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¿Sabe qué es la vanidad corporativa y cómo evitarla?

El tema de salud mental está tomando mayor relevancia en la actualidad al interior de las organizaciones.

Actualmente, las empresas se enfrentan a nuevos retos corporativos que van desde la innovación hasta un buen manejo de la salud mental y emocional de sus colaboradores. Según la Organización Panamericana de la Salud, los problemas de salud mental impactan directamente en el lugar de trabajo, causando ausentismo, pérdida de productividad y altos costos de atención en salud. La depresión en el trabajo es la causa principal de reducir productividad, aumento de días remunerados y retiro prematuro.

En Colombia las consultas relacionadas con temas de salud mental y psicología crecieron casi 5 veces, confirmó 1DOC3, compañía enfocada en telemedicina y bienestar de América Latina, además aseguró que la prevención en temas de salud mental es vital para el desarrollo de las organizaciones. (Lea aquí: La clave para cuidar la salud post-pandemia)

La vanidad corporativa lastima la salud mental y emocional tanto del que recibe “el reconocimiento” como de todo el equipo de trabajo.

En este contexto, hay compañías que han caído en lo que se conoce como “vanidad corporativa” y que está fuertemente relacionada con problemas de salud mental y emocional de los trabajadores. Por esta razón, War Room, consultora líder en cultura organizacional explica de qué se trata este nuevo concepto y cómo evitarlo.

“Algunas empresas se enfocan tanto en generar resultados, que olvidan el peligro de caer en la vanidad corporativa como vehículo para alcanzarlos.Se trata de una mala práctica que actualmente están usando algunas compañías y se manifiesta cuando se promueve la vanidad de los empleados (la búsqueda de brillar o resaltar) en aras de maximizar los resultados”. En pocas palabras, la vanidad corporativa utiliza el ego de los colaboradores como vehículo de manipulación”, dice Luis Salas, CEO de War Room.

El problema de esta práctica tiene dos grandes componentes. En primer lugar, el rasgo psicológico, al utilizar carencias de autoestima y autorreconocimiento y, en segundo lugar, la conducta manipulatoria de algunos líderes empresariales para maximizar “sus” resultados. “Esta es una práctica pusilánime” (palabra que proviene del griego “Alma Pobre”), manifiesta Salas.

Estas acciones surgen porque en la mayoría de los casos, estos “líderes salvajes” se aprovechan de las debilidades emocionales que tienen alguno o varios de sus colaboradores para promover la vanidad y manipular al talento humano. Un ejemplo de esto pueden ser los reconocimientos como: los empleados de..., los cargos gerenciales poco preparados, los bonos de reconocimiento, los premios digitados, entre otros; algunos de los cuales podrían ser componentes válidos en una cultura de alto desempeño si se los enfoca al sentido de logro y no de éxito. El problema radica cuando estos son usados para manipular y no para promover la integridad y reciprocidad entre los miembros de los equipos, potenciar la visión compartida y el logro común.

“Algunas empresas están manipulando a sus empleados a través de prácticas desgarradoras, como promocionar o exponer a los empleados que dependen de ese reconocimiento públicamente para generar dependencia emocional. ¿Cuál es el problema con esto? El colaborador galardonado comienza a tener dosis de adulación por parte del líder (que lejos está de reforzar su actitud o autoestima), y empieza a generar una dependencia emocional de su reconocimiento, estando dispuesto a mantenerlo a como dé lugar, incluso, llegando a incurrir en prácticas éticamente cuestionables, poniendo en riesgo su salud mental y emocional”, dice Salas.

Otras, también están incurriendo en la vanidad corporativa cuando ofrecen cargos gerenciales y de poder a sus empleados solo con el objetivo de generar que la persona mantenga niveles de productividad fuera de su alcance o bien, simplemente como “herramientas de retención”. La vanidad corporativa lastima la salud mental y emocional tanto del que recibe “el reconocimiento” como de todo el equipo de trabajo.

“Los equipos de trabajo y, en especial las organizaciones, que ponen el ego de las personas por sobre los logros del equipo, están destinados a generar problemas de vanidad corporativa y de salud mental en los empleados. Cuando desarrollas un equipo que piensa colectivamente, en lugar de individualmente, siempre estás más cerca de ganar”, concluye Salas. Por eso, es importante detectar si se están aplicando prácticas de vanidad empresarial (priorizar lo individual sobre lo colectivo) para prevenir escenarios catastróficos dentro de las compañías y, sobre todo, en las personas que las componen.

¿Cómo evitar la vanidad corporativa?

War Room comparte tres puntos claves para evitar caer en prácticas de vanidad corporativa o vanidad empresarial. Lo primero, es reconocer que existen estas prácticas en las compañías. Detectar a tiempo estos hábitos, permite maniobrar y aplicar acciones correctivas en los equipos. Si los colaboradores detectan este tipo de prácticas, pueden responder activamente a contrarrestar los efectos tóxicos de las mismas.

En segundo lugar, es importante crear una cultura organizacional enfocada en el trabajo en equipo y los reconocimientos colectivos. “Poner por encima la cultura del trabajo en equipo permite disminuir la ansiedad que genera el reconocimiento individual de los trabajadores en las empresas. Promover un modelo de cooperación permite generar resultados más duraderos, individuos más felices y con menos problemas de salud mental. Centrar la cultura y los valores de la organización en el logro y no en el éxito, es un muy buen antídoto. Recordemos que el “éxito” siempre necesita del reconocimiento y “aplauso” de los demás; cuando hablamos de logro, es haber desarrollado las acciones con integridad y compromiso, entregando el máximo nivel de entrega y la consecución de los resultados esperados, sin depender que un agente externo así lo reconozca”, comparte Salas.

En último lugar, se recomienda realizar monitoreos o acciones preventivas llevadas a cabo por expertos en cultura organizacional con el fin de detectar malas prácticas, y empezar a promover mejores escenarios de salud laboral.




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