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“Necesitamos el préstamo para que cartageneros dejen de ensuciar en balde”: Dau

El alcalde de Cartagena dialogó con Javier Ramos, editor general de El Universal, sobre distintos temas relevantes como pavimentación, seguridad y futuro de la ciudad.

A más de dos años como mandatario de Cartagena, sus saludos, vestimentas y estilo discursivo ya son marca registrada. Siempre se despide igual con un saludo afectuoso y paternal, aunque el tema que trate en su pronunciamiento sea espinoso o controversial. William Dau Chamat, alcalde de Cartagena desde el 1 de enero de 2019, estuvo ayer en El Universal para ser entrevistado por el editor general, Javier Ramos, quien consultó su postura sobre distintos temas.

(Lea: La invitación del Consejo Gremial de Bolívar a los concejales de Cartagena)

Alcalde lo hemos visto recorriendo el Castillo San Felipe, montando bicicleta en la ciclovía y luego dando a conocer las obras de pavimentación de la calle El Mamón, en el barrio Bosque. ¿Cómo estamos en materia de obras?

He estado en diferentes etapas de esa importante obra en materia de infraestructura vial, pues la calle El Mamón conecta el Corredor de Carga con la avenida Crisanto Luque. Como siempre han transitado muchos camiones y vehículos pesados por ahí, se encontraba deteriorada hasta tal punto que la gente protestó por su rehabilitación. Y ahí estamos en ese proceso.

Me comentan que lo primero que hace al levantarse es leer la prensa...

Tu fuente está algo equivocada, pues antes de eso reviso el WhatsApp por si hay algún fuego que toque apagar, algo que surgió de noche, algo que haya que responder. Si no hay nada por atender, me vuelvo a dormir otro rato.

Hoy (ayer) recorrió Nelson Mandela, ¿qué hacía por allá?

Con la polémica que tenemos con el Concejo para que me autoricen un empréstito de 160 mil millones, hay un capítulo sumamente importante: 20 mil millones de pesos. Ese dinero servirá para atender a personas que hoy están en la absoluta pobreza y que no aparecen en ningún SISBEN ni en Familias en Acción. Los más pobres de los pobres. A esas personas queremos mejorarles la calidad de vida construyéndoles unos baños en sus casas.

La diferencia es abrumadora entre tener un baño o no. Que tu hijita tenga donde ducharse y no le toque bañarse con una totuma a la vista de todos los vecinos; o tener que hacer tus necesidades en un baldecito donde todos te vean. Eso planeamos cambiarlo con los recursos de ese préstamo.

Y, por otro lado, visitamos unas casas donde ya se les construyó baños y baterías de cocina y la diferencia es enorme en la vida de esas personas. Queremos hacer esto con más de dos mil familias.

Podría darnos un poco más de contexto de para qué se necesita esa plata, se habla del alcantarillado entre Bayunca y Pontezuela, de colegios públicos...

Hay 40 mil millones de pesos que el Distrito debe poner en contraprestación en ese alcantarillado. Ese proyecto vale un poco más de 100 mil millones de pesos y no tenemos de dónde sacar tal suma. Luego de muchas gestiones y peleas con el Gobierno nacional, logramos que el Ministerio de Vivienda y Agua Potable aportara un 60% del valor del proyecto, por lo que necesitamos los recursos que equivalen a ese a 40% restante.

Por otro lado, hay 40 mil millones que se necesitan para reparación de la estructura física de 21 colegios públicos. Hemos recorrido muchos de ellos que están en condiciones deplorables, incluso hay uno que lleva cerrado ocho o nueve años. Es una verdadera y sentida necesidad para niños, padres de familia y docentes.

Pero dicen: “pero aja arregla todo eso con el presupuesto del Distrito”; sin embargo, los recursos ya están destinados para otras cosas, entre ellas el arreglo de 31 colegios con el erario propio, sin préstamos.

Otros 40 mil millones son para cumplir unas sentencias judiciales y acciones populares que fueron falladas en contra del Distrito. Gente que tienen todo su derecho de ser resarcidas de los errores de anteriores administraciones que se robaban el dinero. Además, debemos arreglar vías que estamos obligados judicialmente a hacer y que hoy parecen caminos de trocha y que deben ser recorridas con botas pantaneras. Con el resto de recursos seguiremos atendiendo a los más necesitados y 20 mil millones de pesos para la chatarrización de Transcaribe.

Transcaribe, un tema en el que es muy criticado en el Concejo...

Ellos me endilgan que estoy dejando morir a Transcaribe y que no soy capaz de salvarlo, por un lado; pero al mes siguiente, hacen un debate y dicen: “eso nació muerto, ¿para qué le vas a meter plata? Así es la política, se mueve según la conveniencia. ¿A qué están jugando los concejales? Dividir la sociedad cartagenera

¿Por eso mencionan los seis billones del presupuesto que según no ha ejecutado?

La gente piensa que esa es una cifra estratosférica, pero eso es apenas el presupuesto de Cartagena de tres años. La Alcaldía es la empresa más grande de la ciudad y para andar necesita esos recursos, ya todos están presupuestados. Para pagar vigilantes, personal de aseo, logística, servicios públicos, etcétera.

Esto no es una tienda donde puedes destinar de forma arbitraria el erario, sino que todo está reseñado en el presupuesto, aprobado cada diciembre por el Concejo. Los cabildantes pasan cuestionando cómo hemos gastado el presupuesto cuando siempre le hemos mostrado en detalle, punto por punto, centavo por centavo, cómo se ha gastado. El resto es política, pescar en río revuelto.

En una ciudad cansada de la corrupción, de los elefantes blancos... ¿cómo brindarle confianza a la gente de que esos recursos se gastarán cómo se debe, cuando muchos sienten que su administración no ha arrancado del todo?

Bueno, primero tuvimos que afrontar la pandemia del COVID-19 que nos cogió por sorpresa a todos los gobernantes nacionales e internacionales. Ante la amenaza de que murieran más de 10 mil personas en Cartagena, ¿quién iba a pensar en construir carreteras? Teníamos que pensar en la emergencia y ahorrar recursos para poder afrontarla.

También dicen que sí ya no se roban esa plata, ¿dónde está esa plata? Pero es que esos recursos ya eran dineros incluidos en el presupuesto, para hacer tal calle, para el mantenimiento de tal colegio. ¿La diferencia? Que ahora sí se ejecutan las obras, luego licitaciones verdaderamente públicas y transparentes, y no se desmoronan porque no se roba nadie el dinero de los materiales. Lo demostraremos con la rehabilitación vial que dejaremos y que por muchos años estará en buen estado.

¿Tú te imaginas si los ocho mil millones de pesos, del contrato del Salto del Cabrón, le llegarán a caer a William García Tirado? Hubiese una tragedia absoluta.

Usted señala que los concejales le cierran el micrófono a sus funcionarios, que llevan los debates a su conveniencia, ¿piensa aceptar la invitación de los concejales a debatir esto del préstamo?

No, ¿yo que voy a hacer allá para hablar con malandrines? A mí me gusta andar es con gente sana. Sí ellos en verdad quisieran el bien de la ciudad autorizarían el empréstito. Aquí lo que hacen es tomarle el pelo a Cartagena, buscando protagonismo, y que nuestra administración no pueda mostrar resultados, y así concejales como Javier Julio Bejarano puedan sacar pecho y proseguir con su sueño de ser alcalde de la ciudad. Lo que siempre ha deseado.

Luego de dos secretarios de su gabinete a los que le hicieron moción de censura, ¿usted cree que los concejales ahora van por la cabeza de Johana Bueno, directora del Dadis?

La citan y la citan para pendejear. Ella tiene mucho trabajo por hacer y no está para perder el tiempo. No está para huevonear y perder agenda que puede dedicarle a por ejemplo: gestionar la terminación del hospital de Nelson Mandela ante el Ministerio de Salud, en Bogotá. Eso es más importante que estar respondiendo ataques de personas que están es detrás de prebendas, OPS, contratos.

“Necesitamos el préstamo para que cartageneros dejen de ensuciar en balde”: Dau

Hospital de Nelson Mandela.

¿Usted cree que este Concejo elegirá un contralor en propiedad?

Difícil que en una manada de malandrines vaya a haber un proceso de elección de contralor diferente a los otros, sin estar amañado. El actual contralor encargado Rafael Castillo Fortich es el lacayo de concejales como Gloria Estrada y Óscar Marín; pero ahora están reventados entre sí.

Como no han podido comer de mi administración, están peleándose por las migas. Viendo cómo pueden incidir cada quien en el que esté en la Contraloría Distrital y en las otras entidades.

Supuestamente, Óscar Marín está próximo a enfrentar a la justicia, por lo que busca torpedear junto a Luder Ariza ese proceso de elección y Castillo Fortich siga ahí en el encargo para que responda a sus deseos. Mientras los otros, quieren poner a su ficha. En ese panorama de irregularidades, como la adjudicación de la Universidad de la Costa para que haga las pruebas técnicas a los aspirantes, es muy difícil pensar que haya transparencia y legalidad en ese proceso. Y mucho menos que llegue a buen puerto sin incurrir en delitos.

¿Usted es consciente que puede haber malandrines en su Alcaldía? ¿Qué hace para depurar esto bajo su bandera de anticorrupción?

Sí. Con la Oficina de Transparencia y Anticorrupción, liderada por la doctora Irina Saer, se hace con su equipo una serie de entrenamientos y capacitaciones al personal en aras de la transparencia. Además, la gente puede ir a su despacho y denunciar irregularidades, donde las cosas más relevantes me informan a mí.

Ya se han presentado diversas denuncias a funcionarios, no dejamos que pase nada desapercibido. No me tiembla el pulso para sacar una manzana podrida.

¿Qué pueden esperar los ciudadanos de la Cartagena que entregará cuando termine su mandato?

Una Cartagena en franca vía de recuperación. Veníamos en un espiral descendente desde hace muchos años. Yo creo que hace mucho tocamos fondo y ahora vamos en sentido ascendente bajo supuestos realistas. Cuando comenzamos la oposición de la clase política era arrolladora; pero ahora contamos con el despertar de la gente, la marea cambió y las cosas van bien.

Nuestra alcaldía es de transición, quitarle el poder a los corruptos y no dejar que regresen y dañen nuestro trabajo.

¿Eso quiere decir que prepara a alguien para que siga su legado?

Yo tengo que dejar un legado material e inmaterial para que la gente siga por el buen camino. Seguir en esta espiral ascendente hacia el desarrollo de Cartagena. Yo estoy sembrando y construyendo hasta donde se pueda, para el que venga después sea el que coseche. El tractor viene arando.

¿Y dónde quedan los grandes proyectos? POT, Plan de Drenajes Pluviales, entre otros.

El actual secretario de Planeación, Franklin Amador, se comprometió que a fin de año se está presentando el POT ante el Concejo. Este se ha construido después de varias fases de diseño y discusión.

En materia de drenajes pluviales tendremos asesoría de Países Bajos, como grandes expertos a nivel mundial en el manejo de aguas, para montar un proyecto eficiente a nuestro contexto. Un proyecto que vale mucho dinero, por lo que tendremos la cooperación internacional del Banco Central Europeo.

Lo que necesitamos para el progreso es la continuidad de procesos.

¿Por lo que se puede pensar que eventualmente puede volver a la Alcaldía o aspirar al Concejo?

Yo soy es activista anticorrupción, por eso siempre he dicho que seré político solo el tiempo necesario. Puede que en el futuro se despierte el interés político por alguna razón, pero ya yo estoy muy viejito... Lo que sí te garantizo es que el próximo alcalde y la mayoría del Concejo serán de nuestra orilla.

¿Ha tenido que morderse el codo en las pasadas elecciones al Congreso o en las presidenciales para no intervenir en política?

Yo obviamente no puedo participar en política. Yo siempre me relacionado con Cartagena, corrupción y pobreza. El resto de la política nacional me tiene sin cuidado. Para mí son un montón de cachacos tirándose vainazos entre sí. Y que solo vienen a las regiones a prometer para buscar votos.

A mí lo que me tiene frustrado es que ningún candidato habla fervorosamente contra la corrupción con nombres propios. Si alguien dice que va a acabar con la corrupción en Cartagena y en Bolívar que representa el Turco Hilsaca, Vicente Blel, William Montes, la Gata y Giovanni Meza, esa sería la persona que merece llegar al cargo que aspira. Es una cuestión de cojones.

A mí si me preocupa el apoyo que la casa Blel y la casa Montes le han dado a uno de los candidatos presidenciales. Pero este tema siempre me pone a patinar y a meterme en líos, dejemos así.

¿Cree que alguna vez podrá reconciliarse con el concejal Javier Julio Bejarano?

No. Ha sido una persona que yo la hice elegir y me falló.

¿Usted cree que lo dejarán terminar su mandato?

A mí ningún ente de control me suspenderá. No se atreven.

Puede ver la entrevista en vivo a continuación:

¿Quién quiere vivir en oscuridad?

El alcalde Dau se refirió en la entrevista al tema del alumbrado público y por qué considera que su intervención ha sido eficiente. “Por más de veinte años estuvo un contratista en el servicio de alumbrado público que apenas llegamos dijimos que no iba más. Incluso los concejales pidieron que siguiera, sin importarle la oscuridad perpetua con la que permanecía la ciudad. Con el nuevo contratista, EPM, en sinergia con la Secretaría General, hicimos un contrato por un solo año en el que hemos hecho algo que nunca se hizo: renovar una tercera parte del alumbrado público de la ciudad sin que le cuente un solo peso más. Cambiando a luces LED, más eficientes, ahorran más y más luminosos. Esa es la diferencia cuando se contrata sin corrupción”, expuso.

El alcalde le pidió al Concejo que le autorice vigencias futuras por cinco años para un contrato de larga duración con EPM para seguir renovando el alumbrado en diferentes partes de la ciudad. “¿Quién quiere vivir en oscuridad? Imagino que nadie”, afirmó Dau.

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