<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

El Limón: un pueblo que clama ayuda en medio de las aguas

Ubicado en el corazón de la región San Jorge, sus habitantes piden a gritos que les tiendan la mano ante la tragedia de las inundaciones.

Las voces de los habitantes de El Limón, en el corazón de la subregión del San Jorge, resuenan en medio de la naturaleza y el agua que los rodea desde hace más de 6 meses, desde cuando no pisan tierra firme.

Cada día, las 192 familias de este territorio, esperan que su clamor no se lo siga llevando el viento y el eco de este sea escuchado por los gobernantes y el país entero.

El recorrido por esta zona, inicia a bordo de una chalupa que zarpa desde el puerto del casco urbano de San Benito Abad, para adentrarse en el complejo cenagoso de esta vasta región del San Jorge, integrada por 114 ciénagas de gran riqueza natural, lo que contrasta con pueblos como El Limón, escondido en medio de los tapones de taruya (planta acuática que forma un extenso tapete en la ciénaga) y en donde lo primero que se escucha al llegar es: “hay hambre”, “lo que estamos viviendo es grande”, “los niños están sufriendo”, entre otras frases, llenas de mucho sentimiento.

Las mujeres y los menores de edad pasan su día en los improvisados tambos en sus casas, no pueden salir a otro entorno que no sea el corregimiento, pues tienen que hacerlo en canoas, y no todos cuentan con una para movilizarse.

Algunos niños se entretienen nadando y otros no salen de sus casas.

El Limón: un pueblo que clama ayuda en medio de las aguas

“La situación es muy grande, los niños se nos están enfermando, no tenemos recursos económicos, la pesca está desapareciendo y las condiciones como estamos en las casas son inadecuadas para los seres humanos y nos da mucho dolor”, relata con voz entrecortada, Estefani Montes, una madre de dos niñas. Lea aquí: Alzan la voz en Sucre: piden reconsiderar parálisis de obras en Caregato

Cuentan con energía eléctrica, aunque un poco deficiente, al igual que la red e Internet que es lenta. Varias personas al tiempo recalcan “este es el corregimiento más pobre de Sucre”.

Este pueblo de vocación pesquera, subsiste precisamente de esta, pero también se ha convertido en una tarea difícil, por los embates del invierno y lo que logran los pescadores en sus faenas, apenas les alcanza para el sustento de sus familias que permanecen en las casas.

En las tres tiendas del pequeño poblado compran a diario lo necesario; el arroz está caro, la yuca ya no la ven, porque Estefani, quien la traía desde el corregimiento Hato Nuevo (municipio de Corozal), ya no lo hace, “yo tengo dos meses que no salgo, no he ido a buscar la yuca porque también subió de precio”, destaca la mujer.

Los menores de edad en las casas se entretienen y tratan de hacer una que otra actividad, usando un celular, si alguno de sus padres tiene, sino solo observan el panorama con tristeza desde las casas de madera, esperando con mucho anhelo que por fin las aguas bajen para acudir al colegio.

Con la ola invernal la mayoría de estudiantes de la zona inundada del San Jorge no tienen clases porque las escuelas están inundadas, los maestros llegan cada 8 días, dejan pocas actividades académicas y se van.

No solo requieren los alimentos, sino de otros elementos para mejorar sus condiciones, como la madera para hacer los tambos que es escasa. Viven en completa zozobra, “tenemos que estar en guarda, hay culebras y otros animales, nos da miedo por nuestros nietos principalmente que están pequeños”, dice la adulta mayor, Nubis Acuña.

Nubis Acuña, habitante.

El Limón: un pueblo que clama ayuda en medio de las aguas

Todo los habitantes no cuentan con recursos para comprar la madera y hacer sus tambos, pero siempre en medio de la tragedia los buenos corazones se manifiestan, por ejemplo el caso de Donaldo Montes, un adulto mayor que tenía la madera para adecuar su casa y decidió regalarla a sus vecinos que no tenían madera para fabricar sus tambos.

“Aquí todos nos ayudamos, y buscamos poder salir adelante”, manifiesta Rafael Montes Hernández, quien lleva 63 años dedicados a la pesca y la agricultura. Cuando no está de faena, transporta en su canoa a los vecinos que no cuentan con esta, quienes en su mayoría lo más lejos que salen es a las tiendas del pueblo.

Agrega que es un panorama desalentador para todas las comunidades de la subregión San Jorge, “esto es crítico y uno de los pueblos más afectados, nos mantenemos encima de las tablas y en los chinchorros cuando no hay pesca”.

A El Limón este año solo han llegado las ayudas que con recursos propios le ha llevado la Alcaldía de San Benito Abad, pero las necesidades son grandes, y por eso tienen esperanzas en que el nuevo Gobierno Nacional y el departamental miren hacía allá, porque no es suficiente lo poco que han recibido.

Esta comunidad espera alternativas para mejorar la situación, son conscientes de que es una problemática histórica, pero que en los últimos tiempos se ha agudizado.

La sedimentación de los caños, ciénagas y un brazo del río San Jorge que pasa por esa zona hace que cada año la inundación sea más prolongada.

Sin embargo de lo que están seguros, es que no desean ser reubicados en otras zonas, “que nos construyas las casas con las patas (palafiticas) y nos dejen aquí porque en otro lado que vamos hacer”, dice otro habitante.

link rel="stylesheet" href="https://cdnjs.cloudflare.com/ajax/libs/font-awesome/5.15.4/css/all.min.css" integrity="sha512-1ycn6IcaQQ40/MKBW2W4Rhis/DbILU74C1vSrLJxCq57o941Ym01SwNsOMqvEBFlcgUa6xLiPY/NS5R+E6ztJQ==" crossorigin="anonymous" referrerpolicy="no-referrer" />

Desde el nuevo Gobierno Nacional se ha planteado que algunas poblaciones del San Jorge y La Mojana a futuro deben ser reubicadas, porque la condición de su entorno es difícil que cambie.

En el San Jorge hay un ejemplo de reubicación, el corregimiento de Doña Ana que se realizó en el año 2011, precisamente en el primer mandato del actual alcalde San Benito Abad, Manuel Cadrazco Salcedo, quien ha propósito de este tema, dijo a El Universal que está de acuerdo en un 50% con esta idea de reubicación, pero que no todas las comunidades en zonas de alto riesgo podrían hacerlo.

“Lo de doña Ana fue una buena experiencia, cuando se va reubicar una población no hay que sacarla del entorno. Las comunidades nuestras viven alrededor de los humedales, su vida gira en torno a la pesca y agricultura”, dijo el alcalde Cadrazco Salcedo.

Algunas de las comunidades que podrían reubicarse en terrenos del municipio sin alejarlas del entorno del caño Viloria que es donde pescan, son Cuiva, Tosnovan, Pasufuere, Venezuela, San José de Las Mellas y El Cauchal.

Mientras esta propuesta del Gobierno Nacional ‘se cocina’ lo que esperan los limonenses es que les lleguen los alimentos, las medicinas, y otras ayudas primordiales para continuar su vida.




Más noticias