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Breve guía para entender el TDAH

El diagnóstico a tiempo, así como el tratamiento correcto, favorecen el desarrollo del niño.

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico que padecen niños y jóvenes generalmente. Existen tres tipos: uno en que predomina el déficit de atención, otro en que predomina la hiperactividad, y un último donde se manifiestan de forma conjunta. Este trastorno compromete la actividad motriz, la atención tanto selectiva (capacidad de atender un estímulo en concreto en presencia de otros estímulos) como sostenida (atender un estímulo por largo periodo de tiempo), y la impulsividad.

El TDAH podría prolongarse hasta la adultez y ser ampliamente incapacitante de no ser tratado. Al respecto, el psiquiatra infantil y de adolescentes, Christian Muñoz Farías, adscrito a Colsanitas explica que “usualmente los síntomas afectan al niño desde hace tiempo y es fundamental para el diagnóstico que sean observables por distintas personas de distintos entornos como el doméstico y el escolar”. Por esta razón, el especialista explica las características de este trastorno.

¿Por qué es importante identificar el TDAH temprano?

Alguien con un TDAH muy pronunciado, y en especial de tipo impulsivo, tiene un mayor riesgo de caer en el consumo de sustancias o de exponerse mucho más que otras personas a situaciones de riesgo para su salud e integridad, si no recibe tratamiento y acompañamiento que lo ayuden a manejar su condición. (Lea aquí: Dormir, el suplemento energético que todos necesitan)

Todos somos inquietos y dispersos a edades tempranas, pero es normal solo hasta los ocho años. Después de esa edad, la persistencia de estos rasgos es sospechosa, no necesariamente porque haya un daño, pero sí porque puede haber un trastorno que implica retos que pueden ser enormes para llevar la vida. “Un niño diagnosticado a tiempo puede ser acompañado por especialistas para desarrollar y aprender las habilidades que le están haciendo falta, sin necesariamente requerir de medicación”, asegura Muñoz.

¿Qué se puede hacer si se recibe este diagnóstico?

1. Adecuar los espacios: reducir los factores distractores y los elementos que puedan detonar la impulsividad de los niños y jóvenes en la casa y el colegio.

2. Acompañamiento: a través de ejercicios como integración neurosensorial y terapia de psicopedagogía para desarrollar la concentración y brindarle herramientas para manejar sus impulsos.

3. Terapia psicológica: le ayuda al paciente a dar sentido a sus esfuerzos, a asimilar su condición y desarrollar un enfoque cognitivo-conductual.

4. Solo después de probar todas estas opciones y corroborar que los síntomas y dificultades persisten, se opta por sumar un acompañamiento farmacológico.

Desde su perspectiva profesional, el doctor Muñoz argumenta que en caso de que estas herramientas no funcionen es importante acudir con un profesional y en caso de ser necesario tener asistencia farmacológica. El TDAH tiene un muy buen pronóstico, ya que si es atendido a tiempo puede garantizar un proceso óptimo de neurodesarrollo para niños y jóvenes.




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