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¿A qué juegan los congresistas bolivarenses que actúan pro reforma a la salud?

Tres representantes a la Cámara por Bolívar han tenido un rol clave y han dado gasolina para que la iniciativa del Gobierno nacional avance en forma.

El polémico proyecto del Gobierno de Gustavo Petro que busca reformar el sistema de salud colombiano avanza en buena forma en la Cámara de Representantes, donde más del 80 % del articulado ha sido aprobado en el segundo debate de la iniciativa en la cámara baja.

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Este porcentaje significa que los congresistas han votado que sí a 115 artículos de los 135 que comprende la reforma a la salud. Entre los más controversiales, porque transforman de forma relevante el modelo sanitario del país quitándole facultades a las EPS, están aquellos que le dan nuevas facultades a la Administradora de Recursos para la Salud (Adres) y los que crean con los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS). Colombia.

Entre los apartados que más controversia genera esta reforma a la salud es el artículo 70, ya aprobado, el cual ordena a las instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS) –públicas, privadas o mixtas– a presentar cuentas de servicios solicitados y prestados a la Adres.

“Un orangután bárbaro, irresponsable y peligroso”, según la representante verde Catherine Juvinao, pues la Adres pagará facturas a prestadores y proveedores sin controles previos, lo que puede provocar gastos excesivos y malversación de recursos en un modelo en gran medida burocrático.

Por otro lado, en la baraja de medidas que preocupan a distintos sectores, está el artículo 48, aprobado hoy jueves, el cual le da fin a las EPS con el rol que se les conoce, las cuales tendrán dos años para transformarse en Gestoras de Salud y Vida, sujetándose a múltiples condiciones como la de sanear sus cuentas con los acreedores.

En suma, la apuesta más segura es que la reforma a la salud superará su trámite en la Cámara de Representantes y pasará a ser debatida en el Senado, una vez en la Comisión Séptima y otra en plenaria. Un logro para Petro, del cual mucho tuvieron que ver tres congresistas bolivarenses del Partido Conservador: Andrés Montes, Juliana Aray y Fernando Niño.

Uno votó y dos estuvieron

Pese a las múltiples críticas de distintos sectores del país, especialmente los partidos políticos de oposición, quienes señalan que la reforma se está aprobando con “mañas, atropellos, mermelada, ilegitimidad y muchos vicios” que deberá revisar la Corte Constitucional, son muchos los congresistas de orillas alejadas al Pacto Histórico que han actuado a favor del Gobierno Petro.

Entre este grupo se encuentran 21 congresistas del Partido Conservador y de la U que le garantizaron el quórum al Gobierno y así facilitar la aprobación de la polémica reforma a la salud. Muchas voces aseguran que esto se dio gracias al cabildeo del ministro del Interior Luis Fernando Velasco a base de “lentejismo y mermelada”.

Según Semana, algunos representantes de estos partidos votaron en contra del proyecto, pero aún así garantizaron la presencia de las mayorías legislativas en el recinto de sesiones. Otros lo hicieron de forma positiva frente a algunos bloques de artículos. Unos más se retiraron en algunos momentos de la plenaria, pero retornaron y fijaron su postura frente a ciertos temas.

Nueve representantes conservadores y doce del partido de la U estuvieron en la plenaria del Congreso y ayudaron, indirectamente, al Gobierno en el trámite del proyecto.

Entre los conservadores estuvieron presentes los representantes bolivarenses Juliana Aray Franco, Fernando Niño y Andrés Montes, quien Semana aseveró que su apoyo es más fuerte que los dos primeros. Esto hace probable que, al ser estos congresistas cercanos a la Casa Blel, la senadora Nadia Blel tenga una postura similar cuando la reforme llegue a la cámara alta.

Aunque ese horizonte de amistad entre Petro y los azules aún se mantiene en el plano de los supuestos, pues ayer miércoles el presidente Petro convocó al Partido Conservador a la Casa de Nariño a un encuentro privado en el que hablaron exclusivamente de la reforma a la salud.

A la reunión con Petro y Velasco asistieron los representantes Fernando Niño, Wadith Manzur, Juan Loreto, Ingrid Sogamoso, Nicolás Bargüil y Ape Cuello.

A su término, Fernando Niño aseguró a los medios que no acompañarían la reforma a la salud, debido a que es una decisión de bancada. “Fuimos claros y enfáticos en informarle eso al presidente Petro”, indicó; sin embargo, el análisis legislativo de Semana dijo lo contrario.

Sin embargo, lo que desató más dudas sobre este grupo de conservadores en el Palacio de Nariño fue cuando el Partido Conservador los desautorizó como representantes de la colectividad al decir que asistieron a título personal.

No obstante, no aclaró, según Semana, por qué los integrantes del partido le están haciendo quórum al Gobierno Petro para permitir el trámite de la iniciativa, “tal como ocurrió en la noche de este martes 28 de noviembre, cuando la plenaria de la Cámara aprobó 14 nuevos artículos de la reforma”.

Niño aseguró al medio nacional que se pueden revisar las actas y allí se demuestra que el partido no ha apoyado la reforma a la salud.

Una reforma cara

Cabe recordar que, según el Ministerio de Hacienda, la reforma a la salud costaría cerca de $140 billones en casi una década (entre 2024 y 2033). Solo en el último año, es decir en 2033, se gastarían recursos por el orden de $16.8 billones.

El Ministerio aseguró en su informe que los costos de la reforma en sus primeros años serían altos, pero a partir de 2036 habría un descenso.

Esa cartera señaló que los mayores gastos a corto y mediano plazo corresponderían a la ampliación de la cobertura en la atención primaria, la formación de los trabajadores de la salud, las inversiones en infraestructura y la creación de licencias de maternidad universales, entre otras.

A su favor, el Gobierno aseguró que en el largo plazo el sistema se verá beneficiado por el modelo de prevención en salud -pilar la reforma- y que reduciría la atención en los centros de salud y hospitales.

Algunos parlamentarios señalaron que las proyecciones del Ministerio son poco realistas, así como la aprobación de artículos que suscitan controversia debido a la falta de debate en torno a los mismos.

“Una de las reivindicaciones más importantes del movimiento de la salud era que las EPS saldaran sus deudas con los y las trabajadoras. Lamentablemente el Gobierno no avaló mi proposición que obligaba a las nuevas EPS -gestoras- a priorizar el pago a sus trabajadores/as.”, señaló Jennifer Pedraza, representante de Dignidad y Compromiso.

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