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Rodrigo Triana Ricci aboga por salvar el pie diabético

Su satisfacción es ver a los pacientes, a quienes se les puede salvar su extremidad, caminando solos.

El doctor Rodrigo Triana Ricci llegó a El Universal de saco y pantalón. A sus casi 79 años, demuestra que cuidarse de la diabetes sí cambia la vida de la gente; hace meses le quitaron la insulina. El ejercicio, la buena alimentación y los controles rigurosos son esenciales. Él es uno de los primeros ortopedistas traumatólogos de Colombia, miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SCCOT), una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para entrenar a los ortopedas e incluso investigadores del mañana. Rodrigo aún hace parte de esta entidad sin ánimo de lucro.

Es de los primeros especialistas que pensó que había que hacer todo lo posible para salvar el pie de las personas con diabetes. Me muestra imágenes de pacientes con pie diabético, son imágenes fuertes. “En el mundo, para el año 2033, se habrá incrementado la incidencia de la diabetes un 63,33%, según el libro de Joslin (Manual Joslin para la diabetes) y estamos preocupados porque cada 20 segundos se amputa una extremidad por pie diabético en el mundo”, dice Triana Ricci.

La diabetes bien manejada tiene buenos resultados

Su satisfacción es ver a los pacientes -a quienes se les puede salvar su extremidad- caminando solos. Hablar con él es rememorar a esos buenos profesionales que tardan horas con el paciente en una cita médica, explicándoles todo, ayudándoles, de verdad preocupándose por ellos. Egresado de la Universidad del Valle tanto en pregrado como en posgrado, fue docente en esa universidad por 22 años y pertenece a la Sociedad de Ortopedia y Traumatología desde 1975, época en la que se graduó de esa profesión.

Es profesor de la Universidad Santiago de Cali desde hace 11 años y es Coordinador de Ortopedia y Traumatología de ese claustro. “Uno de los logros más grandes de mi vida es haber conformado el grupo de infecciones y ortopedia, que ahora se llama ‘De fijación externa y alargamientos’, de la Sociedad de Ortopedia y Traumatología. En el 2004 lo fundé y fui presidente. Sigo perteneciendo a ella y desde el 2005 vengo laborando en algo muy específico de infecciones. Eso me motivó a aprender a manejar estos pacientes porque los médicos ortopedistas no sabíamos qué teníamos que hacer con los pacientes que nos llegaban con un pie diabético y lo único que hacíamos era amputar”, recuerda. Es un trabajo largo donde ya se está educando al personal de salud porque se les debe dar un chance a estos pacientes para que puedan deambular de una mejor manera, con los cuidados que debe tener un paciente diabético.

Para estos casos en particular, el reconocido experto no confía en la telemedicina, pues palpar el pie es, para los profesionales, una acción obligada para conocer si se puede o no salvar.

Las barreras

¿Sabía usted que muchas personas con pie diabético no sienten ningún tipo de dolor? Es como si “se les durmiera” el pie. Por eso es tan peligroso, porque la herida continúa y continúa carcomiendo los tejidos si no se hace nada. “Es una polineuropatía, la diabetes la produce. Esa es la que lleva a perder el pie, porque no produce ninguna sensación ni nada en especial porque hace una úlcera. Se altera la parte del nervio, la sensibilidad, la parte motora. En los dedos de los pies hay músculos que se pueden atrofiar, lo que se llama compromiso de la musculatura intrínseca del pie. Y es cuando la persona empieza a tener los dedos recogidos o en garra. Este problema hace que la concavidad del pie se pierda y hace callos donde no se debe y se produce una úlcera. (Las mujeres, cuando usan zapatos supremamente altos, van a la pedicurista a que le limpien eso y esos callos se forman porque están haciendo mal apoyo)”, añade Triana.

Un llamado a los médicos

Con las entidades que lo han apoyado, como Praxis, busca seguir educando a los médicos y a la familia, al paciente. “El aguardiente dice ‘sin azúcar’, y los diabéticos toman eso, pero no deberían. Pongan ‘bajo en calorías’, y no ‘sin azúcar’, ningún aguardiente es sin azúcar. Prevenga los fritos, las harinas, maneje el colesterol adecuado. Ir donde el médico es fundamental. No porque un diabético presente niveles normales quiere decir que se le quitó; esta enfermedad no se echa para atrás. Mejora pero no desaparece. Algunos han tenido la ventaja de que después de adelgazar tras ser obesos, los niveles de azúcar bajan pero tienen que seguir cuidándose”, aconseja finalmente.

EL CONSEJO DE UN EXPERTO
Según el ortopedista, al paciente diabético poco se le instruye acerca de la enfermedad. “Creen que es algo muy pasajero y hay que enseñarles desde el punto de vista de nutrición qué tiene que comer y desde la actividad física qué tiene que hacer para controlar esa glicemia pues la parte circulatoria puede mejorar. Desde que el paciente llega a donde el médico general se debe tratar la enfermedad, usualmente se le dice qué tratamiento seguir, pero casi nunca se le revisa el pie. Si está haciendo fisuras en los dedos, qué clase de calzado usa. Y desde ahí empieza el problema. Si usted tiene un mal apoyo del pie, puede hacer úlceras”, sostiene. Triana fue ponente en el 67 Congreso Nacional Sccot el pasado 14 de mayo.
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