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La cartagenera que perdió su casa por el desplome de dos árboles en La Popa

Esta es una de las muchas historias en Cartagena que cuenta el suplicio de quienes padecen los deslizamientos por la ola invernal que llega cada noviembre.

Mientras la multitud disfruta de las Fiestas de la Independencia en este noviembre, otros habitantes como Merlys Cabarcas, no duermen. En su caso, piensa que, quizá, una lámina del techo de su casa, en la invasión Loma del Congo (La Popa), le puede caer encima. Esto ocurre porque la ola invernal que trae como consecuencia deslizamientos de tierra en esa zona de riesgo, hace que los árboles se desplomen y colapsen casas. Lea aquí: Temor en barrio de Cartagena por árboles que amenazan con desplomarse

Eso vivió Merlys durante la semana del diluvio. Así transcurrió su día a día.

Día 1 (4 de noviembre)

Ese jueves Merlys Cabarcas estaba descansando en su casa, pero en la tarde, al caer la lluvia, su tranquilidad se esfumó: unas cuantas gotas desataron un aguacero que nunca cesó. No le dio tiempo de recoger la ropa colgada en el patio sin que se mojara, pero eso era lo que menos le preocupaba. Sabía que esa noche no ‘pegaría el ojo’ y así fue.

La cartagenera que perdió su casa por el desplome de dos árboles en La Popa

Merlys Cabarcas, habitante del sector Loma del Congo en La Popa.

El sonido de los árboles, como si las hojas pelearan con la brisa, la mantuvieron despierta toda la noche. En vista de que nada mejoraba recurrió a la oración, se encomendó a Dios y, asegura, que por eso resistió. Lea también: Video: Más de 30 horas de lluvia causan emergencias en Cartagena

Día 2 (5 de noviembre)

El diluvio se controló hasta el mediodía por un rato. En la tarde una ráfaga de agua calló sin cesar hasta la noche y, en el punto donde ella vive, la tierra empezó a desprenderse y los mismos árboles que la atormentaron la noche anterior, ya hacían más visibles sus raíces.

Día 3 (6 de noviembre)

Esa mañana fue también lluviosa. La Oficina Asesora para la Gestión del Riesgo de Desastres (Oagrd) de Cartagena ya había reportado 14 deslizamientos en la ciudad, por supuesto, en barrios vecinos del cerro de La Popa. Y aunque Cabarcas pedía en sus plegarias la protección de su casa, no recibió ayudas y continuó su angustia.

Día 5 (8 de noviembre)

El festivo 7 de noviembre, hubo lluvias intermitentes en toda Cartagena. Ya para el martes, por fortuna, solo serenó. Merlys Cabarcas pensó que había sobrevivido victoriosa a lo que, probablemente, fueron las lluvias más fuertes del año. Le puede interesar: Lluvias en Cartagena: 20 emergencias y miles de familias afectadas

Esa mañana salió a comprar el desayuno y encomendó el cuidado de su nieta —con quien vive— a su vecina, es decir, que su casa quedó sola.

Al regresar, una imagen desgarradora de la fachada de su morada la dejaron petrificada: dos árboles se desplomaron y destruyeron gran parte de aquella vivienda.

La cartagenera que perdió su casa por el desplome de dos árboles en La Popa

Medidas por parte de las autoridades

Desde el martes pasado, Merlys Cabarcas se ha hospedado en la casa de un vecino que le dio posada, pues aún busca alternativas para recuperar su hogar. Siga leyendo: Ola invernal: ¿En qué quedó la entrega de ayudas a los damnificados?

Boris Payares, líder de la zona, reportó ante la Oficina para la Gestión del Riesgo la calamidad de Cabarcas. Al día siguiente (el pasado miércoles), los miembros de este organismo llegaron con ayuda humanitaria.

Los habitantes denuncian que hay muchas otras casas en peligro de deslizamiento y le solicitan a la Oagrd que haga algo al respecto para prevenir este tipo de situaciones que pueden convertirse en una tragedia.

En los últimos días la Ogard ha hecho entrega de ayudas humanitarias en los sectores más afectados en Cartagena a causa de la ola invernal.

Estamos hablando de hogares asentados en una zona de alto riesgo, que desde años ha sido tema de conversación en la mesa del Distrito para brindar alternativas.

Al menos, en la casa de Merlys no quedó nadie cuando ocurrió el desastre, sin embargo, teme que en otro posible colapso no cuente con la misma suerte. Le recomendamos leer: ¡Atención! Estas son las primeras ayudas del Gobierno nacional para Cartagena

En los últimos días salió el sol. El invierno se está despidiendo sin pasar desapercibido. Los próximos meses de verano serán más cortos para aquellas familias que quedaron sin hogar y, también, para las que el próximo invierno amenaza con arrebatárselos.

Reflexión

En una ciudad como Cartagena, con una infraestructura y un plan maestro de drenajes pluviales deficientes, las inundaciones se han normalizado.

Así que, mientras unos dicen que “la lluvia refrescó” y “aplacó el sol”, hay otros que ruegan porque no caiga ni una sola gota.

Si desea ayudar a Merlys Cabarcas comuníquese al 3147552555.

Yo, por ejemplo, observo calles inundadas casi todos los días, pues necesito atravesar dos puntos críticos de la ciudad para ir al trabajo: Santa Rita y Chambacú, donde siempre hay caos vehicular debido a las inundaciones provocadas incluso por precipitaciones leves. Puede ser de su interés: Con ollas comunitarias atienden a los damnificados por las lluvias en Cartagena

Pero lluvias como las de la semana pasada no solo ocasionaron estragos en los barrios populares de la ciudad, también en los sectores de estrato 5 y 6 como Bocagrande, Castillogrande e incluso Barcelona de Indias, donde las inundaciones disminuyeron después de varios días.

Según un habitante de Bocagrande, esto dejaría de pasar si terminan las obras de protección costera y el alcantarillado pluvial —que no hay—, el agua dejaría de rebosarse y podría drenar. En El Laguito ocurre lo mismo por ser una zona de relleno. En Castillogrande porque se ubica sobre el nivel del mar, entonces la marea los invade.

Pero en el caso de La Popa es otra cosa. ¿Por qué hay tantos huecos en medio de calles pavimentadas de barrios aledaños? Esto es lo que sucede: la tierra y las piedras que hacen que caminar y conducir sea caótico cuando llueve por la zona nororiental (barrios como Daniel Lemaitre, Santa Rita y Torices), provienen del cerro de La Popa, son arrastradas por el agua lluvia y llega a parar en estas vías. Lea: “Mi casa quedó en el suelo y mi perrita enterrada en el lodo”; siguen lluvias

Estamos hablando de un suelo en el que están construidos cientos de hogares en extrema pobreza que se están deslizando. Si no se implementa un proyecto que mejore esta situación, la angustia seguirá siendo el pan de cada día de estas familias.




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