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El colesterol elevado también es un tema genético

Una persona afectada por hipercolesterolemia familiar tiene el 50% de probabilidades de transmitir este trastorno genético a sus hijos.

Algunos dicen que “somos lo que comemos”, pero cuando se trata de colesterol alto y, específicamente de hipercolesterolemia familiar, parece que también somos lo que heredamos. Aunque muchos factores, como la dieta, el ejercicio y el estilo de vida, influyen en los niveles de colesterol en el cuerpo, es importante considerar también el componente genético.

La hipercolesterolemia familiar (HF) es una enfermedad genética que se expresa desde el nacimiento y que se caracteriza por registrar niveles elevados de colesterol de baja densidad (LDL), conocido comúnmente como “colesterol malo”, que conduce a enfermedades cardiovasculares graves como afectaciones coronarias y ataques cardíacos, a partir de los 30 años en los hombres y 40 años en las mujeres.

Alrededor del 90% de las personas con hipercolesterolemia familiar (HF) no han sido diagnosticadas, ni tratadas.

Desde 1998, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció de forma oficial que la HF es un problema de salud pública mundial, teniendo en cuenta el alto impacto social y económico de esta condición. A la fecha, este trastorno genético afecta a aproximadamente 28 millones de personas en todo el mundo, pero tan solo entre el 5% y el 10% de los afectados conocen su diagnóstico, lo que dificulta el control y tratamiento efectivo de los niveles de colesterol en la vida adulta. Por esta razón, es fundamental generar un diagnóstico temprano para iniciar un tratamiento adecuado que mitigue los eventos cardiovasculares a mediano y largo plazo. (Lea aquí: ¿Qué es y qué hacer ante un episodio de epilepsia o convulsión?)

De acuerdo con el doctor Jaime Rodríguez, presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, “en Colombia la prevalencia de hipercolesterolemia familiar es de 1 por cada 300 personas, por lo que se estima que alrededor de 170.000 colombianos tengan esta condición, con una concentración principal en los departamentos del Eje Cafetero y Tolima, que tienen una de las tasas de infarto más altas del país, lo que supone la existencia de una mayor herencia de colesterol alto en estas zonas”.

A raíz de este panorama, se han desarrollado diferentes iniciativas como la conformación de la Red Iberoamericana de Hipercolesterolemia Familiar, que busca hacerle frente a la condición, desde diferentes perspectivas como: el diagnóstico y tratamiento temprano, con el fin de disminuir el riesgo de complicaciones graves; la educación y conciencia, que incentive a la población a desarrollar hábitos de vida saludables; y la capacitación para los médicos sobre la importancia de la identificación temprana de la condición y el manejo adecuado con tratamientos.

En este sentido, en el marco del XIII Simposio Internacional de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, la Federación Mundial del Corazón (WHF por sus siglas en inglés) en conjunto con la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (SCC), llevaron a cabo un espacio de conversación en el que se escucharon las opiniones de diferentes actores del sector salud, para discutir los obstáculos y soluciones con respecto al manejo de los altos índices de colesterol que enfrenta el país, especialmente en los últimos años.

“El propósito de generar estos espacios para la construcción de una hoja de ruta sobre el colesterol en Colombia, es identificar cuáles son las barreras que se presentan para que la información, los avances científicos y las investigaciones que se están ejecutando, lleguen a la población general. Para el caso local, encontramos que el país tiene un nivel de información baja, por lo que estas oportunidades de discusión y de acuerdos, nos permiten encontrar las formas más adecuadas para incidir en la salud y en las buenas prácticas de autocuidado de los colombianos”, afirma el doctor Daniel Piñeiro, presidente de la Federación Mundial del Corazón.

Aunque aún hay desafíos por delante, el trabajo colaborativo entre las sociedades científicas, la academia, las autoridades de salud y otras organizaciones, se constituye como un paso esencial para la implementación de cambios que permitan avanzar en el diagnóstico y tratamiento adecuado de la hipercolesterolemia familiar, con el fin de reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares en el país.

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