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Rayssel y su arte para realzar la belleza

Esta venezolana de 38 años aporta con su arte a la belleza y el cuidado personal de las cartageneras, y además las motiva a aceptarse y amarse a sí mismas.

Cuando Rayssel Zamora dejó Venezuela para venir a Colombia tenía un objetivo claro: mejorar su calidad de vida. Había tomado la decisión con meses de anticipación, habló con su familia, amigos cercanos y también notificó en su trabajo.

El país que la vio nacer hace 38 años atravesaba sus peores días, se tornaba cada vez más desigual y costoso, así que esta mujer, hija de madre colombiana y padre venezolano, no lo pensó dos veces y llegó a Cartagena de Indias un 17 de septiembre de 2017 para comenzar una nueva vida.

“Fueron días muy difíciles, en especial, por el tema de la nacionalización. Había muchas restricciones por el tema de que se estaban falsificando muchas cédulas, así que tuve que ir hasta Arjona junto a mi familia materna para obtener mis documentos”

Rayssel Zamora

Rayssel acudió a Migración Colombia para seguir legalizando su estadía en Colombia y allí “por cosas de Dios” - como expresa- conoció una compatriota que le ofreció una oportunidad laboral para hacer cejas y pestañas en un centro comercial de la ciudad: “Ella me dijo que se iba para Chile y que podía hablar con su jefa para que ella me diera el trabajo”.

Ese día Rayssel salió esperanzada. Aunque es analista de riesgos, tuvo varios trabajos antes de dedicarse al mundo de la belleza. “Yo aprendí a hacer cejas y a poner pestañas de forma empírica”, dice.

Desde entonces ‘Ray’, como le dicen sus clientas y la gente que la aprecia, empezó a embellecer el rostro de muchas cartageneras y se dio a conocer poco a poco con su trabajo. “Entré a trabajar en el Caribe Plaza. En principio, vendía cremas, pero después mi jefa decidió probarme en el tema de las cejas y ahí me quedé. Empecé a tener mi clientela y a trabajar a domicilio”. También te podría interesar: Leve disminución de migrantes venezolanos en Colombia entre junio y agosto.

Rayssel y su arte para realzar la belleza

Una nueva oportunidad

Cuenta que una vez mientras soñaba con ganar un sueldo fijo y tener algo propio, la dueña de una papelería a la que ella le hacia cejas le ofreció trabajar con ella. “Yo estaba en Bogotá en ese momento porque me había salido la oportunidad de cuidar a un adulto mayor, pero acepté su oferta y me regresé a Cartagena para estar con mi familia”.

Así Ray empezó a sacar fotocopias, vender hojas o imprimir documentos mientras seguía haciendo cejas y pestañas a domicilio. Pasados varios meses y con la necesidad de tener su propio espacio, Ray obtuvo un préstamo y adecuó un pequeño local que simboliza no solo la respuesta de sus oraciones sino también la recompensa de un camino hecho a pulso.

“Yo siento que Dios todo me lo ha puesto en el camino. Cuando obtuve el préstamo por dos millones compré una vitrina y conseguí una impresora de segunda. Entonces sacaba copias, imprimía hojas, sacaba cejas, vendía objetos de papelería... muchas veces mis clientas de cejas me ayudaban a sacar copias también o a atender a las personas que llegaban por productos. Ellas me han apoyado mucho y me han acompañado en este proceso”, dice agradecida.

El 6 de junio de este año Rayssel Zamora recibió su certificado como ‘Micropigmentadora’. Hoy atiende a decenas de cartageneras en ‘Meraki’ un espacio cómodo, agradable y lleno de buena vibra en el ofrece todo tipo de servicios asociados a la belleza y el cuidado personal. “Tienes que confiar en lo que está pasando, aunque no lo entiendas, créeme que los resultados te agradarán, es cuestión de que permanezcas firme a tus principios y no abandones tus metas”, escribió en una publicación en Instagram donde también comparte mensajes de superación personal y belleza.

Aunque han sido varías las caídas, Rayssel Zamora sabe que la meta se obtiene después de atravesar derrotas, pérdidas y decepciones. “Siempre doy gracias a Dios que en el camino he encontrado gente buena también. Mi mamá siempre fue una persona muy buena, por eso siento que lo que ella cosechó, yo lo estoy recogiendo”.

Rayssel Zamora ya cumple seis años en Cartagena de Indias y ha formado un hogar junto a Lery Key, su esposo, y sus hijas, Oriana y Victoria. Asegura que los más gratificante es impactar de forma positiva a sus clientas y que ansía seguir creciendo para brindarles siempre lo mejor. Lee también: Cristofer, el venezolano que logró emerger con la natación.

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