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La tosferina, una enfermedad peligrosa para bebés y niños sin vacunación

Los ataques de tos con calambres son un síntoma de la tosferina. Sin embargo, no solo se contagia en niños, los adultos pueden infectarse también.

La tosferina es una enfermedad infecciosa en las vías respiratorias, causada por un tipo de bacteria llamada Bordetella pertussis. Se transmite de una persona a otra por gotitas expulsadas al toser, estornudar o incluso hablar. Lea: ¿Por qué es tan peligrosa la tosferina?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2014 se produjeron unos 24,1 millones de casos en todo el mundo. En los años siguientes, esta cifra disminuyó rápidamente gracias a las vacunaciones. Para 2018, la OMS calcula que se dieron unos 150.000 casos. Sin embargo, es difícil determinar una cifra fiable porque no todos los casos se notifican o diagnostican.

¿Cuáles son los síntomas?

Los primeros síntomas son similares a los de un resfriado y suelen aparecer unos nueve o diez días después del primer contacto con la bacteria. Pero incluso antes de que aparezca la tos típica, la persona infectada puede ser portadora de la enfermedad.

Las bacterias, que las personas recogen de infectados a través de los aerosoles humanos, se depositan en las vías respiratorias superiores y en los bronquios. Allí se multiplican formando toxinas que irritan las membranas mucosas y el centro de la tos en el cerebro. Esto provoca ataques de tos espasmódica. Lea: ¡Sin excusas!: vacune a sus hijos y prevenga graves enfermedades

¿Cómo evoluciona la tosferina?

La tosferina evoluciona en tres fases diferentes: la primera fase catarral dura entre una y dos semanas. Aquí, la enfermedad es imprevisible ya que los síntomas no parecen ser motivo de preocupación.

La segunda fase, la fase paroxística, presenta síntomas graves. Sobre todo en los niños pequeños, la tos se asemeja a ataques de asfixia. La tos es espasmódica, por lo cual, se puede tener a llegar dificultades para respirar.

La tercera fase, llamada decrementi o de convalecencia, se produce al cabo de entre dos y cuatro semanas. Durante este tiempo, los ataques de tos son menos frecuentes y los bronquios se calman gradualmente. Le puede interesar: Latinoamérica retrocedió 30 años en vacunación infantil, advierte la Unicef

La tosferina, una enfermedad peligrosa para bebés y niños sin vacunación

¿Quién corre especial riesgo?

Los bebés y los niños pequeños suelen correr más riesgo cuando contraen la enfermedad, ya que pueden desarrollar graves complicaciones, como un paro respiratorio. Al ser sus vías respiratorias aún tan estrechas, pueden hincharse en poco tiempo, lo que puede llegar a ser mortal. Si se sospecha la tosferina en bebés o niños, se recomienda visitar un centro médico de inmediato, ya que aproximadamente dos tercios de los niños infectados necesitan un tratamiento especial.

¿Cómo se puede prevenir?

La mayoría de los bebés y niños suelen contagiarse por falta de vacunación, que suele ser aplicada a partir de los 2 meses de edad. Se trata de una vacuna triple contra el tétanos, la difteria y la tosferina. Sin embargo, las madres pueden prevenir el contagio cuando están en la etapa de embarazo. La vacunación puede realizarse a partir de la semana 28 de embarazo y así se puede proteger al bebé de una posible infección en sus primeras semanas de vida.

Esta vacuna también se recomienda a los adultos. Debe renovarse a intervalos regulares, por término medio cada diez o quince años.

La tosferina afecta a todas las edades

Los adultos también pueden infectarse fácilmente, sobre todo si no se han vacunado. A diferencia de lo que ocurre en bebés y niños, la enfermedad sólo pone en peligro la vida en casos excepcionales y se parece más a una bronquitis.

Quienes han sobrevivido a la tosferina no son inmunes a una nueva infección durante el resto de su vida. Sin embargo, los síntomas de la enfermedad suelen ser más leves cuando se repite. Por eso, la vacunación es lo más aconsejable y es la única forma de protegerse a sí mismo y a los demás.

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