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Mano reumatológica en artritis

El dolor, la rigidez, la inflamación y las deformidades secundarias, en los casos severos, pueden llevar a limitar las actividades diarias de estos pacientes.

La Artritis Reumatoide, cuya sigla es AR, es una enfermedad crónica que afecta principalmente a las mujeres y se caracteriza por un fuerte impacto en la funcionalidad de las articulaciones comprometidas, debido a la actividad inflamatoria que se genera sobre estas.

Las manifestaciones de la enfermedad “incluyen tumefacción (inflamación) y dolor articular, rigidez matutina, fatiga y reducción de la movilidad, lo que en conjunto disminuye la actividad física, así como el desarrollo de actividades cotidianas, afectando notablemente la funcionalidad social, incrementando a su vez el estrés psicológico y las incapacidades laborales, lo que se ve reflejado en deterioro progresivo de la calidad de vida del paciente”.

La doctora Liliana Mancipe, especialista en Medicina Física y Rehabilitación asegura que la AR “puede afectar cualquier articulación del cuerpo, sin embargo, advierte que las más comunes son: muñecas, metacarpofalángicas en manos (“nudillos”), interfalángicas proximales en dedos, metatarsofalángicas en pies, columna cervical”.

La mano reumatológica

Según la publicación ‘La mano reumatológica: exploración y tratamiento’, la mano reumatológica constituye una de las causas más frecuentes de atención por fisioterapia dentro de la patología reumatológica; y es “la Artritis Reumatoide, una de las afecciones más habituales, cuya alteración característica consiste en una sinovitis inflamatoria persistente que, habitualmente, afecta a las articulaciones periféricas con una distribución simétrica. El signo esencial de la AR está basado en la capacidad de la inflamación sinovial que puede producir destrucción de estructuras articulares como: cartílago, hueso subcondral, cápsula, y periarticulares como ligamentos y tendones, que darán lugar a deformidades”.

La doctora Mancipe afirma que “el objetivo de la rehabilitación en los pacientes con compromiso en manos es controlar los síntomas, evitar las deformidades y mantener la funcionalidad de las manos. Para lograr estos objetivos, los especialistas cuentan con diferentes opciones que incluyen:

•Educación al paciente sobre su enfermedad, higiene postural y modificaciones en sus actividades diarias, para evitar el mal uso de las articulaciones.

•Dispositivos o aditamentos que ayudan a modificar la realización de sus actividades diarias, como: tenedores con mango grueso y curvo, adaptadores para esferos, elevadores para silla o para baño, etc.

•Medios físicos que logran disminuir el dolor e inflamación, por ejemplo, la hidroterapia, el calor superficial y profundo, entre otros.

•Dispositivos médicos que ayudan a mantener una adecuada alineación de la articulación, previniendo la aparición o la progresión de deformidades y disminuyen el dolor y/o la inflamación. Según cada caso, estos pueden adaptarse tanto en miembros superiores como inferiores y en columna vertebral.

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