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Esto es lo que puede pasar si sus hijos no duermen lo suficiente

Estudios demuestran que los menores, entre los 10 y 14 años, son los más propensos a tener problemas de salud mental por afectaciones en el sueño.

Nos encontramos en una época en la que las rutinas son cada vez más aceleradas, por lo que se ha vuelto muy común escuchar hablar a nuestros familiares o amigos sobre episodios de depresión y ansiedad, así como de trastornos de sueño, alimentación u otras patologías que, sin duda, afectan negativamente la salud de los niños y jóvenes. Lea aquí: ¡Saca tus emociones! Conoce los 10 beneficios de llorar

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% de los niños y adolescentes en el mundo tienen trastornos o problemas mentales y cerca de la mitad se manifiestan antes de los 14 años. Frente a este escenario, cuidar del bienestar de los más pequeños se ha convertido en una prioridad.

20%
de los niños y adolescentes en el mundo tienen trastornos o problemas mentales, según la Organización Mundial de la Salud.

Expertos explican que algunos factores, como la privación del sueño, pueden aumentar el riesgo de sufrir enfermedades mentales a los niños y adolescentes. De hecho, investigaciones científicas han encontrado que los problemas persistentes del sueño en niños, en edad preescolar y escolar, aumentan la probabilidad de desarrollar ansiedad y depresión en la adolescencia y la edad adulta. Le puede interesar: Ojo con la salud mental: 4 famosos colombianos que se han retirado de las redes

Paulina Olalla Zavaleta, experta en temas relacionados con el sueño, expone la importancia de tener un sueño de calidad en la salud mental de los niños y para el núcleo familiar.

Dormir es esencial para nuestra salud mental

El sueño es un proceso corporal esencial. Al igual que comer, beber y respirar, se debe dormir para que nuestro cuerpo funcione y nos mantenga vivos. Según los resultados de un estudio realizado por The Sleep Company, en el que participaron 2 mil hombres y mujeres de 18 a 64 años de varios países, el sueño se percibe como una actividad prioritaria que contribuye al bienestar. Lea: ¿Te entristecen los días grises?, no es un capricho: mira la explicación

Un informe publicado en la revista académica Psychological Bulletin también mostró que la falta de descanso continuo y profundo puede estar relacionado con la aparición de trastornos mentales como la ansiedad, el autismo o la depresión.

Después de experiencias traumáticas es muy importante dormir para prevenir las secuelas, pero también para nuestras experiencias cotidianas y el estado de ánimo”.

Paulina Olalla Zavaleta, experta en temas relacionados con el sueño.

La razón por la que eso sucede es que cuando se duerme el cerebro trabaja intensamente para procesar la información del día, activar, reforzar el sistema inmunológico, y producir las hormonas vitales para asegurar que el cuerpo esté descansado, recuperado y preparado para el día siguiente. Lea también: 3 recomendaciones para ayudar a una persona con pensamientos suicidas

En otras palabras, lo explica Olalla Zavaleta: “Por la noche, reactivamos las experiencias emocionales, las integramos en las estructuras de memoria ya existentes y así las procesamos eficazmente. Dormir es muy importante después de experiencias traumáticas para prevenir las secuelas, pero también para nuestras experiencias cotidianas y el estado de ánimo”.

Soñar contribuye a una mejor salud emocional

El sueño y la salud mental están más relacionados de lo que se cree. El insomnio es, por ejemplo, un síntoma común en muchas enfermedades. Según un estudio publicado en la revista Biological Psychology, el 50% de las personas que lo padecen, sufren alguna enfermedad mental.

“Soñar es importante para procesar las emociones que se han tenido durante el día y contribuye a la consolidación de recuerdos con gran carga emocional como un mecanismo que estimula el mundo real cuando dormimos. Es importante que tengamos la cantidad adecuada de sueño, para poder tener una buena experiencia alucinada que comienza cuando entramos en el sueño ligero hasta el sueño profundo, el cual alcanzamos cuando el cuerpo está paralizado pero el cerebro está muy activo”, añade Paulina Santa Olalla Zavaleta.

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