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Gilberto Santa Rosa despide el año cantando

El salsero boricua procura hacer las colaboraciones presenciales, valora esa compañía entre colegas al momento de grabar.

Si de figuras icónicas de la música latina se trata, inevitablemente el tema en cuestión se remite a Gilberto Santa Rosa. El astro boricua ha sabido cosechar una carrera de éxitos y con la constancia que inspira, mantiene la expectativa sobre un género que día a día sortea los rigores de la industria.

El Caballero de la Salsa, como es reconocido, sigue cautivando con su inigualable voz, dando marco a una trayectoria artística que es paralela a su vida, toda vez que siendo un adolescente, ya integraba algunas de las agrupaciones más importantes de su natal Puerto Rico.

Ahora, consagrado como uno de los cantantes que no ha requerido de atajos para triunfar, es referente ante el mundo de profesionalismo y buena música, sin embargo, afirma que todos conocen la gloria, mas no la historia, y en su caso, ésta se refuerza con un trabajo permanente, que ha tenido más altos que bajos, precisamente por la pasión que le imprime en cualquiera de las facetas que decida manejar.

Saliendo de “Camínalo”, una gira exitosa que le llevó por importantes escenarios, Gilberto vuelve a preparar un periplo musical como sólo él sabe organizarlo, llegando a ese público que le ha seguido desde diversas latitudes y se mantiene fiel a su propuesta que además incluye uno que otro bolero y esa improvisación que es uno de sus sellos de legitimidad.

Cartas sobre la mesa es una propuesta fresca dentro de mi estilo, que sin querer ‘volvernos locos’, respeta mi personalidad”

Gilberto Santa Rosa

En esta oportunidad es “Auténtico” el tour que ya empezó a rodar y como hasta el último día del año es para trabajar, el salsero ya tiene listo el repertorio para que se escuche en Cartagena, donde recibirá el 2024.

Gilberto Santa Rosa despide el año cantando

Nuevamente en Colombia

Es costumbre que el Caballero de la Salsa visite varias ciudades de Colombia, regresa una y otra vez, el fin de año es de ferias y fiestas y su insuperable voz, no puede faltar en algunas de ellas.

Teniendo en cuenta el corto tiempo que separa ambas giras, ¿Qué diferencias se establecen entre “Camínalo” y “Auténtico”?

“Camínalo” tenía una razón y energía especial, por tratarse de ese primer encuentro con el público después de la pandemia, por tanto, el componente emocional era muy fuerte y yo estrenaba disco. En esta ocasión se trata de un espectáculo dinámico con el repertorio conocido, algo de lo más reciente, y estimo que al llegar en febrero a Bogotá, que será nuestro primer “Auténtico” en Latinoamérica, tendremos música nueva para presentar. Y como repito siempre, no puedo ser humilde al hablar de este espectáculo, porque tengo una orquesta maravillosa.

¿Cómo seleccionas ese repertorio?

Pasando mucho trabajo. Toca hacer un balance entre lo que sabemos que la gente quiere escuchar, nos jugamos alguna carta con algo que consideramos interesante y también me complazco un poco con eso que quiero cantar, siempre buscando que el ánimo del concierto no caiga.

¿Qué desafíos y recompensas has enfrentado en esta exitosa carrera?

Desafíos hay desde el primer día, uno tiene pasión por lo que hace, pero no depende sólo de eso. Está la industria, el público y circunstancias, como la pandemia, entonces los retos son grandes y así mismo las satisfacciones, en mi caso, al ser ‘vieja escuela’, cumplí todos los parámetros impuestos, trabajé con grandes orquestas, empecé siendo un cantante de índole nacional, me propuse hacer carrera internacional y lo logré. Se ha trabajado duro y estoy recogiendo frutos.

¿Cuál es, en tu parecer, el papel de la música en la sociedad?

Tiene muchos papeles. Ayuda a crear sensibilidad en las personas, en la educación, y lleva un mensaje de unidad, que, aunque no siempre sea directo, pero cuando suena en medio de una multitud, hace que los allí presentes se manejen como familia. A mí me sirvió para tener una vida.

Después de tantos trabajos, ¿Cuál es tu álbum más significativo?

Difícil respuesta por la cantidad de discos que tengo, pero fácil porque hice un álbum que es muy querendón. Nunca he buscado premios, pero si me los dan, me agrada, entonces ese es el que curiosamente fue más nominado, no ganó premios y es mi favorito, se llama “Intenso”, lanzado en 2001. Me quedé con las ganas de que lo premiaran, lo mismo que “Colegas”.

En el proceso de acompañamiento de un álbum, ¿qué lleva a seleccionar un equipo?

He ido relacionándome en el camino con talentos nuevos que pueden ayudar a refrescar la propuesta y también acudo a veteranos que me conocen y que han tenido la virtud de moverse con los tiempos. El caso más importante, sin quitar méritos a otros, es el de Ramón Sánchez, quien empezó conmigo en el año 1986 y se convirtió en el arquitecto de lo que es mi sonido y personalidad musical.

Gilberto Santa Rosa despide el año cantando

¿Cómo se puede adaptar a lo nuevo sin perder la esencia?

Ese es mi gran reto, temía que no pasara, pero gracias a Dios pasó. Debo darle crédito a Ramón, a los compositores. Yo lo que hago es refrescar mi propuesta para que me entiendan todos, nunca con el deseo de cambiar ni de género, ni de expresión.

¿Cómo influye tu herencia boricua en las historias de las canciones?

Los portorriqueños tenemos un acento particular, entonces trato de llevarlo al idioma universal, que, por un lado es la música y por el otro el amor, dónde me he especializado. Trato de que mis canciones puedan sonar allá donde voy y que nadie deba preguntar qué es lo que quiero decir. Eso da resultado.

Con tanta influencia tecnológica, ¿Qué extrañas de antaño?

La manera de grabar, y la extraño tanto, que he podido regresar. Hoy se puede grabar en cualquier parte, pero yo disfruto la retroalimentación de cantar al lado de alguien y creo que todos necesitan sentir lo que el otro hace, por eso procuro trabajar con todos los músicos, como antes.

¿Cómo se logra el equilibrio entre lo profesional y personal en fechas especiales?

Siempre guardo Nochebuena y Navidad para la familia. Sin embargo, como el 31 era un día de bonanza para los músicos, a partir de ahí, me acostumbré a despedir el año trabajando, y las veces que no se ha dado, me aburro, no sé qué hacer. Aclaro, no es la primera vez que canto el fin de año en el Hotel Las Américas.

¿Qué le preparaste a Cartagena para esperar el 2024?

Es un día de mucha fiesta y lo que se escoja debe estar en sintonía con el público. Estoy haciendo ajustes para saber que suena en la zona y daremos el máximo para que lo disfruten.

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