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La mujer que rescata a perritos callejeros en Cartagena

Claudia Serrano empezó a rescatar animales callejeros hace 9 años. Hoy tiene un albergue en Arjona donde les brinda un techo a perros desamparados con un estado de salud crítico.

En la mañana de aquel lunes, ya Claudia Serrano estaba lista para dirigirse a la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), donde estudiaba Ingeniería Civil. Sintió que había despertado con el pie derecho, pero luego recordó la electiva que comprometía sus lunes del semestre anterior y que -por desgracia- la universidad había eliminado con la misma rapidez que ella empleó para inscribirse en esta cuando una amiga se lo recomendó.

La asignatura estaba relacionada con el cuidado de animales callejeros y algunas de las actividades consistían en bañarlos y alimentarlos. Si bien Claudia estaba agradecida con la experiencia que le ayudó a revivir ese amor que desde niña sentía por los animales, también se encontraba en una crisis por no saber la respuesta de algunos interrogantes que la atormentaban: ¿A qué vine al mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Escogí el camino correcto? Lea aquí: El fallo que da otra esperanza a los animales callejeros en Cartagena

No tuvo más remedio que continuar su rutina. Cuando salió de casa, vio en su terraza una perrita que al parecer había pasado la noche allí. Claudia no pudo evitar sentir que era una señal, ¿su vocación era realmente cuidar de los animales?, aún no tenía la respuesta cuando le puso un collar a la canina, que se mostró dócil en todo momento. Luego, la llevó a una veterinaria.

La mujer que rescata a perritos callejeros en Cartagena

“En ‘Huellas y colas’, una clínica veterinaria con la que estoy muy agradecida, me dijeron que aparte de la desnutrición que cualquier perro callejero podría tener, Canela, como decidí llamarla por el color de su pelaje, tenía muy buena salud. La llevé a mi casa nuevamente y decidí quedarme con ella y continuar con sus cuidados hasta que logré recuperarla de un todo. Me costó mucho desprenderme de ella pero finalmente la di en adopción. Eso, que parecía un final, realmente fue el inicio de esta faceta de mi vida”, aseguró Claudia, de 43 años.

La fundación

Hace nueve años, justo después encontrar una familia para Canela, Claudia se prometió a sí misma rescatar todos los perros que pudiera, a tal punto que hoy en día no recuerda la cifra exacta de animales que ha logrado recuperar y dar en adopción.

Su primer albergue lo abrió en el municipio de Santa Rosa, en Bolívar. Tenía pocos animales, pues temía que por el afán de amparar los que más pudiera, se quedara sin recursos para financiar la recuperación de cada uno y poder brindarles una buena calidad de vida.

Al principio los familiares y amigos, que conocían la labor de Claudia, eran quienes la apoyaban económicamente para sostener el albergue.

Cuando decidió abrir la cuenta de Instagram de la Fundación Protectora de Animales Claudia Serrano, muchas personas se sumaron a esta causa, y aquellos que no podían colaborar con dinero, donaban alimento para perros, vacunas, juguetes y demás.

“Hace poco mi hermano se unió a esta bonita labor, también una mujer que conocí en este mundo del rescate animal y que ya había trabajado en otras fundaciones con el mismo propósito. Ahora, tenemos un albergue un poco más grande en Arjona”, relató Claudia.

Entre los tres están comprometidos a ayudar a aquellas criaturas desamparadas que no pueden pedir auxilio. Actualmente, tienen refugiados a 65 perros de todas las edades y con diferentes condiciones de salud, algunas más delicadas que otras.

Las personas que siguen la fundación en redes sociales suelen avisar por este medio cuando algún canino está en riesgo. No importa la hora, ni las condiciones climáticas, una vez Claudia tiene la ubicación del perro, sale a rescatarlo.

En el albergue se quedan aquellos animales que padecen un estado de salud crítico, pues aunque Claudia estaría encantada de brindarles un espacio todos los animales callejeros del departamento, esto supone un costo alto que la fundación no puede cubrir, pues las donaciones -además de los aportes de Claudia, su hermano y su compañera- son las que mantienen en pie el albergue.

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Luego de que un perrito mejora, empieza la búsqueda de una familia. Realizan una publicación en sus redes sociales y cuando alguien quiere adoptar, Claudia se dirige hasta la vivienda de la futura familia para asegurarse de que las condiciones de vida de la mascota vayan a ser óptimas. Luego de que es adoptada, se realiza un seguimiento y en el caso de que el perro ya tenga la edad suficiente para ser esterilizado, la fundación corre con el gasto del procedimiento.

Claudia espera que los recursos necesarios para mantener a los animales que ahora mismo tiene en el albergue, y los que llegarán, nunca le falten. Una de sus metas es adecuar un espacio para aquellos perros en condición de discapacidad, y aunque no puede llevarlo a cabo de inmediato, sabe que lo logrará, así como logró crear un albergue -que nunca imaginó tener- que ahora está a disposición de esas criaturas que no se cansan de brindarnos a los humanos su amor incondicional. Lea además: El habitante de calle bolivarense que celebró el cumpleaños de su perro




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