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Así es ‘La mejor cosa que nunca tendrás’

El escritor Efraim Medina conversó con Facetas sobre su más reciente novela, ‘La mejor cosa que nunca tendrás’ (2022), de vibrante belleza poética, narrativa y artística.

Efraim Medina Reyes (Cartagena, 1967) alucina a sus lectores con su nueva novela La mejor cosa que no tendrás (Seix Barral, 2022), 394 páginas vertiginosas que tejen tiempos emocionales y vivenciales entre su ciudad natal bautizada por él como Ciudad Inmóvil, y su errancia por el mundo hasta anclarse en Italia, donde vive con su mujer y sus dos hijos.

Efra es la irreverencia en carne viva. No es solo una palabra iconoclasta, es el arte de provocar una nueva sensibilidad y un nuevo pensamiento a través de la narrativa, la poesía, la música, la pintura y el cine. Efra es un artista integral. Lo conozco desde que era casi un niño y compartimos juntos la noche y el amanecer sobre la muralla de Getsemaní.

Portada de la novela ‘La mejor cosa que jamás tendrás’, de Efraim Medina Reyes.//Foto: cortesía.
Portada de la novela ‘La mejor cosa que jamás tendrás’, de Efraim Medina Reyes.//Foto: cortesía.

Su novela se parece a él mismo. No le debe nada a sus iniciales y grandes influencias: Kundera o Bukowski. Ahora es Medina Reyes, un creador que ha depurado su palabra a la más cruda y estremecedora desnudez hasta alcanzar la música más abisal de sus pensamientos. Lea aquí: Efraim Medina Reyes: Un novelista fuera de serie

Me confiesa que tuvo años de profunda depresión en su infancia. Intentos de suicidio, crisis que lo llevaron a ser medicado. La educación nuestra de “La letra con sangre entra” era lo más violento, y ponerle un gorro con el letrero “Soy Burro” a los niños que no rendían en el aula escolar era otra agresión. Efra dice que lo esencial nunca se enseñó. Ahora, después de pasar los cincuenta años, aprendió con sus propios hijos a respirar, a nadar y a cantar.

La escritura, como cualquier experiencia artística, es delirante y muchas veces demencial.

Se habita la soledad y el despojo de la identidad, hasta desaparecer y ser a la vez los otros, el eco de la soledad. El idioma es la búsqueda de esa música esquiva que quiere nombrar lo imposible. A él le fascinan las palabras sándalo, saudade, guayabo, que muchas veces no tienen referentes en otros idiomas y culturas, como el francés o el italiano. Gracias a los encuentros y relaciones interculturales se conocen rarezas humanas. Sin la aventura es imposible ese hallazgo.

Quien emprende esa aventura, como lo hizo Efra al conocer a su esposa italiana, no se arrepiente. Se ramifican las experiencias. En su caso, sus hijos italianos viven de forma distinta a él cuando era niño en Cartagena, en Getsemaní. Convertirse en padre ha sido su salvación.

Efraim Medina Reyes.//Foto: Luis Eduardo Herrán - El Universal.
Efraim Medina Reyes.//Foto: Luis Eduardo Herrán - El Universal.

Cada día corre hora y media. Cuando escucha que durante y después de la pandemia se desataron las enfermedades mentales en el mundo, dice que se declara oso polar, porque es bipolar, tripolar, y reconoce que esas etiquetas también forman parte de la industria de la psiquiatría, lo que no excluye la realidad de exista un problema de salud mental en el mundo y que cada ser, de una otra forma, sufra de algún trastorno. Ha leído un libro que recomienda ‘Adiós al ansia’.

Escribir con las vísceras

Efra dice que escribió esta novela en medio del confinamiento de la pandemia, a dos horas de Lombardía, donde vive con su familia, a media hora de Venecia.

La escribió con el corazón, los nervios, los huesos, con una emoción demasiado dolorosa, pero, a la vez, divertida, escribiendo párrafo a párrafo en cuadernos, con un afilado lápiz mongol número dos.

Mientras los carabineros italianos patrullaban las calles bajo el toque de queda, Efra escribía su novela. Era el momento ideal para escribir para él.

Ese silencio no se va a repetir”,

dice Efraim.

Las matas de su jardín florecieron como nunca.

Confiesa que hasta ahora no había tenido editor, y Catalina Benjumea logró ordenar lo que parecía ser una novela de 250 páginas y rebasó las 750. La escribió en tres o cuatro meses, pero la memoria vivida de toda su vida. La novela fue divida en dos partes: 400 la edición que acaba de aparecer, y 400 páginas la novela que aparecerá en marzo de 2023. Son historias abiertas que se cierran de un lado y continúan en el otro.

Esta novela parte desde el día en que nace Rap, sigue con la muerte violenta de Ciro, hasta que el protagonista conoce a Cierta Criatura, nombre que contiene el nombre oculto de una mujer o una suma de mujeres. El ritmo narrativo es constante y fluye como un blue o como un rock, pero también en el rimo del Caribe.

Efra me habla de lo poco que conocemos del misterio del cerebro humano. Me nombra a su amigo Víctor Banquez, y me cuenta la historia de un niño que duró ocho años en silencio hasta que pronunció su primera palabra.

Cuando empezó a escribir la novela, hizo un mapa de episodios y tiempos con papelitos de colores que su hijo Daniel iba ordenándole. Estos papelitos eran períodos completos. En el descubrimiento de Cierta Chica se revela el deslumbramiento del amor en la adolescencia, se propicia la experiencia de la unicidad del ser hasta que estalla la burbuja de ese encantamiento. El amor languidece naturalmente, pasa por la pasión y la sexualidad. Pero hay un amor que permanece como la amistad, el amor a los hijos.

Efra me dice que antes de ser padre se subía a los aviones despreocupado de su destino, y le importaba pensar si el avión se vendría abajo, pero ahora piensa en sus hijos.

El músico

Efra es músico, compone y escribe letras para canciones, Su novela está llena de música Su grupo 7 Torpes Band, en la que participan Taddeo Tronca, Sebastiano Tronca y Franco “Igia” Bedin, es parte de esta novela que tiene como subtítulo: ‘Música de 7 Torpes Band’. Es una novela para vivir una nueva experiencia sensorial, leyéndola y escuchando su música, que es lo mejor que puede ocurrirle a un ser humano. Y Efra lo sabe, como Borges.




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