<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

La sorprendente historia de una mujer que quiere conocer a su madre

María o Marina Arias. Así se llamaría la madre a la que tanto busca Lourdes Guerra, quien ha tenido una vida llena de vacíos y misterios sin resolver.

¿Quiénes somos?, una pregunta simple, cuya respuesta no siempre depende exclusivamente de nosotros mismos. Somos aquello en lo que nos ha convertido la vida, un conglomerado de experiencias, somos de donde venimos y somos la huella de nuestros padres. Saber quiénes nos trajeron a este mundo puede que, en gran parte, nos defina, desconocerlo puede, a lo mejor, generar un vacío en nuestro ser, difícil de llenar.

Lourdes Carmen Guerra Hoyos ha vivido buscando llenar aquella parte de su ser que siente inconclusa, donde no hay nada, pero es precisamente esa ausencia la que la lastima, porque nadie le ha dado respuestas lo suficientemente certeras, porque la mentira ha rondado sus días, porque a veces tiene la sensación de que todos saben algo que ella no, y eso la abruma. Le puede interesar: [Video] Beatriz, la historia de una madre que no se cansa de esperar

Pocas pistas muchas dudas

Esta historia tiene su génesis en el municipio de Magangué. Esa es la primera pista que tiene Lourdes. La segunda es que ella habría nacido hace 29 años entre la noche del 15 y el 16 de julio, a las 12 a. m., en el que para entonces se llamaba hospital San Juan De Dios (hoy el Hospital Divina Misericordia). Es de lo poco que sabe sobre su origen.

Luego fue llevada al corregimiento de Yatí, donde los comentarios de vecinos y de sus amiguitos del barrio, mientras crecía, sembraron en ella un árbol de dudas que hoy sigue vivo, frondoso y enraizado en su corazón. “Los amiguitos del barrio me decían que yo era recogida, que yo era adoptada, que me habían dejado en el bote de la basura, en fin. Eso fue algo que me fue afectando mucho emocionalmente, no jugaban conmigo porque decían que yo era regalada”, comenta. “Crecí junto a mi abuela y mi mamá, ellas siempre peleaban con el mundo y le decían a todo el mundo que eso no era así, pero en el fondo lo hacían para que yo desistiera de eso y no averiguara más”, recuerda.

Los comentarios de sus vecinos hicieron que Lourdes cayera en una crisis y en una etapa de rebeldía a los 14 años. “Después de un tiempo comencé a preguntarle y efectivamente mi mamá me confesó que yo era adoptada. Que sí, que era verdad, pero que ella no conocía a mi madre de sangre”, explica.

Reciba noticias de El Universal desde Google News

Del hospital a Yatí

Argénida Hoyos, madre adoptiva de Lourdes, le contó entonces que, al no poder tener hijos, le había pedido a una enfermera del hospital que le avisara sobre algún bebé que quisieran dar en adopción. “Después de un tiempo la enfermera la llamó, que efectivamente habían dejado ahí a una bebé y que si ella quería la llevaba hasta su casa. Mi mamá de crianza me cuenta que ella fue a buscarme a la casa de la enfermera, que se llama Gloria Narváez, que ella tenía que pagar 50 mil pesos, de los gastos que se habían generado cuando mi mamá de sangre dio a luz, pero que no alcanzó a conocerla”, agrega.

Es decir, Lourdes había nacido en el hospital de Magangué, a las 12 de la madrugada de un 16 de julio, y luego fue regalada a Argenida Hoyos y a su esposo, Ángel Guerra, que la criaron y quisieron como suya, en Yatí. El paradero de su madre biológica es un misterio que ha buscado resolver por todos los medios.

¿María o Marina Arias?

“Cuando enfrenté a la enfermera Gloria, ella me dijo que mi mamá biológica, que ese entonces podía tener entre 20 y 30 años, era una muchacha que había llegado a parir al hospital con una acompañante, que sabía que esa acompañante era mi abuela, pero que no sabía si era paterna o materna. Supuestamente Gloria anotó en su libreta el nombre de la que sería mi verdadera mamá”, afirma. La tercera pista es ese nombre: María o Marina Arías. “La enfermera no recuerda bien si era María o Marina, así se llamaría mi madre de sangre”, añade. Y, luego, Lourdes también se enteró de un dato esperanzador. Su madre biológica, supuestamente, dos años después del parto, había vuelto al hospital preguntando por la enfermera, pero alguien, por temor, le dijo que ya Gloria no trabajaba en ese sitio.

Lourdes acudió al mismo centro médico buscando respuestas de su nacimiento pero no le entregaron información. Mire aquí: [Video] El reencuentro entre dos gemelos separados al nacer en Cartagena

Sé que mi mamá en algún tiempo me buscó, ahora puede que lo haga al leer la historia, yo siento que esto es una luz, para ver qué pasó y encontrar la verdad”,

Lourdes Guerra.

Un secreto a la tumba

La vida de Lourdes ha estado llena de comentarios a su alrededor sobre lo que ella cree es un secreto, que muchas personas saben, menos ella. “Después de un tiempo la versión que suena es que yo soy hija de un hermano de mi mamá adoptiva, pero eso es algo que él nunca ha querido aceptar, pero que comenta la gente. La gente asume que yo era hija de él, pero nunca he tenido los recursos económicos para hacerme un examen de ADN. Sí tengo bastantes rasgos con una hija que él tiene, él me aprecia mucho y me quiere, pero no acepta que sea mi papá. Además, tengo una verruga en el mismo ojo y en la misma parte donde la tienen él y todos sus hijos, pero no sé qué secreto habrá oculto, a quién no quieren lastimar, no sé...”, sostiene.

La vida de Lourdes ha estado llena de comentarios a su alrededor sobre lo que ella cree es un secreto, que muchas personas saben, menos ella.

“Incluso un familiar, un tío que se llamaba Raúl Pérez, me decía: ‘no busques más a tu papá por la calle, porque tú estás dentro de la familia, pero eso es un secreto muy grande que algún día tiene que salir’. La única que podía decirme algo era mi abuela, ella decía que ‘el día que yo me vaya a morir, con esto no me voy a la tumba’, pero falleció sin contármelo”, relata Lourdes.

“Más que mi a papá quiero encontrar a mi mamá porque es un vacío que tengo, que necesito llenar, no es para reclamarle nada, necesito saber realmente qué pasó, que mis hijos sepan su ascendencia, sellar ese capítulo de mi vida, si está muerta pues saber que es así, saber si tengo hermanos o no. Mi mamá tiene que estar en algún lugar”, asegura Lourdes.




Más noticias