<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

¿Un joven de 18 años está listo para ser congresista? Críticas a Petro

La reforma política pretendida desató críticas por algunas de sus propuestas. Adolescentes con curules y menos funciones para la Procuraduría, entre otras.

El gobierno del presidente Gustavo Petro radicó el proyecto de reforma política, la cual ya ha despertado detractores, debido a propuestas como quitarle facultades a la Procuraduría General de la Nación, permitir el transfuguismo y la reducción de la edad legal para llegar al Congreso. (Lea: Nuevo problema para Álex Flórez: ahora por el carro que usó en Cartagena)

El documento se inaugura con un artículo que elimina una potestad del Ministerio Público con relación a las sanciones de derechos políticos, que en el pasado afectó a Petro, mientras fue alcalde de Bogotá, cuando fue inhabilitado y destituido por ese órgano.

Con excepción de la sanción de pérdida de investidura, las limitaciones de los derechos políticos de las personas solo podrán ser decididas por una autoridad judicial competente en un proceso penal.

Congresista con cédula “oliendo a nuevo”

Otro elemento controversial es la disminución de la edad necesaria para ser congresista. La reforma del Gobierno pretende que para ser representante a la Cámara solo baste tener 18 años, y en el caso del Senado, 25. Actualmente, la Constitución Política establece que el límite de edad para representantes a la Cámara es a partir de los 25 años y para los senadores desde los 30 años.

“No es coherente y pienso que se debe exigir profesionalismo en quienes van a representar al Congreso de la República y a los 18 años apenas están terminando su bachillerato. Para eso existen los Consejos Municipales de Juventudes”, indicó Carlos Fernando Motoa, senador de Cambio Radical, a Noticias Caracol.

Por su parte, el excongresista Germán Navas Talero, aseguró para la revista Semana que: “Ese acto de representar requiere madurez. Yo he visto a congresistas recién llegados, son ignorantes porque no saben, ignorantes porque no aprenden. Creo que quien va a legislar debe tener determinadas condiciones. En efectos de la democracia, la propuesta hace daño”.

Semana precisó que una de las que está a favor de esta iniciativa es la representante Katherine Miranda, quien considera que si los jóvenes ya pagan impuestos y pueden elegir a sus representantes, también deberían tener la opción de participar en elecciones populares.

“Esta no es una propuesta nueva, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, planteó lo mismo durante el reciente paro nacional, aunque ella fue más drástica, pues buscaba que el requisito para ser congresistas fuera partir de los 18 años sin importar si es Cámara o Senado”, recordó la revista.

Más partidos

Por otro lado, el proyecto radicado cambia la manera en que los partidos obtienen su personería jurídica: ya no será alcanzando el umbral del 3% de la votación en las elecciones, sino que todo movimiento que demuestre tener 78 mil afiliados, el 0,2% del censo electoral, podrá convertirse en partido político.

El senador Humberto de la Calle controvierte esa iniciativa: “Me parece que no podemos continuar en una tarea de proliferación de partidos. Recuerden que después del 91 llegamos a tener setenta y pico de partidos; luego me parece que esa tendencia hay que frenarla”, aseveró.

Y en esa adquisición progresiva de derechos también se establece que cuando los partidos sumen el 15% de los votos válidos en las elecciones podrán presentar una lista de candidatos en coalición para las corporaciones públicas. Además, la reforma fija financiación estatal para las campañas.

Sin embargo, este último ítem tiene su defensa: “La diferencia es que muchos partidos políticos creen que los límites que se ponen a la financiación limitaría la competencia política. Para los partidos alternativos que sea preponderantemente estatal es algo vital”, expresó Ariel Ávila.

Puertas giratorias

Otro de los postulados de la reforma que levantan callos es aquel que busca dar luz verde al transfuguismo, y así políticos puedan cambiar de partido una única vez sin incurrir en doble militancia. Y permite la renuncia de congresistas sin incompatibilidad para salir a ocupar otro cargo, por ejemplo salir a ser ministro, y establece que se deben inscribir listas únicas, cerradas, bloqueadas y con alternancia entre hombre y mujer.

El camino es largo y culebrero, pues para que esta propuesta, por tratarse de una reforma constitucional, se convierta en realidad, deberá recorrer un largo trecho en el Congreso, superando ocho debates, cuatro de los cuales deben darse antes del 16 de diciembre, cuando finalizan las sesiones ordinarias del Legislativo.




Más noticias