<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

Las verdades que revela Pedro Capó

Después de trabajar en casa, el artista boricua recopila diez canciones que sintetiza en su sexto álbum “La Neta”.

Diciembre comenzó de una forma muy especial para el cantante portorriqueño Pedro Capó. La autenticidad que le caracteriza se vuelve a manifestar y llega como él lo sabe hacer, con música, y es su sexta producción la que se encarga de desplegar un cúmulo de realidades que fluctúan entre todos los sentimientos.

El artista ha definido este álbum como su trabajo más personal, donde cada canción se encarga de evidenciar procesos que ha vivido, por tanto el amor, la soledad, la felicidad, la vida y hasta la muerte, hacen presencia en medio de letras y melodías, verdades que son cantadas en toda su extensión, por lo que fue fácil definir el nombre del mismo.

Este es, hasta ahora, el disco más personal de Pedro Capó, quien hace un recorrido de vivencias a través de las letras.

“La Neta”, así decidió Pedro que se llamaría, aludiendo el término que es usado en países como México para definir la verdad y en ese acierto se entrañan diez canciones que se musicalizan en diversos estilos, sin perder el hilo conductor de su creador.

La honestidad de este álbum empieza por la producción del mismo, hecha desde su casa, allí escribió y produjo cada uno de los temas, en un estudio que decidió armar durante la pandemia, por eso le asisten todas las licencias que quiso concederse y materializar desde su verdad.

En el transcurso del año, antes de salir al mercado, se dieron a conocer tres temas, “Gracias”, “La fiesta” y “Volver a casa”, este último con su carga más privada.

Las verdades que revela Pedro Capó

Hablemos con la verdad

Llega “La Neta”, ¿Cómo defines este sexto álbum?

Como un disco del cual estoy muy orgulloso. Es terapéutico para mí, porque fue como un desahogo, una bonita catarsis que era necesaria. Tiene una combinación de diez historias basadas en vivencias e introspecciones que tuve a través de estos dos últimos años.

La pandemia me llevó a construir un estudio de grabación en mi casa y es la primera vez en mi carrera que hago un disco completo, desde la composición hasta sus últimos detalles, entonces eso lo provee de una vulnerabilidad y honestidad muy palpable.

¿Toda la composición es tuya?

Si, de la mano con algunos colegas. Hay canciones que son solo mías, en otras me colaboró Diego Contento, Alex Zabala y Richy López.

Llega después de “Munay”, un disco que marcó un momento especial, ¿Qué similitudes puedes establecer en ambos?

Siempre va a estar mi esencia, siento que el disco va a ser una fotografía del artista en ese momento de su vida, qué está escuchando, cuáles son sus influencias y cómo destila todo eso para el concepto que exprese. “Munay” es la casa de “Calma”, entonces es una propuesta mucho más caribeña con elementos andinos y jugando con el tema del amor. Por su parte, “La Neta” es un disco más personal, experiencias genuinas, vividas, personales, pero aún así, su intención clara está en el factor conexión, porque pienso que lo que vive uno lo vive todo el mundo, y es mi manera de empezar conmigo una conversación y crear una dinámica de espejo y reflejo que nos acompañe a través de nuestros procesos.

¿Cuál es tu verdad?

Muchísimas. Siento que colectivamente todos pasamos por momentos intensos, altos y bajos a través de la pandemia que nos llevaron a la introspección, a la autoexaminación, explorar nuestros miedos, aprender a estar cómodos con la incomodidades, y eso siempre trae un crecimiento bonito si aceptamos la invitación con gracias y hacemos lo que nos toca. Entre eso exploré el miedo, escribo sobre la muerte, pero no dándole un color tétrico, sino invitando a verla normal, que es tan natural como nacer y si lo miramos bien, la muerte es una gran invitación a disfrutar de lo que tenemos y a vivir con plenitud, ahí está “La fiesta”. En el tema “Volver a casa” hablo de la tristeza, la soledad, lo cuento desde mi escenario y como la música lo aguanta todo, podemos hablar de baile, fiesta y hasta muerte.

Hay sonidos diferentes a lo largo de las diez canciones, ¿Fueron llegando, o se programaron así?

Siento que los discos me hablan, lo mismo que al escribir una canción, que me va explicando por dónde va y después sintonizo con eso y defiendo su integridad. Sónicamente, “La Neta”, conceptualmente me llega a través de mi hijo de 17 años, tenemos una relación muy bonita de compartirnos música, curiosamente mucha de la que él me enseña tiene influencia de los años 90, la que precisamente yo escuchaba en mi adolescencia, entonces se me hizo divertido reconectar con ese lado mío, también hay mucho sonido de Nueva York, muchos de los colores urbanos los extraje de allí, y el reto en el disco fue el pie en el freno, que no se nos fuera la mano con mucha cosa, teníamos que respetar la simpleza bonita que lleva el disco.

Ñejo y Lali en las colaboraciones, ¿Qué te hizo buscarlos?

Los adoro, son seres humanos increíbles, a quienes admiro, respeto y les aprendo. Creo que las colaboraciones deben sumar a la canción y de conexión genuina. A Lali la conozco, habíamos trabajado en estudio, pero nunca en grabación, la llamé y aceptó. Siempre he sido fan de Ñejo, nunca habíamos trabajado juntos y cuando escribí “Ojos claros”, supe que el segundo verso sería un trap vieja escuela y el que tiene ese peso es él, no le di explicación, tuvo libertad y su contribución elevó la canción.

¿Con qué artista te gustaría cantar y que aún no se ha dado?

Muchos. Siempre digo que el Maestro Fito Páez es una de mis grandes influencias, somos amigos, pero aún cuando lo veo me dan esa mariposa en el estómago que sienten los fans.




Más noticias