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¿Se perdió el festival de Música? Aquí un abrebocas a la música de cámara

Este tipo de composiciones destacaron a lo largo del festival. Si se lo perdió, aquí le presentamos una pequeña guía para estar preparado cuando tenga la oportunidad de escucharlas.

El Festival Internacional de Música de Cartagena ya concluyó. Entre todas las funciones a las que asistí, dos, a mi parecer, dejaron muy claro lo que es la buena interpretación de la música de cámara. La primera fue una sorpresa: el violinista Giora Schmidt (en la fotografía siguiente), reemplazando a Giuseppe Gibboni, interpretó una pieza de Henryk Wieniawski para violín y piano para la función de las 7 PM del 11 de enero. Ignoro el nombre de la pieza y del pianista que lo acompañó, pero basta decir que Schmidt tocó con tanta energía (y moviéndose tanto) que una cerda de su arco se desgajó a mitad de la pieza y ahí quedó bamboleando. El público no escatimó en los merecidos bravos.

El otro evento destacable fue la función de las 4 PM del 8. El Cuarteto Pražák, compuesto actualmente por Jana Vonášková (primer violín), Marie Magdalena Fuxová (segundo violín), Josef Klusoň (viola, único miembro restante del cuarteto original) y Pavel Jonáš Krejčí (violonchelo) interpretaron el Cuarteto de cuerdas No. 1 en Mi menor (subtitulado “De mi vida”) de Bedřich Smetana y luego el Quinteto de piano No. 2 en La mayor de Antonín Dvořák (acompañados aquí por el pianista François Dumont). Menos ostentosos que Schmidt, pero igual de disciplinados, los miembros del cuarteto simplemente hicieron lo que debían hacer: mantener un sonido robusto, evitando chillidos y notas excesivamente quedas; estar atentos los unos de los otros para sincronizar arqueos y mantenerse a la par del piano en ritmo y volumen. Tan firmemente mantuvieron mi atención que me sentí agotado luego de escucharlos durante una hora entera.

Estas excelentes presentaciones son una buena ocasión para aclarar a los lectores en qué consiste la música de cámara y qué la caracteriza, especialmente a aquellos a los que les interesaría la música clásica o ir al festival el año que viene, pero no saben por dónde empezar. Sin más preámbulos, una guía rápida para este género de la música clásica:

¿Se perdió el festival de Música? Aquí un abrebocas a la música de cámara

¿Qué es?

Se llama así a las composiciones hechas para un conjunto pequeño de músicos, típicamente hasta ocho de ellos. Cuando se habla de “dúos, “tríos”, “cuartetos”, “quintetos” y demás, invariablemente se habla de música de cámara. El término no incluye la música para instrumentos solistas, el más común de los cuales es el piano.

La música de cámara se componía para las cortes aristocráticas (hasta el siglo XVIII) o para conjuntos de músicos virtuosos (a partir del siglo XIX), o simplemente para tocar entre amigos. Este último aspecto define mucho de la cultura en torno a ella: el reducido número de participantes facilita el intercambio de ideas y el rapport entre los intérpretes de un modo que las orquestas no permiten. Por lo general, las piezas de cámara duran entre media hora y 40 minutos.

¿Cuáles son algunas agrupaciones comunes?

Es frecuente componer para dúos entre un piano y un instrumento de cuerda, uno de viento o la voz humana. Para conjuntos algo más grandes, están el trío de piano (piano, violín y violonchelo), el cuarteto de cuerdas (dos violines, una viola y un violonchelo), el quinteto de piano (un piano más un cuarteto de cuerdas) y el quinteto de viento (flauta, clarinete, oboe, corno y fagot). Hay muchas posibilidades aparte de las anteriores, todo dependerá de los intereses del compositor. Por ejemplo, está el Cuarteto para saxofones de Alexander Glazunov o la Introducción y Allegro, de Maurice Ravel que es un septeto para arpa, flauta, clarinete y cuarteto de cuerdas.

La música de cámara está hecha para un conjunto pequeño de músicos, típicamente hasta ocho de ellos.

¿Y qué hay de las “orquestas de cámara”?

Se llama así a las orquestas pequeñas, que, por lo general, apenas superan los 20 músicos. Por contraste, una orquesta promedio tiene más de 40.

¿En cuántas partes se divide una pieza para música de cámara y cómo se estructura?

Por convención, se dividen en cuatro partes, llamadas movimientos: uno rápido y “feliz” que introduce una melodía particular, luego uno más lento, “reflexivo” y largo; seguido de uno corto y ligero, finalizando con uno rápido y dramático que regresa a la melodía inicial. Sin embargo, el orden, el número, la tonalidad y la atmósfera de cada movimiento está a discreción del compositor. El Cuarteto de Cuerdas No. 15 en Mi bemol menor de Dimitri Shostakovich, por ejemplo, está dividido en ocho movimientos y todos tienen un aire lúgubre. En cuanto a nombres como “sonata”, “serenata” o “divertimento”, corresponden a ciertas formas específicas de estructurar una composición (piénsese en los “sonetos” o las “coplas” en la poesía).

¿Se perdió el festival de Música? Aquí un abrebocas a la música de cámara

¿Qué significa que una pieza está en “Do mayor” o “La bemol menor”?

El concepto básico es el siguiente: diferentes tradiciones musicales arman escalas de modos particulares y estas determinan la “tonalidad” de cada pieza. Una escala es un conjunto de notas o “tonos” distintos que se repiten de forma cíclica, separados por una cantidad determinada de hercios. En el caso de la música compuesta al estilo de la tradición eclesiástica y académica de Europa (la llamada “música clásica”), cada escala tiene ocho tonos.

La distancia relativa entre cada nota recibe el nombre de “intervalo” y puede ser de un tono completo o de medio tono, también llamado semitono. Cuando se habla de “sostenidos” (#) y de “bemoles” (♭), se habla de semitono hacia arriba” y “semitono hacia abajo”, respectivamente. La distribución y distancia de los intervalos es lo que determina si una escala es “mayor” o “menor”. Es importante tener en cuenta que la “posición” y el número de hercios de cada nota son relativos y responden a convenciones de la época y del lugar. En la imagen de arriba, puede observar la escala de Re mayor, con sus intervalos y notas.

Los tonos de cada escala se pueden combinar ya en secuencia, lo que recibe el nombre de “melodía”, o haciéndolos sonar al tiempo, que es la llamada “armonía”. Así como un pintor puede obtener una cantidad determinada de matices y efectos dependiendo de su paleta, y de lo que su gusto y la teoría de su arte le dicen sobre cómo juntar los colores, así también los compositores utilizan las escalas como la base sobre la cual construir su música. Hay modos de introducir disonancias, de alternar entre escalas y conceptos como la “atonalidad”, pero esto ya es más complicado.

¿Algunas recomendaciones?

Sonata para violonchelo No. 3 en La mayor y Cuarteto de cuerdas No. 13 en Mi bemol mayor (versión original) – Ludwig van Beethoven.

Octeto de cuerdas en Mi bemol mayor y Cuatro piezas para cuarteto de cuerda – Felix Mendelssohn.

Erlkönig (“El rey elfo”) y Cuarteto de cuerdas No. 14 en Re menor (llamado “La muerte y la doncella”) – Franz Schubert.

Quinteto de piano en Mi bemol mayor y Mondnacht (“Noche de Luna”) – Robert Schumann.

Quinteto de piano No. 2 en La mayor y Cuarteto de cuerdas No. 12 en Fa mayor – Antonín Dvořák.

Trío de piano en La menor y Cuarteto de cuerdas No. 1 en Re mayor – Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Cuarteto de cuerdas en Sol menor y Sonata para flauta, viola y arpa – Claude Debussy.

Cuarteto de cuerdas en Fa mayor e Introducción y allegro - Maurice Ravel.

Trío de piano No. 2 en Mi menor y Cuarteto de cuerdas No. 15 en Si bemol menor – Dimitri Shostakovich.

Verklärte Nacht (“Noche transfigurada”) y Quinteto de viento – Arnold Schönberg.




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