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La rutina de belleza, un ritual de autocuidado y amor propio

Lucir una piel radiante es sinónimo de bienestar. Su apariencia y buen estado no solo depende del cuidado diario sino de los productos que se utilizan, el resultado de esto además de físico se hace evidente en la autoestima.

¿Existe un momento más íntimo para una mujer que cuando hace su rutina de belleza? Más allá de ser un hábito diario en el que las cremas, las texturas y las fragancias son protagonistas, el skin care y el body care de las mujeres es un espacio privado en el que fluye el amor propio. Un pequeño templo ubicado en algún lugar de la casa donde la rutina se convierte en algo terapéutico con el poder de cambiar el humor y aumentar la autoestima en cuestión de minutos. (Lea aquí: 4 recomendaciones para alargar la vida del corazón)

Sin embargo, el resultado no sucede de la noche a la mañana, ni depende solamente del estado de ánimo o de la música que acompañe el ambiente. Lograr que el momento mindfulness del día sea realmente exitoso tiene mucho que ver con los productos que se emplean, que realcen la belleza y brinden esa sensación de seguridad hasta lograr beneficios y resultados extraordinarios.

La limpieza diurna y nocturna es fundamental para lucir una piel saludable, a esto se suman más tratamientos de cuidado.

“El cuidado de la piel tanto del rostro como del resto del cuerpo no está encasillado en cierta edad”, indica María Alejandra Gutiérrez, de True You, al tiempo que da algunos consejos para lucir una piel radiante.

Tres infaltables en la rutina básica son el jabón facial, el suero facial y el protector solar, gracias a que brindan el mix completo de limpieza, hidratación y protección. El resultado es una piel sana, con brillo natural y protegida.

En el post maquillaje se recomienda usar el desmaquillante dual en ojos y labios, y el agua micelar en el resto de la piel. Productos como el exfoliante, el tónico facial y la crema facial nutritiva también son grandes aliados.

En cuanto a la limpieza, lo ideal es hacerla dos veces al día. En la mañana se retiran excesos de sudoración y grasa que aparece en la noche, y en la limpieza nocturna se retiran excesos de polución, maquillaje e impurezas.

Hidratar y humectar la piel no son lo mismo, pero ambas acciones son muy importantes. Hidratar es aportar agua y humectar es atrapar y retener la humedad para construir la barrera protectora natural de la piel.

La exfoliación asegura la regeneración de la piel ya que elimina las células muertas que quedan adheridas a la capa superficial de esta, en pieles secas la recomendación es exfoliar una vez por semana, y en pieles grasas una o dos veces por semana, si se trata de pieles más sensibles lo ideal es hacerlo cada 15 días.




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