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El rey Carlos III vino a Cartagena: así fue la curiosa visita

El ahora rey Carlos III vino en 1972. Recuerdos de una visita algo apresurada, pero divertida. Nos los cuenta Josefina Pretelt varias anécdotas “reales” en Cartagena.

Muchísimos años antes de ser rey, Carlos vino a Cartagena y su visita fue tan ¿intempestiva?, ¿fortuita? y ¿casual?, que ni siquiera había un pocillo “elegante” en el cual servirle un tinto en el Palacio de La Aduana.

Josefina Pretelt era la jefe de Relaciones Públicas, Protocolo y Prensa de la Alcaldía de Cartagena, y supo de la llegada de Carlos cuando lo vio sentado en una silla dentro del salón Vicente Martínez Martelo.

1972
es el año en que el entonces príncipe de Gales vino a Cartagena.

Ahora, tantos septiembres después, ella tiene 85 años y recuerda que el entonces príncipe de Gales vino en una fragata inglesa, en calidad del cadete que era. Josefina no precisa el mes, pero sí el año: 1972. En ese entonces el alcalde era Juan Arango Álvarez. Le puede interesar también: El príncipe Felipe de Edimburgo y su anécdota en Cartagena

El joven y tímido príncipe

Los cadetes participaban de un desfile, y por supuesto Carlos de Inglaterra hacía parte del acto militar. La gente comenzó a reconocerlo y, para evitar el caos que a veces suscitan los famosos, su “edecán” —o custodio o algo así— decidió refugiarlo en la Alcaldía. Eran las 3 de la tarde.

“Él vino en una fragata inglesa como cadete, estaban desfilando por la plaza de La Aduana... pero hace cincuenta años, ¿te imaginas la gente que habría en la plaza de La Aduana?, ahí no habría casi gente —narra Josefina—; sin embargo, alguien se dio cuenta... que el príncipe, que el príncipe... entonces, de su seguridad, lo subieron intempestivamente a la Alcaldía.

Yo no estaba preparada ni para un café tinto. Para brindarle un café tinto a un príncipe tiene que estar todo muy elegante”,

dice Josefina.

Josefina me muestra la foto a blanco y negro que tiene 50 años, pero está en perfectas condiciones.

“Fíjate la informalidad de la gente que sale en la foto, todo el mundo está en ropa de trabajo. El alcalde estaba usando saco porque tenía la costumbre de ponérselo todos los días, no porque estuviera esperándolo”, agrega.

Josefina recuerda también que “en ese tiempo el Museo de Arte Moderno de Cartagena (MAMC) no existía” y el edecán del príncipe comenzó a recorrer el salón mostrándole al hijo mayor de Isabel II los cuadros (que más tarde estarían en el MAMC). “Quizá no le interesaban, pero Carlos los vio por educación”, agrega la señora, que se declara periodista empírica.

Y sí: finalmente, consiguieron un café y una taza para el príncipe. Y la visita duró, máximo, máximo, media hora, que le bastó a Josefina para observar que el príncipe era “muy tímido”. Entre otras cosas, ella no habla inglés, así que no entendió las pocas palabras que Carlos pronunció.

Josefina Pretelt.//Foto: Zenia Valdelamar - El Universal.
Josefina Pretelt.//Foto: Zenia Valdelamar - El Universal.

“Nadie supo de esa visita, nadie ha publicado esa foto, así que con la muerte de la reina Isabel II y con Carlos ya convertido en rey, pensé que sería bueno publicarla”, menciona y sonríe tiernamente. Lea aquí: Carlos III es proclamado oficialmente nuevo rey del Reino Unido

Estamos en su apartamento, en Bocagrande. Ella, con su álbum en las piernas, comienza a desempolvar más recuerdos de cuando nuestra Cartagena pequeñita recibía a grandes personalidades del mundo.

Visita de la princesa Ana de Gales a Cartagena. Diciembre de 1973. Aparecen: Mark Phillips, la princesa, su traductora y el alcalde Juan Arango Álvarez.
Visita de la princesa Ana de Gales a Cartagena. Diciembre de 1973. Aparecen: Mark Phillips, la princesa, su traductora y el alcalde Juan Arango Álvarez.

Más reyes, más famosos

Un año después de la visita de Carlos, vino la princesa Ana de Gales, también hija de Isabel II. Era diciembre de 1972 y aquel sí fue un viaje oficial, más calmado y con un protocolo preparado con todas las de la ley. Llegó a Cartagena con Mark Phillips, su prometido, y con una traductora. No pasó nada realmente extraordinario ni anecdótico.

Desde España

Más tarde, el turno fue para los reyes de España. El alcalde era Fidel Borges Escobar.

“A mí se me ocurrió aprovechar que Rafael Grau tenía unas llaves originales de la entrada de Cartagena, así que le dije que me las prestara para hacer una réplica y entregárselas a los reyes. Le pedí al alcalde: ‘Hagamos que el rey abra una puerta de verdad, verdad’, así que se mandó a hacer un candado cuyas tapas eran el escudo de Cartagena”.

Josefina sostiene la réplica de la llave de Cartagena que se le otorgó al rey de España.
Josefina sostiene la réplica de la llave de Cartagena que se le otorgó al rey de España.

“El problema fue que, una hora antes de la visita, el encargado de hacer el candado no aparecía” y a Josefina se le quería parar el corazón. Finalmente, el señor cumplió al límite del tiempo y el rey Juan Carlos abrió su puerta con las réplicas de las llaves de Cartagena. El protocolo de entonces estableció que a la reina Sofía no se le iba a brindar ninguna bebida, pero...

“De un momento a otro vi que salió uno de los servidores con unos vasos cualquiera llenos de Kola Román. Yo me quedé pegada, no pude hacer nada... Se los dieron a la reina Sofía y a doña Cecilia, la entonces primera dama, y ellas se tomaron la gaseosa —Josefina ríe—. Yo pensaba: Teresita Román debería poner una propaganda... ¡hasta la reina toma Kola Román!”.

***

El álbum de Josefina es robusto y conserva muchas fotos, pero en su mente siguen intactos todavía más recuerdos. Por ejemplo, aquella vez que Julio Iglesias vino a dar un show en una edición del Concurso Nacional de Belleza y “una señora entrada en años, poco agraciada, comenzó a coquetearle”. ¡Cómo no, era el galán mundial del momento!

Y cómo olvidar la vez que el presidente de Argentina, general Lanusse, vino a Cartagena, a mediados de los 70. “Él y su esposa llegaron tarde y se quedaron solo quince minutos, porque ella se había comido unos mariscos y le cayeron mal”, recuerda.

El general Lanusse, de Argentina, saluda a Josefina.
El general Lanusse, de Argentina, saluda a Josefina.

Cada tanto Josefina se percata de que muchas personas de las que me ha hablado hoy están muertas. Ríe. Me dice que tiene tres hijos: Carlos, Beatriz y Martha. Que estuvo diez años en la Alcaldía y que después de jubilarse continuó trabajando hasta los 79 años. ¡Guarda recuerdos y sonrisas para rato! Mire también: ¿Qué pasaba en Colombia mientras la reina Isabel II gobernaba?




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