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El inmenso talento de un niño llamado Isaac Abdala

En Mahates la vida de Isaac Abdala comienza a tomar el rumbo del folclor, algo que despierta la admiración y el orgullo de los suyos.

La forma de abordar las adversidades de la vida marcará para siempre nuestro destino, porque por muy compleja que sea la situación que afrontemos, la actitud que asumamos será clave para superarla e incluso salir victoriosos ante ella. Eso lo sabe bien Clara Inés Parra Ortiz, una barranquillera de 37 años que desde los seis meses de nacida ha vivido en Evitar, corregimiento de Mahates, Bolívar. Es de esas mujeres que siempre sonríe y antepone el positivismo ante todo. Se declara luchadora de la vida y sí que lo es. Eso lo aprendió desde pequeña, de su abuela materna. “Mi mamá tuvo que emigrar a Venezuela porque la situación aquí era bastante difícil, nos dejó aquí a mi hermana de siete años y a mí. Luego tuvo un bebé allá y lo mandó para acá a los seis meses de nacido. Tuvo que irse para darnos una mejor calidad de vida, porque aquí la fuente de trabajo es poca”, refiere. Así que su abuela fue prácticamente quien la crió y quien enseñó a tener el valor de luchar todos los días por una mejor existencia. “Tuve una abuela que siempre me enseñó que yo no tenía discapacidad, que yo tenía que aprender a ser independiente, gracias a ella sé barrer, sé cocinar y sé hacer muchas cosas en la vida (...)”, narra Clara Inés. Vea aquí: Video: la mujer que cuida a sus 3 hijos con parálisis y un amor infinito

La acondroplasia es el tipo más común de enanismo con miembros más cortos de lo normal.

Cuando habla de discapacidad se refiere a una condición con la que nació: acondroplasia, una enfermedad que produce atrofia, poco crecimiento de las extremidades superiores e inferiores y causa enanismo. “He sido una mujer emprendedora porque la discapacidad no es limitación, la discapacidad no está en las extremidades sino en la mente, y mi mente es positiva, siempre estoy con la frente en alto y la mente positiva”, recalca.

“Para mí no hubo ningún impedimento, yo siempre he buscado la forma de salir adelante, he vendido bolis, tuve una tienda en mi casa, contraté para vender en el quiosco del colegio, ahora vendo empanadas, pero debido a la pandemia el negocio ha decaído porque los precios de los productos aumentaron, pero, mijo, para adelante, siempre he tratado de llevar mi negocio, siempre he sido muy luchadora”, añade.

Hace ocho años, Clara Inés encontró el amor de John Rafael Abdala Arrieta, un hombre de Mahates que un día cualquiera se presentó en la puerta de su casa. “Me encontré con ella cuando llegué vendiendo helados aquí, a su casa. Me enamoré de ella, nos juntamos y para qué, es muy bonito, es una buena mujer y ese amor ha dado como fruto a nuestro hijo”, complementa John.

El inmenso talento de un niño llamado Isaac Abdala

La mayor alegría de Clara

El pequeño Isaac Abdala Parra llegó para alegrar sus vidas hace siete años. Y de qué forma lo ha hecho. “El embarazo de mi hijo fue maravilloso, pensé cuando estaba agarrando vientre que no iba a poder con él, que no iba a ser nada fácil, pero sí lo fue, fue un embarazo normal, ¡fue lo mejor! Es lo más bonito que me ha pasado en la vida”, refiere ella emocionada desde el patio fresco de la casa de su madre en Evitar.

“Cuando me hicieron la ecografía, que me dijeron que él estaba igual que yo, que también tendría acondroplasia, para mí fue normal, yo sentí que él podía salir adelante, ahora él puede salir más adelante que yo, puede estudiar porque es un niño muy inteligente, y además de eso es talentoso”, sostiene. “Su crianza para mí ha sido fácil, muchas personas preguntan cómo lo hago, porque las personas con acondroplasia, cuando estamos en la edad de él, los huesos son muy débiles y se fracturan fácilmente, así que hay que tener mucho cuidado hasta que tenga ocho o diez años, pero para mí realmente ha sido un bendición cuidarlo”, insiste.

Para mí no hubo ningún impedimento, yo siempre he buscado la forma de salir adelante, he vendido bolis, tuve una tienda en mi casa”...

Clara Inés Parra.

Y es que el talento de su hijo, de ese que habla Clara, los impulsa a ser mejores cada día, a persistir, a salir adelante. Es un talento particular que apenas va naciendo y que se da precisamente en Evitar, el corregimiento de donde es la Niña Emilia y Santiago Ospino, tocador de pito. “Mi hijo Isacc de Jesús va emprendiendo este camino del canto. Eso viene de un bisabuelo de mi papá y el papá de él también el abuelo era músico, viene de generación. Isacc viene con el canto desde los tres años, escuchaba una canción y cantaba. Ahora se las aprende, lo han visto en las redes sociales porque un primo que llegó de Cartagena le tomó un video cantando una canción y ha sido la sensación. Así es que la gente ha ido reconociendo”, detalla Clara Inés.

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“Canto desde chiquitico para salir adelante, para que me reconozcan, para ayudar a mi papá, a mi mamá y a mi abuela, con mi voz, cantando”, exclama él, sonriendo y sentado en una silla junto a su madre y de inmediato entona una canción bastante particular: “Ayer tuve yo un problema con un fantasma en mi ventana// ayer tuve yo un problema con un fantasma en mi ventana// me decía niño, cuidado que te cojo en tu ventana”, es parte de su primera composición, inspirada en un susto que le dio una tía al asomarse intempestivamente por la ventana.

“Me aprendo las canciones en el teléfono y las canto, me sé ‘La patrulla’, ‘Corazoncito’, ‘La hamaca grande’, ‘La vaca’, ‘La ventana marroncita’ y muchas otras”, explica, el pequeño de solo 7 años, dueño de un gran carisma y de una gran sonrisa. Mire aquí: [Video] Ana Carrillo y la historia del amor de una madre que vence todo

Isaac canta pero también es uno de los más aventajados de su clase en primero de primaria, le gustan mucho las matemáticas y la artística. Por estos días ha estado muy agradecido por la cantidad de mensajes que ha recibido por las redes sociales elogiando su talento y diciéndole que siga adelante.

“Yo sueño con darle los mejores estudios a mi hijo, los que yo no pude tener porque acá somos de muy bajos recursos”, afirma Clara Inés, un pensamiento que le inculca todos los días a pequeño Isaac.

El inmenso talento de un niño llamado Isaac Abdala

Epílogo

Los Abdala Ortiz son una familia feliz pese a todas las adversidades que les ha tocado sortear. Viven en la casa de un familiar que les ha dado alojo, pues la vivienda de la madre de Clara Inés está en pésimas condiciones y podría colapsar.

“La casa donde vivo en este momento no es de nosotros. La casa donde debería estar cómoda es esta, donde está mi mamá, pero no puedo, Cristian, porque como la podrás ver se puede derrumbar, está en mal estado”, refiere preocupada. John Rafael sigue buscando un empleo que le ayude a mejorar las condiciones de vida, de su esposa y de su hijo, pero en Evitar la economía está decaída y no hay muchas oportunidades. “Hemos tocado puertas y no se nos han abierto, pero para adelante, le pedimos mucho a Dios para salir adelante”, concluye Clara ilusionada con que todo algún día mejorará.




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