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En el sector Nueva Jerusalén también pueden aprender del arte

Salua Tapia es una mujer que trabaja con niños vulnerables de esta comunidad en la formación de sus habilidades humanísticas. Este es el trabajo que ha realizado.

Nadie puede vivir sin comida, agua, ropa o casa. Esas son las necesidades más básicas a las que tiene derecho todo ser humano. Pero no son las únicas. Los niños también merecen ir al colegio y no solo a aprender a sumar, restar, leer o escribir. Hay otras habilidades como la música, el arte o el deporte que tienden a quedarse por fuera de su formación, en muchos casos, por falta de recursos.

Es a fortalecer ese aspecto a lo que le apunta Salua Tapia, quien desde hace más de un año viene trabajando con algunas comunidades vulnerables de la ciudad. Entre ellas el sector Nueva Jerusalén, donde antes estaba ubicado el antiguo relleno sanitario de Henequén.

Video: Salua y el valor de dar más allá de lo material

Salua, quien tiene 33 años y vive en San Pedro Mártir, es una de las líderes de la Fundación Kadosh, que en un principio consistió en un comedor comunitario que luego evolucionó a brindar otro tipo de actividades con el fin de aportar a la formación humanística de los niños.

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“Después de la pandemia nos dimos cuenta de que los niños estaban pasando mucha hambre y tomamos la decisión de abrir un comedor comunitario, pero actualmente viendo otras necesidades que tiene la comunidad nos hemos dado la oportunidad de no solo darles comida sino de enseñarles, porque no todos están en el colegio”, explica Salua.

Es así que semanalmente el equipo de la fundación lleva a la comunidad toda una agenda de actividades artísticas y de recreación con las que buscan que los niños aprendan cosas nuevas, como hacer dibujos, manualidades, tocar instrumentos musicales, practicar deportes, etc.

Los niños tienen la oportunidad de tocar instrumentos musicales. // Zenia Valdelamar - El Universal
Los niños tienen la oportunidad de tocar instrumentos musicales. // Zenia Valdelamar - El Universal

Además, realizan actividades sensoriales y terapias de manejo cognitivo para enseñarles a los niños a pensar antes de actuar, captar su atención y así fortalecer sus capacidades. Son aproximadamente 70 menores entre los 3 y 17 años los que se benefician de esta labor.

Y es que estos niños no siempre tienen a la mano un instrumento musical, lápices e incluso un balón, por lo que estos espacios son realmente valiosos para ellos.

Dar más allá de lo material
El deseo de ayudar a los demás es lo que mueve a Salua y es lo que la inspira a seguir trabajando por los niños en estos aspectos. “En Kadosh tenemos una premisa que es no solamente alimentarlos, porque el hambre va y viene pero cuando formas a los niños para algo en lo personal ellos pueden crecer”, asegura.

Es así que a futuro se sigue viendo trabajando con ellos para contribuir a su desarrollo humano. “Me siento bien como persona, siento que crezco, que maduro, que estoy haciendo una tarea que tenemos como profesionales. No solamente nos tenemos que lucrar o ganar para nosotros sino para otros”, dice.

Es por esto que su deseo para estos niños es que sigan formándose de la mano de personas que también se animen a darles clases de música, de arte, de baile y demás actividades que puedan aportar a sus vidas.

Los niños también aprenden a dibujar. // Zenia Valdelamar - El Universal
Los niños también aprenden a dibujar. // Zenia Valdelamar - El Universal

“Yo a todos los profesionales y personas que sepan de algún arte o alguna manualidad les digo que Dios o la vida no nos dan la fortuna de aprenderlas para acapararlas nosotros mismos sino para compartirlas. Sabemos que no podemos cambiar el mundo, pero sí podemos hacer algo en cada persona”, afirma Salua.

De esta manera el dar no se resume solo a entregar algo material sino a poner al servicio de otros esos dones o habilidades aprendidas a las que muchas personas no tienen acceso y que de tenerlo podrían brindarles la posibilidad de conocer talentos que de otra forma jamás descubrirían.

Intervención integral
Salua también trabaja con los niños en la detección e intervención de problemas de ansiedad, dislexia y prevención del abuso sexual, por lo que las actividades y terapias que se realizan en la comunidad también van encaminadas a tratar y prevenir estos problemas.



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