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[Video] Ricky Bru, un cartagenero que crea mundos surreales

Volver reales escenas irreales. Eso hace Ricky Bru, un cartagenero que se ha abierto camino por sí solo en la animación digital. Su trabajo llega a distintos países.

El secreto: mantener vivo a su niño interior. Esta es una historia de empeño, de mucha pasión y de horas enteras absorto frente a una computadora. De perseverancia y de luchar por aquellas cosas que nos mueven el alma. Siempre. (También le puede interesar: Facebook promete adaptar el canal de noticias a lo que pida cada usuario)

En un campo quizá no tan sonado en Cartagena, Ricky Nelson Bru Calderón hace eso. Es artista digital. Aunque nunca estudió en una universidad para eso, sí ha aprendido por Internet. “Soy animador 3D, es decir, trabajo con efectos tridimensionales. Básicamente, soy un creador digital”, menciona, en su casa del barrio La Troncal, desde donde trabaja para compañías internacionales.

Comenzó hace muchos años, después de prestar el servicio militar y cuando tener un computador no era tan popular en Cartagena. “Un amigo, que vive en Estados Unidos, me enviaba revistas de efectos especiales. Siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con la animación de efectos. De repente, una vez me mandó una de informática y traía unos gráficos 3D. Eso me abrió como una puerta increíble. Dije: Esto es lo que yo quiero hacer, me gusta esto”, recuerda.

Pero y ¿cómo hacerlo si no tenía computador? “Era bueno dibujando, hacía máscaras y cosas en látex y empecé a interesarme más por el mundo digital -afirma-. Tenía 23 años. Le insistí a mi papá para comprar una computadora. La cotizamos e hicimos un préstamo. Tardamos 4 meses en obtener una respuesta del banco. Yo llamaba todos los días, el tipo del banco me colgaba, me dejaba esperando, lo tenía tan aburrido, le tenía la vida triste”.... ¡Hasta que por fin se le cumplió el sueño!

“Nos dieron el préstamo. En ese momento, ese computador me costó 3 millones 700 mil pesos, una suma exagerada hace 23 años, así que te podrás imaginar, era súper costoso. El Internet estaba recién salido, pasaba todo el día pegado ahí, era de 5 kilobits (...) Fue increíble cuando conecté la computadora (por primera vez). Recuerdo mucho ese instante, cada día que me siento en la computadora, lo recuerdo. Hasta el sol de hoy, me siento a trabajar con ese mismo entusiasmo, es lo que me apasiona, me lleva a que busque, investigue y aprenda y aprenda, o sea, no he perdido esa magia”, relata.

Un salto a más allá

Ricky empezó a desarrollar habilidades técnicas hasta convertirse en el profesional que es hoy. “La gente quiere entrar al mundo de 3D por dinero, sí es una carrera lucrativa, pero después de mucho tiempo. Requiere de mucho estudio, mucha experimentación, muchos fracasos para poder aprender. Ya hoy en día, hasta ahora, desde 1998, llevo casi 22 años de estar haciendo lo mismo y siempre me he mantenido ahí”, confiesa.

¿Cuánto tiempo después de comprar el computador sentiste que ya habías aprendido?

- Pasaron como cuatro meses y tuve mi primer trabajo en una empresa en el Centro de Cartagena. Alguien mostró los experimentos digitales que yo hacía y, cuando llegué con un CD-ROM con un video de un monstruo que salía corriendo, fue muy disruptivo porque, obvio, en ese momento aquí no había cosas así. Les encantó y me invitaron a trabajar con ellos. Fue mi primer trabajo. Después diseñé el logo del Canal 8 y el de Canal Cartagena. Mi talento era mi hoja de vida. Mi reel en un casete de VHS, eso era lo que yo mostraba.

Y es cierto, qué mejor carta de presentación que su trabajo, como aquel video que publicó hace un año en Internet, con la impactante imagen de un gorila aterrorizando a Cartagena y paseando por el Convento de La Popa, producto desde su imaginación. Ricky es capaz de imaginar y dar vida una criatura espeluznante o rara que sale entre las carnes del frigorífico. O a un lagarto gracioso que se aparece en la estación de Transcaribe, a seres extraterrestres que llegan a los parques de la ciudad. Le fascina imaginar y volver reales las escenas más irreales que se le puedan ocurrir. (También le puede interesar: 5G: la tecnología dominante se acerca)

Más allá de Colombia

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción?

-Haber conocido a mis esposa, Karina Cantillo. Ella empezó conmigo desde que yo compré la primera computadora, desde el inicio. Es de las satisfacciones más grandes que tengo. Y mis papás, que siempre han creído en mí. Mi papá me compró la primera computadora y desde entonces yo he comprado todas las demás.

¿Y hasta dónde han llegado tus trabajos?

- Europa, España, Francia, Estados Unidos... En California tenía un cliente que desafortunadamente murió el año pasado. Generalmente trabajo para empresas que están fuera de Colombia; mucha gente en Rusia, en India, comenta y opina sobre mi trabajo. He trabajado para gente de Bolivia, Argentina, haciendo promocionales de productos de belleza, cosméticos y cosas así. He hecho trabajos corporativos sobre el funcionamiento de máquinas, sobre cómo es el proceso de un tratamiento de la escoliosis, por ejemplo. Sobre cómo funciona una empresa. La recreación digital de la segunda etapa de la Refinería, trabajos para Aguas de Cartagena, para plantas de procesamiento de Abocol, de Bioenergy. También tuve la oportunidad de trabajar en un estudio en California (Estados Unidos). Iba y venía. Aprendí mucho de ellos.

En el cine

Las animaciones 3D de Ricky se han utilizado en películas, una de ellas sobre la historia de un pueblo indígena, donde creó la figura de un personaje llamado Chamaleón; otra donde recreó extensos terrenos sembrados con amapola, y trabajó en los efectos visuales de la película El Faro. También ha intervenido en escenas de otros filmes, uno de ellos en España.

“Todo lo que he aprendido de animación 3D ha sido a través de Internet. Lo único que estudié fue el inglés”, sostiene. Y ese mismo modelo de ser autodidacta lo ha implementado con sus tres hijos, Aethan, Ashtone y Arykthan Bru Cantillo, a quienes hace algunos años retiró del colegio para educarlos en casa. Una tarea que no ha sido nada fácil, pero que afirma le ha dado muy buenos resultados y de la que se siente orgulloso.

“Ellos leen mucho, aprenden mucho, por sí solos. Uno de ellos aprendió solo a hablar inglés y ya está aprendiendo mandarín”, añade. Por ahora, quiere crear un semillero donde más personas aprendan animación 3D y trabaja para crear una serie animada sobre Alf-o, un extraterrestre crítico, producto de su imaginación que, por cosas del destino, llegaría a Cartagena.

Al tiempo realiza proyectos que le cuestan hasta 20 horas al día en el computador y es que “Ricky vive aquí, pero está en otro mundo”, comenta su esposa Karina sobre este cartagenero que aprendió por sí solo a crear otras realidades.




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