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Sicariato en Cartagena: Sebastián trabajaba para comprarse un celular

El sicariato ocurrió ayer siendo las 4 de la tarde en el barrio Ciudad de Bicentenario. Sus familiares contaron como sucedieron los hechos.

Hay rabia, dolor y sufrimiento en la casa de Sebastián Andrés Barco Rentería, en el barrio Flor del Campo, a un costado de la vía de La Cordialidad, entre Cartagena y Bayunca. Ni su mamá ni su abuela pueden contener las lágrimas al recordarlo. Lea aquí: Un menor de edad, la víctima 63 de los sicarios en Cartagena este año

“Mi nieto era sano, no era problemático. Estaba en el lugar equivocado y en el momento equivocado. La desgracia fue salir al taller ese donde trabajaba hace dos semanas porque quería comprarse un celular”, relata la abuela de Sebastián. Para la mamá del joven fue difícil pronunciar una palabra en la mañana de hoy. Para ella no hay consuelo.

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El adolescente, de 17 años, es la víctima mortal del ataque de sicarios en Ciudad de Bicentenario, el martes en la tarde. Tanto sus familiares, como sus vecinos y hasta las mismas autoridades han coincidido en señalar que el atentado no era contra él. Tal parece que el ataque iba dirigido hacia un cliente que momentos antes había llegado a un taller de mecánica de motos donde Sebastián laboraba hace apenas 15 días.

El menor estaba en la puerta del inmueble, en la manzana 75B, cuando un motociclista le solicitó un servicio al dueño del taller.

Sebastián estaba a un lado de la carretera, revisando un vehículo, cuando aparecieron dos hombres en moto que estarían siguiendo a la que era su víctima.

En cuestión de segundos, el parrillero bajó de la moto y comenzó a disparar. A la que posiblemente era su víctima la hirieron en una pierna. Sebastián corrió y trató de esconderse dentro de la casa donde está el taller, pero un proyectil lo impactó en la frente. Le puede interesar: “Roberto no hizo caso”: lo matan en una riña en Pasacaballos

El dueño del taller estaba de espalda a la calle cuando sintió los disparos. “Pensé que eran tiritos de pólvora, cuando reaccioné, corrí y vi a Sebastián desmayado, inconsciente. Ese atentado no era contra él”, dice el mecánico, indicando que recuerda a su empleado como un muchacho sano, de bien.

Sebastián fue llevado en una moto a la Clínica Madre Bernarda, pero los esfuerzos fueron en vano.

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