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Con estos comportamientos se violenta a las mujeres, ¡Evítalos!

Con la conmemoración se busca concientizar y hacer reflexionar sobre las realidades, brechas y barreras que niñas y mujeres enfrentan día a día.

¿Alguna vez te has preguntado si has violentado a alguna mujer por promover micromachismos en tu entorno? A lo largo del tiempo estos comportamientos que aparentan ser cotidianos y sutiles se han normalizado con mayor frecuencia, vulnerando la integridad de las mujeres e impulsando a otros a seguir practicándolos.

Muchos niños, jóvenes y hombres realizan estas acciones y las replican pues temen desafiar el statu quo o quedar en ridículo por cuestionarse sobre comportamientos que equivocada y socialmente se han “normalizado”.

Aunque mucho se habla de cómo las mujeres deben identificar estos micromachismos y actuar frente a ellos, los hombres tienen una responsabilidad primordial para eliminar la violencia contra ellas y para promover entornos seguros y libres para que todas puedan vivir sus proyectos de vida sin ninguna barrera. Por esto, los hombres deben reconocer esas prácticas que violentan a las mujeres, evitarlas y derribar aquellos estereotipos de género que nos alejan de una sociedad más equitativa.

Con comentarios preestablecidos se puede violentar a una mujer en todos los entornos.

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, buscando concientizar y hacer reflexionar a todas las personas sobre las realidades, brechas y barreras que niñas y mujeres enfrentan día a día y vulneran su derecho a tener la vida que sueñan. Los hombres tienen la posibilidad de contribuir activamente a crear entornos donde la solidaridad, la seguridad y el respeto permitan a las mujeres alcanzar su máximo potencial.

Profamilia, en el marco de su campaña #HombresEnDeconstrucción, hace un llamado a todos los hombres a ser corresponsables en la construcción de un mundo más equitativo y a reconocer comportamientos violentos que muchos asocian como “normales” pero vulneran a las mujeres. El machismo es una construcción cultural, por lo que se puede erradicar y desaprender. (Lea aquí: Recomendaciones para combatir el bullying y ciberbullying)

Estas son algunas situaciones y acciones en la que los hombres ejercen violencia hacia las mujeres:

• Si estás en una conversación y haces dudar a las mujeres sobre sus opiniones o conocimientos; las interrumpes mientras hablan tratando de validar sus intervenciones o demostrando que sabes lo mismo o, incluso, más que ellas. Eso es violencia y se le conoce como mansplaining.

• Cuando asignas específicamente las responsabilidades domésticas, del hogar y del cuidado de los hijos a las mujeres es un estereotipo de género que ha sido normalizado en la sociedad. La noción de que solo las mujeres son capaces de realizar estas tareas proviene de prácticas sexistas transmitidas a lo largo de generaciones. Es fundamental reconocer que estas tareas no deben ser atribuidas exclusivamente a las mujeres, sino que deben ser compartidas equitativamente entre todos los miembros de la familia, independientemente de su género.

• Seguro has presenciado cómo entre amigos se comparten fotos íntimas de mujeres sin su consentimiento, realizan burlas por la apariencia física de una mujer, e incluso, callar cuando una mujer vive o a vivido situaciones de acoso; es violencia.

• Burlarse o hablar mal de las habilidades de una mujer, por el solo de hecho de ser mujer, son también una forma de violencia. Esto sucede a menudo cuando los hombres comentan: “tenía que ser mujer para manejar así de mal” o “corre como niña”.

• Hablar de que el color azul es solo para los niños y el rosado para las niñas limita la expresión de ambos géneros. Además, muchas marcas asignan palabras como “valiente”, “fuerte”, “aventurero” a los juguetes y ropa de niños, mientras que para las niñas usan adjetivos relacionados con tareas de cuidado. Modificar estos hábitos promueve una representación más equitativa e inclusiva desde una edad temprana.

• En los entornos laborales es común escuchar que se refieren a las mujeres como “niña bonita”, “bella”, “guapa” aún cuando tienen roles donde deberían ser reconocidas por sus capacidades intelectuales o por su profesión, al ser doctoras o ingenieras, por ejemplo. Es poco probable que se dirijan a un hombre por adjetivos que hagan alusión a su apariencia física.

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