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Ella es Isabel II, más allá de la corona que llevaba sobre su cabeza

Conoce el perfil más cercano de la mujer más poderosa del siglo XX.

Cuando Winston Churchill vio por primera vez a Isabel, cuando ella tenía dos años, dijo que estaba ante una criatura excepcional. Percibió su aura de autoridad a través de su mirada y sus primeras palabras, que dejaban boquiabiertos a quienes la escuchaban. La precocidad de su lenguaje fue calificado por el estadista como algo sorprendente en los labios de una niña. Su institutriz Marion Crawford la evocó, junto a su hermana Margarita, como una niña que amaba los perros y los caballos. En verdad, fueron predilecciones a lo largo de su intensa vida. Le encantaban los perros Corgis, los más pequeños, alegres, la raza más antigua de Gran Bretaña, que además de juguetones, son perros pastores, guardianes de sus amos. Lea aquí: Así despedirá el Reino Unido a Isabel II: conozca la fecha del funeral

Ella es Isabel II, más allá de la corona que llevaba sobre su cabeza

En casa le decían Lilibet, pero su nombre de pila era Elizabeth Alexandra Mary, criada por institutrices en el Palacio de Buckingham. Predestinada para su reinado, su temple blindado la llevó a sus catorce años a hablar por primera vez por la BBC de Londres, en donde dijo: Estamos haciendo todo lo posible “para ayudar a nuestros valientes marineros, soldados y pilotos, y también estamos tratando de llevar nuestra propia parte del peligro y la tristeza de la guerra. Sabemos, cada uno de nosotros, que al final todo estará bien”.

Ella es Isabel II, más allá de la corona que llevaba sobre su cabeza

A sus dieciocho años se unió a las Fuerzas Armadas y juró a los veintiún años que consagraría su vida, corta o larga, al servicio de la nación. Al final de la guerra, junto a su hermana, celebró en las calles de Londres, deseando no ser reconocidas, y abrazando a los desconocidos “invadidos por una marea de felicidad y alivio”. Isabel fue al África acompañada de sus padres, dos años después de la guerra.

Isabel es la reina

Nació el miércoles 21 de abril de 1926 y fue bautizada el 29 de mayo de ese año, en la religión anglicana, en la capilla privada del Palacio de Buckingham, la misma que fue devastada en los bombardeos de Londres en la Segunda Guerra Mundial. Era la tercera de su dinastía en aspirar al trono, después de su tío Eduardo y su padre Alberto. El tío renunció a su reinado para casarse con Wallis Simpson, estadounidense divorciada, y siguió Jorge VI, el padre de Isabel.

Ella es Isabel II, más allá de la corona que llevaba sobre su cabeza

La princesa Isabel de Gran Bretaña se casó el 20 de noviembre de 1947 con su primo Felipe, duque de Edimburgo. Llevaba un ramo de orquídeas blancas. Su vestido de novia forjado en satén color marfil, con hilos de plata, tenía diez mil perlas blancas traídas de América. Les llovieron dos mil quinientos regalos de todo el mundo. Nacieron cuatro hijos: Carlos (1948), Ana (1950), Andrés (1960) y Eduardo (1964). El padre de Isabel murió en febrero de 1952, cuando ella estaba en Kenia. El 2 de junio de ese año fue coronada.

A sus dieciocho años, Isabel se unió a las Fuerzas Armadas y juró a los veintiún años que consagraría su vida, corta o larga, al servicio de la nación.

Otros secretos de Isabel

Isabel no solo fue la reina que más tiempo ha durado en la historia británica, setenta años en el poder, sino que fue una de las más longevas, y la que más viajes emprendió por el mundo. Australia la vio pasar muchas veces por su territorio. Testigo de episodios de la historia de la última centuria, desde la segunda Guerra Mundial, el avance de la descolonización de África y el Caribe, vio independizar del Reino Unido a más de veinte países, fue una figura política con mucho poder, guardiana del poder de la Iglesia de Inglaterra. Su popularidad declinó desde los años noventa del siglo XX y se agravó luego de la muerte de Diana. La opinión pública cuestionó la vida de los monarquía y exigió su abolición. Presionada, empezó a pagar el impuesto sobre la renta por primera vez y el Palacio de Buckingham se reabrió a los ciudadanos. Reconquistó en 2006 el apoyo para seguir reinando, aferrada al poder monárquico. Lea también: Diez curiosidades de la vida y el reinado de Isabel II

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El poder ante la muerte

Las vidas de los reyes y las reinas no escapan al designio de todos los mortales. En las muertes en la realeza hay historias singulares, como la de la reina Carolina de Ansbach que murió de una hernia estrangulada en 1737, o la muerte del rey Carlos VIII de Francia, que falleció viendo un partido de tenis y en un descuido se golpeó con el dintel de una puerta. O la del rey que murió intentando cruzar a caballo un río. El poder de una reina rebasa el mapa de una nación. Isabel fue la patrona de más de seiscientas organizaciones benéficas en el mundo. Su poder abarcó catorce Estados Independientes de la Mancomunidad de Naciones, que la integran: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Bahamas, Belice, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves, según el dato de relojería de Wikipedia.

Ella es Isabel II, más allá de la corona que llevaba sobre su cabeza

Las vidas secretas y públicas de las reinas nutren de ficciones verificables a los novelistas y a los cineastas. En Cartagena especulaban sobre la muerte de los virreyes que abandonaron Santa Fe de Bogotá y se refugiaron en Turbaco. Creían que algunos de los virreyes ya habían muerto y sus momias seguían imperando más allá de la muerte. Isabel murió a sus 96 años al amanecer del jueves, luego de setenta años de poder. Lea además: ¿Qué pasaba en Colombia mientras la reina Isabel II gobernaba?




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