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“Francia Márquez no debe incurrir en lo hecho por Dau”: Paloma Valencia

La senadora aclaró el verdadero sentido de sus guiños a Francia Márquez y a Gustavo Petro, e invitó a votar sin dejarse llevar por “campañas adineradas”.

Paloma Valencia Laserna, senadora del Centro Democrático, habló con El Universal, en medio de su visita al Congreso Empresarial Colombiano de la Andi, y aprovechó para indicar el porqué su partido no tiene candidato a la Alcaldía de Cartagena. Además, habló de por qué admira a Francia Márquez, mientras que para William Dau no guardó ninguna medalla. Lea: “¿Por qué no dicen nada de los futbolistas?”: senadora defiende su alto sueldo

Fabio Aristizábal, exsuperintendente de Salud y actual candidato a la Alcaldía de Cartagena, me comentó que renunció al Centro Democrático porque el partido, en las regiones, ha perdido su ideología y principios de fundación, ante los cálculos electorales y alianzas con sectores exógenos. ¿El partido está debilitado?

Yo creo todo lo contrario. El partido viene en un proceso de fortalecimiento que es difícil, ya que es un partido que es muy nuevo. Nosotros no tenemos estructuras políticas y para nadie es un secreto que las elecciones regionales están muy marcadas por las estructuras de la política tradicional y eso hace que el partido busque alianzas y acercamientos, en aras de la transformación de la política y para que los territorios queden en buenas manos.

¿Por qué tanta gente dice que las elecciones del 29 de octubre son las más cruciales de la historia frente al futuro del país?

Tal vez porque estamos en un momento importante, atravesando una coyuntura difícil provocada por un gobierno muy soberbio, destructivo, que no escucha, con una baja capacidad técnica y, sobre todo, con una muy baja comprensión de los problemas de la gente. Por consiguiente, la oposición y los que hacemos críticas necesitamos el respaldo ciudadano para cambiar el curso de las cosas.

¿Bajo qué principios se definieron las listas al Concejo, Asamblea, JAL?

Escogimos personas que representen lo que somos: una oposición respetuosa, argumentada y que quiere que al Gobierno le vaya bien, pues así nos irá bien a todos. Pero también personas que alcen su voz crítica frente a decisiones equivocadas de un Gobierno que está lleno de sueños, pero no tiene la capacidad ejecutiva y técnica para convertirlos en políticas públicas.

En cambio, nada de eso lo tiene la administración Petro, y lo que sí pretenden es derruir lo que ha construido este país y tirarnos por abismos. Por eso construimos listas bien representadas en términos ideológicos, gente que sepa debatir con argumentos y que quiera hacer una política distinta. Por otro lado, no basta con ser joven, pues hay muchos malcriados por la política clientelista; por lo tanto, convocamos a jóvenes que entiendan que la política hay que hacerla con la opinión.

Pero en Cartagena no tienen candidato propio a la Alcaldía...

No se pusieron de acuerdo en la ciudad y hoy hay unos por aquí y otros por allá.

Muchas voces piden la renuncia del presidente Gustavo Petro ante los recientes escándalos, especialmente el que protagoniza su hijo Nicolás; sin embargo, usted prefiere que él termine sus cuatro años, como sinónimo de institucionalidad. ¿A qué se refiere?

Aunque Petro es un presidente con conceptos muy vagos y poco concentrado en lo que se tiene que hacer, embelesado en deseos, sueños e ideas no concretas, yo sí creo que es muy grave que en Colombia se hable de golpes de Estado. Yo prefiero creer en las instituciones, en las investigaciones de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, aunque cualquiera que conozca nuestra historia creerá que ese juicio político vaya a terminar en su salida.

Obviamente creo que es muy grave la presunta financiación ilegal de su campaña y que su hijo haya recibido plata de exnarcos, corruptos y contratistas cuestionados, pero yo sí llamo a los colombianos a respetar las vías institucionales, las vías que prevé la Constitución para estos hechos y no a buscar salidas de facto.

“Le ha faltado entender lo grande que es”. Así se refirió recientemente a Francia Márquez y la exaltó como una mujer símbolo. ¿Esto no le traerá problemas con el uribismo?

Yo creo que reconocer la importancia de tener una vicepresidenta de un pueblo pobre del Cauca no debe provocar que nadie me coja antipatía o me quite su simpatía, pues creo que, aunque no me guste su ejercicio como funcionaria, su evolución como mujer es un gran ejemplo para tantas niñas y jóvenes afro e indígenas. Sin embargo, ella ha desperdiciado la oportunidad de ser la embajadora de todo lo posible, de que se pueden romper los techos de cristal y de tantos mensajes positivos que pudiera darle a este país, pero que no lo está haciendo.

A diferencia de muchos de sus compañeros de partido, usted no sataniza los subsidios, “mientras se generan las oportunidades”, ¿esto en verdad lo cree o es una estrategia política de separarse de los polarizaciones ideológicas?

Yo creo que uno no puede vivir en una sociedad donde haya tantos colombianos que pasen hambre y la sociedad se quede quieta. Una sociedad solidaria debe entender que los subsidios son una necesidad imperiosa; no obstante, no son el remedio para la pobreza debido a que vuelven dependiente al pueblo de lo que le dé el Estado. Y es ahí que un gobierno sensato los brinda mientras crea las condiciones económicas para que la gente pueda progresar.

“Francia Márquez no debe incurrir en lo hecho por Dau”: Paloma Valencia

Me cuenta que Amapola, su hija, le encanta venir a las playas cartageneras, ¿cómo ve a la ciudad?

Veo a una ciudad con unos problemas muy graves, sumida en una pobreza pavorosa. Por un lado, hay hoteles y empresarios organizados que les aportan a las comunidades; sin embargo, hay un turismo que no irriga recursos ni aporta elementos para vencer a la miseria.

También me preocupa muchísimo el crecimiento de la prostitución y la explotación sexual infantil y juvenil. Uno no puede cerrar los ojos a lo que está pasando en una ciudad donde la falta de ingresos y oportunidades está lanzando seres humanos a las trampas del tráfico sexual. Por eso, es necesario elegir gobernantes que logren darle oportunidades a la juventud, y así construir una sociedad que mira hacia adelante y que le ofrezca un futuro a sus ciudadanos. ¿Cómo lograrlo? Mejorando la calidad de la educación.

Ese sentir está representado en mi proyecto de ley del voucher escolar, el que autorizará que las personas en pobreza extrema, moderada y vulnerable puedan matricular a sus hijos en un colegio público o privado, pagado con recursos del Estado. Todo esto conectado con la necesidad de implementar políticas serias de emprendimiento y ayudas financieras para la juventud.

Por ende, dudo mucho que tenga un buen concepto de la gestión de William Dau...

Totalmente negativo. Es un hombre que a través del populismo llega con buenas intenciones, pero sin capacidad gerencial para ejecutar proyectos de política pública que transformen las realidades de los cartageneros. Políticos que se quedan en discursos y de palabras no come la gente. Por eso reitero que Francia Márquez tiene tanto para ser un modelo social, personal y político a seguir, pero su faceta de funcionaria no ha sido la mejor y puede terminar incurriendo en lo de Dau: desaprovechar un momento.

Paloma Valencia, ¿candidata presidencial en 2026?

Yo quiero ser la candidata presidencial del Centro Democrática que se posicione con la lógica que Colombia necesita superar esta idea de que el problema es de izquierdas y derechas, pues la ideología se vuelve humo ante la falta de oportunidades para los jóvenes, para las madres cabeza de hogar y tantos grupos sin políticas públicas que lo cobijen. Soy una mujer que ha venido trabajando y madurando un proceso político que le aporte certezas a la transformación del país y no más sueños.

Pero en la actualidad es senadora. Isabel Zuleta, senadora del Pacto Histórico, a propósito del debate sobre reducir los salarios de los parlamentarios, recibió muchas críticas al cuestionar: “¿Por qué a los futbolistas no les dicen nada?”. ¿Usted qué postura tiene sobre este tema?

Yo he sido autora ponente del proyecto de rebajar los sueldos desde el 2014 con la senadora Paola Holguín y, en ese momento, congresistas de izquierdas que según lo apoyarían, luego dieron la espalda.

También hay que contarle a los colombianos que con la reforma tributaria de este Gobierno tomó la fórmula más fácil para disminuir nuestros salarios: vía impuestos. Hoy los congresistas están pagando entre el 38 y el 40% sobre su salario. Eso es un hecho.

Lo que sí creo es que en un país donde hay tanta pobreza no puede haber unos congresistas con salarios suntuarios. Se trata de encontrar un equilibrio ante tanta desigualdad e inequidad; no obstante, tampoco se puede tener parlamentarios con unos salarios demasiado bajos, pues ante los grandes sueldos del sector privado, nadie o muy pocas personas querrán hacer la buena política desde el Congreso.

¿Qué mensaje quiere dejarle a la ciudadanía de cara a las elecciones territoriales?

Mucha reflexión y análisis. Colombia necesita que votemos distinto y no por el que ande repartiendo más plata, pues luego sacarán con nuestros recursos lo que invirtieron en las campañas. Voten por las campañas austeras, diferentes y con capacidades técnicas, aquellas que busquen construir sobre lo construido. Ya bastante daño han hecho esos discursos que dicen que hay que demolerlo todo y así viviremos en un paraíso. Eso sí que es un peligro.

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