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Kike Ferrari, uno de los escritores latinos más destacados... y multifacéticos

Las novelas negras del argentino han sido publicadas en una docena de países y han sido traducidas en, al menos, seis idiomas.

Kike Ferrari es amante del heavy metal, marxista, cinturón negro de Taekwondo, hincha de River Plate y trabajador de la línea B del metro subterráneo de Buenos Aires. Aunque su obra ha sido galardonada con múltiples reconocimientos a lo largo del mundo, ponderada muy favorablemente por la crítica y aceptada por el público en general, en Colombia ninguno de sus libros había sido publicado, privando al lector de una obra inigualable. Le puede interesar: Gustavo Rodríguez gana el premio Alfaguara de novela

Es llamativo que la enorme ventaja que tenemos los lectores en Sudamérica (salvo los casos de Brasil, las Guayanas y Surinam) de hablar el mismo idioma, sea desaprovechada debido a las lógicas del mercado editorial actual. Se hace verdaderamente difícil conocer lo que se publica, en términos estéticos y literarios, en Ecuador, Argentina, Uruguay o cualquier otro país del continente.

Eso mismo sucedía con Kike Ferrari; sin embargo, gracias a la colección Mapa de lenguas de la editorial Alfaguara, desde el 2021 vemos editada por primera vez en nuestro país su novela de ciencia ficción Todos nosotros, una puerta de entrada a una obra maravillosa de uno de los escritores contemporáneos que ha renovado la narrativa en español.

“En la noche limpia el metro, en el día escribe novelas”

titulaba el periódico.

“La estupidez del subte”

Para el 2017, Kike Ferrari llevaba alrededor de 13 años escribiendo y fascinando a lectores y editores de todo el mundo; no obstante, en ese año su nombre, su obra y su particular condición de trabajador del subte y escritor se hicieron mundialmente conocidas debido a un artículo del diario norteamericano The Wall Street Journal: “En la noche limpia el metro, en el día escribe novelas”, titulaba el periódico. A partir de entonces, sobrevino una avalancha mediática. Todos querían cubrir la historia de la persona que de noche limpiaba el metro de Buenos Aires y de día era un escritor galardonado. La prensa veía maravillada una condición que encierra una problemática muy compleja: para permitirse ser autor y que la precariedad del oficio de escritor no lo mate de hambre, se ve obligado a tener otro trabajo que le permita comer y sostener a su familia. Kike lo encontró como conserje, otros como profesores, traductores, periodistas, etc. Porque la mayoría de las personas no pueden ser solo escritores.

“Lo que pasa es que el trabajo que yo hago acá no implica ponerse a pensar, entonces puedo estar craneando otras cosas todo el tiempo. Si estás dando clases en un colegio no podés hacer eso. Ahora, si estás barriendo el piso, trapeando una estación, la cabeza es tuya para seguir escribiendo”, le dijo el escritor a Diego Fernández y Cintia Kemelmajer, en un reportaje para la revista Gatopardo en 2020.

Si bien el autor reconoce que el escrutinio mediático le sirvió, ya a estas alturas le cansa la constante referencia a su trabajo de conserje, por lo repetitivo del asunto, antes que a su obra literaria cuando se habla de él.

Curiosamente, lo que más molestaba a Ferrari de todo ese asunto eran las fotografías que acompañaban a los artículos que escribían sobre él. En casi todas aparece serio, como fastidiado. Y cómo no, si debía posar siempre ataviado con el azul y amarillo del uniforme reglamentario, nada más y nada menos que los colores de Boca Juniors, el eterno rival de su equipo del alma, algo que un hincha enfermo de River, como lo es él, no se podía permitir.

Todos nosotros

El rótulo de ser uno de los escritores más originales de su generación queda revalidado en Todos nosotros (Alfaguara, 2019), su novela de ciencia ficción con viajes en el tiempo y que es el primer libro de su obra que se publica en Colombia. Se trata de una aventura épica en la que un grupo de amigos, jóvenes, metaleros y militantes políticos argentinos deciden que para salvar su presente la única salida es viajar al pasado y transformar la historia.

Todos ellos están convencidos que su presente hubiese sido diferente, y su suerte muy distinta, si en 1940 en Coyoacán, México, Ramón Mercader no asesina a León Trotsky. Uno de esos jóvenes, el Gordo Felipe, que es un genio de la computación, construye el artefacto que les permitirá viajar en el tiempo para llevar a cabo la difícil tarea de evitar que maten a Trotsky.

El escritor argentino Carlos Salem no se equivocó cuando definió a Kike Ferrari como un tipo que “lleva las ideas por adentro y por afuera. No las esconde. No las mezquina. Nunca las niega.

De esta manera, Todos nosotros no solo plantea un análisis minucioso de la historia en clave de ucronía (subgénero de la ciencia ficción), sino que también nos muestra el papel fundamental de la amistad y del retorno a lo colectivo en la construcción de una sociedad mejor, más allá de la profunda mezquindad que proviene del individualismo que tanto se profesa en la actualidad.

Por otro lado, uno de los puntos más altos de la novela tiene que ver con la forma en la que está escrita, pues iremos conociendo el desarrollo de la historia en la medida en que van apareciendo, de forma fragmentaria, las voces de los protagonistas.

El escritor argentino Carlos Salem no se equivocó cuando definió a Kike Ferrari como un tipo que “lleva las ideas por adentro y por afuera. No las esconde. No las mezquina. Nunca las niega. De hecho, se las tatúa en la piel, para evitar traicionarse en un descuido”. Todos nosotros está disponible en todas las librerías de Colombia.

*Editor de la revista digital cultural El Laberinto del Minotauro. Instagram: @ellaberintodelminotauro

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