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Una cadena de plata determinará si hubo triple homicidio en Isla Barú

Esa es una de las pistas para comprobar si los restos hallados el sábado serían los del hasta ahora desaparecido Pedro Llamas.

Una cadena de plata es pieza clave para determinar si la incursión de unos 10 hombres disfrazados de policías entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de mayo en la casa finca Altos de Barú, en la isla del mismo nombre, terminó en un triple homicidio nunca antes visto en la zona insular de Cartagena.

El sábado, a orillas del mar y cerca a un predio de nombre El Hatillo, ahí mismo en la isla de Barú, el vigilante de turno encontró unos restos humanos. De inmediato avisó a la Policía Metropolitana, que a su vez comunicó de la novedad al CTI de la Fiscalía para la inspección judicial. Le puede interesar: Hablan familiares de hombre que sigue desaparecido en Barú

El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición y la única pista clara hasta ahora es la cadena con un crucifijo que hallaron entre los despojos. Los restos serán analizados por peritos forenses en el laboratorio de genética de Medicina Legal en Barranquilla, único especializado para estos casos en la región. De los tejidos será extraída una muestra de ADN para ser cotejada con la de un posible familiar.

23 de mayo
llegaron unos 10 hombres disfrazados de policías a la finca Altos de Barú y se llevaron a John Oliva, Adolfo Agámez y Pedro Llamas. Los dos primeros aparecieron muertos.

Las investigaciones apuntan a si esa cadena es la misma que usaba Pedro Luis Llamas Magallanes, el tercero de los raptados esa madrugada del 24 de mayo en Altos de Barú junto con el capataz de esa finca, John Jairo Oliva Duarte; y el vigilante de Vimarco, Adolfo Agámez Zúñiga. Ambos aparecieron muertos con tiros de gracia y maniatados en diferentes sectores de la isla. A John lo hallaron el mismo 24 de mayo en una playa cercana, mientras que Adolfo fue encontrado 14 días después (domingo 5 de junio) en el sector de Playetas, cerca a la casa-finca. Lea también: Hallan el cuerpo de Adolfo Agámez, uno de los dos desaparecidos en Barú

“Si usaba una cadena”

Los familiares de Pedro residen en el corregimiento de San José del Playón, en Marialabaja. Dicen que aún tienen fe de que aparezca vivo, pero aseguran que él usaba una cadena similar a la que hallaron con los restos encontrados el sábado.

Pedro tenía apenas 20 días laborando en Altos de Barú. “Él trabajaba en Codazzi (Cesar). Un día nos enteramos que lo trasladaron a Barú y él nos expresó que todo estaba bien”, recuerda Yanelis.

“Nosotros conocemos lo que pasó con John y con el vigilante, pero como familia no perdemos la esperanza de que esté vivo, que por fin lo encontremos”, expresó Yanelis, hermana de Llamas. Yanelis le comunicó a El Universal que, en efecto, ya funcionarios del CTI de la Fiscalía se comunicaron con ella y otros familiares para que mañana lunes comiencen las diligencias de reconocimiento de los restos. No está claro si vendrán inicialmente a la sede de Medicina Legal, en Cartagena, o irán directo a Barranquilla. Lea aquí: “Son 15 días de zozobra”: familia de vigilante desaparecido en Barú

La hermana del trabajador de finca desconoce si Pedro era amigo de John o de Adolfo, y afirma que no conocía la zona. Tal parece, sin embargo, que Pedro Llamas conoció a John Jairo Oliva en Codazzi, de donde era oriundo este último. Oliva Duarte comenzó a trabajar como capataz en Altos de Barú un mes antes de esa incursión y a los pocos días se llevó a trabajar con él a Pedro Luis.

¿Qué pasó?

Hasta ahora, la única testigo clave para descifrar este macabro hecho con secuestro, homicidio y desaparición es la esposa de John Oliva Duarte. Ella le informó a la Policía que los sujetos, disfrazados de policías, llegaron entre las 9 y 10 de la noche de ese lunes 23 de mayo diciéndoles que iban a realizar un procedimiento judicial.

La mujer, que está embarazada, se angustió y los individuos optaron por tranquilizarla y encerrarla en una habitación. Ella no volvió a saber de su marido y los otros trabajadores del lugar hasta las 7 de la mañana del martes, cuando llegó el relevo del vigilante y le contó lo sucedido. Tras avisar a la Policía, hallaron el cuerpo de Oliva atado, amordazado y baleado a orillas de la playa.




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