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Izan, el niño desahuciado con cáncer y una madre que lucha por su salud

Una posible cuarta cirugía necesitaría Izan Yesid para luchar contra un fibrosarcoma infantil. Recibe cuidados paliativos y la madre pide un segundo concepto.

Un cáncer más grande que sus riñones. Una cirugía de la que ningún médico en Cartagena se atrevería a realizar y una mamá que no se cansa de perseverar y luchar para que su hijo reciba una segunda oportunidad, al menos -ojalá- con otro especialista dispuesto a analizar el caso. Le puede interesar: El rey Juan Diego y un sueño que el cáncer no impidió.

Esta es la historia de Izan Yesid Torres Meza, de 3 años, quien al mes de nacido fue diagnosticado con fibrosarcoma infantil, un tumor cancerígeno que creció en su columna y se expandió hasta su abdomen. El menor ha sido intervenido quirúrgicamente tres veces y, según la madre, Angelis Meza Marrugo, en este 2022 los médicos lo dieron por desahuciado tras una recaída.

Angelis recuerda que unos exámenes realizados a inicios del 2021 arrojaron que el menor no tenía células cancerígenas y decidieron no darle tratamiento, por eso ella no se explica cómo ahora ese tumor volvió a crecer... Los médicos decidieran mandarle cuidados paliativos a su hijo.

Izan Yesid nunca ha caminado, pero es un niño consiente de su entorno.

Izan, el niño desahuciado con cáncer y una madre que lucha por su salud

Izan Yesid juega con su madre en casa. // Foto: Luis Eduardo Herrán.

Desde que nació

Angelis tenía 18 años cuando quedó embarazada y, al cumplir los ocho meses (35 semanas), convulsionó mientras dormía, motivo por el que decidieron hacerle una cesárea de emergencia. Recuerda que la clínica dijo que el niño nació bien de peso y estatura, mientras que ella quedó hospitalizada

“Al niño no le hicieron estudios previos para detectar su enfermedad: al darme de alta, el niño lloraba mucho en la casa, los llantos eran de 12 de la noche a 5 de la mañana, las piernas las movía muy poco, lo llevé al pediatra, entró al programa Casa Canguro y les expuse el caso, me dijeron que me tranquilizara, que había niños más quietos, otros más inquietos, después lo llevé a un médico particular y dijo lo mismo”, recordó Angelis. Lea también: Al año se diagnostican 1.600 casos de cáncer infantil en Colombia.

Hasta que el 18 de enero del 2019 Izan Yesid fue llevado de urgencias a la Casa del Niño tras amanecer con llanto incontrolable, sin querer comer y cero movimiento en sus piernas. “Como la madrina es trabajadora social, conocía a una pediatra y ella lo vio por videollamada. Me sugirió ponerle hielo en las piernas para ver si tenía estimulación con frío y nada, después se hizo con una aguja y no se obtuvo resultados, confirmó que algo andaba mal”.

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En su incansable lucha, Angelis regresó a la Casa del Niño, donde los médicos procedieron a hacerle una ecografía: el niño tenía un tumor en toda su columna, a punto de ascender a las cuerdas vocales, por lo que procedieron a una resonancia para ver el tamaño del tumor.

El 25 de enero del 2019, cuando el niño tenía un mes de nacido, le hicieron su primera cirugía: una resección completa del tumor, y seis meses después empezaría las quimioterapias, que fueron siete siclos. Le aquí: Lo que debes saber para detectar el cáncer infantil.

A los ocho meses, le diagnosticaron una desviación en la cadera. Le pusieron un yeso que debía tener por tres meses para después operarlo, pero en una de las revisiones la mamá sintió un bulto en la espalda del niño y en una resonancia se confirmó que el tumor volvió a salir.

Al llegar la pandemia en 2020, una cita con el especialista arrojó tres nuevos diagnósticos: un tumor en el tórax, otro en el abdomen y en la columna. “Al recibir la noticia, empecé a convulsionar y me hospitalizaron; cuando me recuperé, decidieron operar al niño. Primero entraron dos cirujanos: el de columna y el de abdomen, pero esa resonancia del tumor en el abdomen a mí nunca me la dieron, no me consta que ahí él tuvo algo y tampoco aparece en el sistema”, dice Angelis.

Varios cirujanos fueron convocados. Según contó Angelis, uno de ellos dijo que una cuarta cirugía era demasiado para un niño y que de su parte no le operaría la columna.

La madre recuerda que los médicos, al abrir el abdomen, no le encontraron nada, dijeron que posiblemente la resonancia se equivocó o fue un milagro de Dios. Supuestamente, el abdomen era el más grande. Tres días después de esa cirugía, el niño tuvo una crisis: entró en paro y lo reanimaron, lo pasaron a sala hasta darle de alta.

“En una última consulta ese mismo año en la Casa del Niño, me lo dieron por desahuciado con cuidados paliativos, así que yo misma decidí buscar un segundo concepto en Facebook y encontré a un oncólogo de la Clínica de Blas de Lezo, escribí en su página y me dieron cita. Cuando llevé al niño, el doctor dijo que no presentaba nada, él era un niño activo, que jugaba, se veía bien. Me dijo que le hicieran un pet-scan, que es una especie de resonancia más avanzada que se hace cada 6 meses, y según los resultados él sabría qué hacer por mi hijo: dijo que estaba limpio de células cancerígenas”, añadió.

Izan, el niño desahuciado con cáncer y una madre que lucha por su salud

Izan Yesid no camina ni habla, pero es un niño consiente de su entorno.

El niño ingresó a controles con terapias físicas para sus piernas y citas de seguimiento cada dos meses ya que, supuestamente, estaba bien. Seis meses después, le hacen un nuevo pet-scan y según el estudio, solo tendría algo inflamatorio, sin embargo, Angelis dice haber notado algo raro en los resultados, pero creyó en los médicos y no se volvió a hablar del tema.

“El 2021 fue tranquilo con Izan en casa. El 1 de marzo del 2022, le tocaba el estudio en Barranquilla, regresaron los dolores, demoraba para deponer, pensé que podría ser dolor de barriga o hasta cólico. Los resultados salieron el 5 de ese mes y el radiólogo me llamó insistentemente, me preguntó que cuándo terminó la quimioterapia, que si estaba con dolor o y si le había palpado algo (...) Cuando llegó el reporte, arrojó una lesión en la columna y todo se echó para atrás”, dice.

Cuando escucho esa palabra, es que lo desahuciaron, que no hay nada que hacer (...) Me explicaron que me estaban dando la oportunidad de disfrutar a mi hijo porque esa cirugía él no la iba a aguantar”.

Angelis Meza, mamá.

En estos últimos meses, la lucha de Angelis ha sido incansable. En una de las últimas recaídas, el pediatra autorizó una hospitalización, pues ese último pet-scan mostró que el tumor era de columna, peritonial y abdominal... el tamaño del tumor es más grande que los riñones.

La decisión

Varios cirujanos fueron convocados. Según contó Angelis, uno de ellos dijo que una cuarta cirugía era demasiado para un niño y que de su parte no le operaría la columna. La otra cirujana que intervendría el abdomen aclaró que existía la posibilidad de operarlo bajo el consentimiento de la madre.

“Ningún oncólogo en Cartagena se atreve a operarlo porque el tumor está en una parte que no se puede tocar, por eso la decisión de mandarle cuidados paliativos... Cuando escucho esa palabra, es que lo desahuciaron, que no hay nada que hacer (...) Me explicaron que me estaban dando la oportunidad de disfrutar a mi hijo porque esa cirugía él no la iba a aguantar”.

Izan, el niño desahuciado con cáncer y una madre que lucha por su salud

Izan Yesid Torres Meza. // Foto: Luis Eduardo Herrán.

Luego de darle de alta el 16 de abril, Angelis recurrió a las redes sociales para que su caso se hiciera viral. “La Mutual Ser hizo una reunión preguntando qué quería, les dije que no me quedaba con ese concepto, quiero un médico de afuera, un tumor no va a crecer así de grande en dos meses”, expresó

Angelis quiere que un especialista se interese en el caso del niño y lo revise, al menos para darle más años de vida.

Por su parte, la EPS Mutual Ser le ofreció que fuese revisado con un especialista de Barranquilla, y además, en la fundación Fundevida gestionan la ayuda de especialista de Bogotá o Cali. A Angelis, incluso, le gustaría que se ofrecieran oncólogos de Medellín. Esta madre solo quiere una segunda oportunidad para su bebé.

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