<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

Fotos: la historia de 130 años del Club Cartagena

Se cumple un aniversario más de esta institución sobre la que existe una gran cantidad de historias de las tradiciones y la vida cultural de la ciudad.

Por: María Fernanda Martínez Correa- Especial para El Universal

El Club Cartagena es una de las instituciones más antiguas del país y, por supuesto, de la ciudad. Precisamente mañana se cumplen 130 años de su fundación y detrás de esa majestuosa infraestructura, los grandes eventos que allí se realizan, los miles de socios que ha tenido y un gran equipo humano, existe una gran cantidad de historias que se han relacionado con las tradiciones y la vida cultural y social de la ciudad. Lea aquí: El Club Cartagena arranca celebración de sus 130 años

Una de las figuras más representativas de la historia local, el general Juan José Nieto, fue el precursor de la fundación de un primer intento de Club en 1864, al mejor estilo de los nacientes clubes en Inglaterra, el cual años después se disolvió.

Y fue el 1 de noviembre de 1891, bajo el liderazgo de Fernando Vélez Daníes, cuando nació el Club Cartagena que conocemos hoy, ubicado en una edificación colonial en la Plaza de la Aduana, lugar favorito de las altas esferas cartageneras para realizar tertulias, reuniones sociales y compartir intereses.

En aquel entonces, Cartagena comenzaba a sonar en todo el mundo por su excelente ubicación y su condición de puerto. Sus dirigentes y ciudadanos prestantes se relacionaban con viajeros que nos visitaban por negocios o un turismo incipiente, lo cual los hacía querer imitar costumbres y comportamientos internacionales.

Luego de varios movimientos de sedes, en 1918 se puso la primera piedra de su primera sede propia, frente al Parque Centenario en Getsemaní, lugar en el que funcionó por 33 años. La Junta Directiva de aquel entonces, presidida por Enrique Grau Vélez y aún con los buenos criterios de Vélez Daníes, contrató el diseño con el famoso arquitecto francés Gastón Lelarge -discípulo del ilustre Garnier-, quien se encontraba en Colombia interviniendo obras como el Capitolio Nacional y el Palacio Echeverri, y en Cartagena restaurando la Catedral y la iglesia de San Pedro, por invitación del Arzobispo, Pedro Adán Brioschi.

Reciba noticias de El Universal desde Google News

Siete años más tarde se inauguró la majestuosa edificación, durante la presidencia de Daniel Lemaitre Tono, con un acto solemne que contó con la asistencia de los socios, autoridades civiles, invitados especiales del gobierno central y otras personalidades del país.

Esta sede marcó sin lugar a dudas una de las mejores etapas del club. Fue escogido por el Concurso Nacional de Belleza (CNB) para la celebración de muchos de sus eventos, lo que en épocas de independencia de Cartagena lo hacía lucir como el más hermoso palacio para las reinas. La grandeza de sus eventos, la visita de las más célebres personalidades nacionales y el crecimiento de su círculo de socios -caballeros prestantes de la ciudad-, lo consolidaron como uno de los clubes más célebres y robustos del país.

Y como era tradicional en todo club, las presentaciones en sociedad de las jovencitas hijas de socios comenzaron a realizarse con todo esplendor, siendo las primeras jóvenes presentadas: Hortensia Gómez Henríquez, Amelia Gómez Pombo y Helena Rosa . “Era el día en que vestíamos traje largo por primera vez. Todo un acontecimiento porque caminábamos por una pasarela y simbólicamente era el ‘darnos a conocer’ entre los socios antes de bailar un vals”, recuerda Clarita Trucco, quien fue presentada en 1972, a sus 19 años.

En 1958 el Club, bajo la dirección de Guillermo Gómez Villarreal, se trasladó a Bocagrande, a una construcción moderna donde continúa.

En 1958 el Club, bajo la dirección de Guillermo Gómez Villarreal, se trasladó a Bocagrande, a una construcción moderna donde aún continúa, en la que poco a poco se fueron haciendo realidad varios sueños: la construcción de una piscina semiolímpica, de grandes y lujosos salones, de una casita “de chocolate” para los niños y tres canchas de tenis, la instalación de aire acondicionado central, entre otros lujos para la época.

Las señoras de los socios escogían sus salones para practicar juegos de naipes y bridge. Se institucionalizaron las noches bohemias, tardes de señoras, obras de teatro, exposiciones de arte y por supuesto las comparsas, lideradas por capitanas de varias edades, incluso, las jovencitas en oportunidades se convertían posteriormente en candidatas al CNB. “Lo más chévere de las comparsas eran los ensayos, practicábamos en tarima y se llenaban los salones socios embelesados disfrutando el show”, evoca Rosario DíazGranados, quien fue capitana en dos oportunidades.

Con los años el Club fue innovando en productos y servicios, generando alianzas a nivel nacional e internacional para generar movilización de socios, y hoy, con 130 años, presidido por una Junta Directiva joven y con buenas ideas en cabeza del Dr. Orlando Bustillo y después de haber superado los embates de la pandemia, está renovado, lleno de vida y deseoso de seguir siendo escenario de actividades sociales y culturales de alto nivel en la ciudad.

“El Club está como un roble, listo para seguir escribiendo historias y seguir siendo la segunda casa de estas y las generaciones de socios que estén por venir”, concluye Orlando Bustillo. Lea además: ‘En vivo con nuestros socios’, el programa que llegó para quedarse

Fotografía de archivo. La primera ganadora del Concurso Nacional de Belleza de COlombia, Yolanda Emiliani Román, posa para una fotografía en el Club Cartagena.



Más noticias