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Acceso a tratamientos contra la epilepsia, una tarea pendiente

La epilepsia es una enfermedad crónica caracterizada por convulsiones recurrentes que pueden afectar la calidad de vida de quienes la padecen.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más antiguas registradas (la primera descripción data de hace más de 6000 años), y también una de las más comunes en la actualidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 50 millones de personas viven con esta condición en el mundo, y aunque cuatro de cada cinco están en países de ingresos medios y bajos, la epilepsia puede afectar a cualquier persona sin importar su edad, género o condición económica.

A pesar de que se estima que el 70% de los pacientes podrían vivir sin convulsiones con un tratamiento adecuado, en Colombia 6 de cada 10 podrían no tener acceso.

Sin embargo, a pesar de la alta prevalencia de la epilepsia y de su larga historia, el acceso a terapias integrales todavía es limitado, especialmente en países de ingresos medios y bajos. La OMS estima que, en estos territorios, tres de cada cuatro personas con epilepsia podrían no recibir el tratamiento que necesitan. Además, por siglos esta enfermedad ha estado acompañada de incomprensión, miedo y estigmas, pues miles de personas piensan, de manera errada, que es contagiosa, o que está asociada con trastornos como locura o “posesión”. De hecho, los pacientes suelen sufrir discriminación, enfrentar barreras de acceso a la educación o al trabajo, a bienes y servicios públicos o estar privados derechos básicos.

Cada 26 de marzo se celebra el Día Púrpura, una fecha que busca aumentar el entendimiento sobre la Epilepsia y eliminar los estigmas y el miedo alrededor de esta condición.

Datos de importancia

Según el Ministerio de Salud, en Colombia aproximadamente el 1.3% de la población vive con epilepsia; es decir, algo más de 500.000 personas. Además, se estima que esta condición genera casi el 1% de la mortalidad en el país (7) (5).

Sin embargo, a pesar de estas cifras, según los últimos datos disponibles se calcula que el 60% de los pacientes colombianos no cuentan con un diagnóstico adecuado o no está siendo tratado correctamente, y se estima que solo el 20% quienes tenían epilepsia vivían una vida normal, una cifra bastante baja en comparación con otros países.

El diagnóstico: la clave para mejorar la atención

Acceder a una evaluación médica de los síntomas es el primer paso para vivir una vida plena, pues facilita el acceso a terapias y herramientas psicosociales que mejoran la calidad de vida. Por ello, quien tenga convulsiones o conozca un familiar, amigo, o vecino que pueda vivir con esta enfermedad, debe asistir de inmediato a un centro especializado de salud donde evalúen sus síntomas y puedan tomar decisiones acertadas.

En general, la epilepsia puede diagnosticarse luego de que el paciente ha tenido dos o más convulsiones involuntarias. Tener un solo episodio no significa que alguien tiene la enfermedad; de hecho, se estima que más del 10% de la población sufre al menos una convulsión a lo largo de su vida, y es vital una valoración médica que evalúe cada caso particular.

Un tratamiento integral para vivir una vida plena

Las terapias para la epilepsia abordan las necesidades particulares del individuo, de su familia y de su comunidad, y pueden incluir medicación anticonvulsiva, abordajes clínicos y psicosociales, acompañamiento psicológico y tratamientos complementarios no farmacológicos.

El acceso a medicamentos anticonvulsivantes ayudaría a la mayoría de las personas a disminuir estos episodios o, incluso, a que desaparezcan. De hecho, hasta el 70% de quienes tienen epilepsia podrían vivir sin convulsiones con el uso adecuado de fármacos.

Los expertos recomiendan complementar estas terapias farmacológicas con tratamientos no farmacológicos que ayuden a las personas a vivir mejor. Por ejemplo, las técnicas de relajación, como el ejercicio físico, yoga o la meditación pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La atención de esta enfermedad debe ser prioritaria para que las personas con epilepsia en Colombia vivan su día a día sin estigmas, y puedan tener una vida normal”, señaló Natalia García, directora médica de GSK.

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