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‘Te quiero mocho’, la historia de un inusitado influencer

No existen límites para Sebastián Díaz Alzate, quien pese a su focomelia hoy es un creador de contenido de humor que busca llevar su mensaje de inclusión a las redes sociales.

Para muchos de nosotros pensar en vivir sin brazos puede sonar a un auténtico desafío de supervivencia; para Sebastián Díaz Alzate ha sido una oportunidad para desarrollar habilidades que lo hacen único y para llevar un mensaje de inclusión a este mundo en el que las fronteras físicas han dejado de ser un problema de comunicación gracias a las redes sociales.

Sebastián nació con focomelia de miembro superior. Esta condición, conocida también como síndrome de Roberts, es un trastorno raro que se caracteriza por una malformación de origen teratogénico -un agente capaz de causar un defecto congénito- que consiste en la ausencia de huesos y músculos en las extremidades superiores o inferiores. Después de conocer esta definición, es fácil entender por qué Sebastián decidió bautizarse como “Te quiero mocho” en las redes sociales, plataformas digitales en las que publica contenido de humor y más. Lea aquí: Dina Castillo, una chelista en Turbaco

Más que influencer

Sebastián cuenta que disfrutó de una infancia normal, como cualquier otro niño, pues su madre, Claudia Marina Alzate, siempre se encargó de que él no se sintiera excluido o diferente a los demás. Incluso, Sebas -como lo llaman sus amigos- cuenta que ni siquiera notó que había nacido con un síndrome, pues su mamá siempre lo impulsó a cumplir cada uno de sus sueños, por pequeños que fuesen.

“Las mamás de los niños que tienen alguna discapacidad siempre los sobreprotegen a tal punto que los vuelven dependientes por completo de ellas, pero las madres no son eternas. Nosotros en algún momento debemos abrirnos al mundo y ser capaces de independizarnos, eso es algo que le agradezco a mi madre, ella nunca me trató como un niño con discapacidad, yo sé cocinar, lavar, hacer todas las cosas del hogar por mí mismo, porque nuestro cuerpo al sentir la necesidad logra adaptarse”,

contó el influencer.

Desde muy joven, a Sebastián le gusta el deporte, también las artes marciales; practicó fútbol, natación y capoeira, esta última lo ayudó mucho a adquirir agilidad, pues al no tener brazos debía resolverlo todo con sus pies. A propósito, Sebas recuerda que, cuando estaba en la escuela, un niño le hacía matoneo por su condición, pero su madre desde siempre lo crió con una gran seguridad en sí mismo, así que un día decidió enfrentarlo... Lea también: Menstruar en la Cartagena pobre: Mujeres cortan retazos para usarlos de “toallas”

“Era un ‘pelao’ del colegio, él comenzaba a remedarme, se metía las manos entre la camisa y me retaba a pelear, claro, como me veía indefenso por no tener brazos, pensaba que tenía las de ganar, así que un día lo enfrenté y de una sola patada lo derroté, desde entonces no me volvió a molestar, pero creo que es muy triste que esto pase entre los niños”, recordó. Este tipo de situaciones se viven en el día a día de los niños con algún tipo de discapacidad, es por esto que Sebastián busca entregar un mensaje de inclusión hacia todas las personas, de respeto, que, finalmente, es el mejor antídoto para la violencia.

Su equipo

Sebas jugó fútbol hasta los 19 años, pero una ruptura de ligamentos en una de sus rodillas lo obligó a dejar de lado su sueño en este deporte, pero no a rendirse. Desde hace siete años lidera un equipo de jóvenes y adultos llamado “Te quiero mocho” donde incentiva el deporte como una forma de encuentro entre amigos del que cualquier persona puede hacer parte. De hecho, una de sus anécdotas en el deporte no es un partido exitoso, como muchos podrían pensar, sino un momento de angustia, pues en uno de sus viajes su madre no lo pudo acompañar, así que se fue solo, pero obvió un pequeño detalle, cuando quiso ir al baño “a hacer del dos” no sabía cómo limpiarse, estaba en un centro comercial encerrado en un baño. Allí permaneció por alrededor de dos horas buscando la manera de poder hacerlo solo, pero no lo lograba, así que llamó a su madre, el desespero en su voz y la frustración eran tan grandes que ella buscó el vuelo más cercano para ir a asistir a su hijo. En medio de la angustia, la cabeza de Sebastián no paraba de pensar en maneras para resolver esta incómoda situación él solo, hasta que le llegó “la sabiduría de lo alto” y logró agacharse y limpiarse con el talón. A partir de allí, Sebastián comenzó a ser completamente independiente. “Yo sentí ese fresquito de porque por fin pude hacer todo solo, es impresionante cómo algo que para muchos es completamente normal, para mí significó mi independencia”, aseguró el influencer.

Sebastián Díaz no se ha dejado vencer por nada, estudió mercadeo pero a la edad de 30 años decidió comenzar un nuevo proyecto en su vida, las redes sociales, pues con su estilo coqueto y divertido logró cautivar al público. Le gusta hacer videos de humor, trata de sacar el mayor provecho de su condición para hacer reír a los demás, pero siempre dejando un mensaje de inclusión y respeto hacia las personas con malformaciones genéticas. Le puede interesar: Monseñor Jorge Enrique Jiménez: “Eso de ser cardenal no me lo esperaba”

“Nosotros no somos niños, como muchas personas nos quieren ver, nosotros seguimos siendo personas y podemos hacer todo lo que alguien que no tenga una discapacidad puede hacer”,

aseveró Sebastián.

Sin duda alguna, “Te quiero mocho” es uno de los tantos testimonios de que las personas con discapacidad física son igual de valiosas y capaces. Hoy, Sebastián vive solo, trabaja y se mantiene, así que su mensaje para todos siempre será el de ser inclusivo y no juzgar por una condición, porque los límites solo existen en la mente de cada persona.




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