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El gerente de la noche

“Muy buena la iniciativa. Sin embargo, el Centro Histórico tiene problemas no contenidos en sus realidades nocturnas, tal y como se resumieron arriba”.

Desde estas páginas nos hemos quejado hasta el cansancio, interpretando un claro sentir ciudadano, del abandono en que se encuentra el Centro de Cartagena, a pesar de que es el principal foco de atracción de su conjunto patrimonial.

Desde distintos ámbitos ciudadanos, la molestia por el pronunciado deterioro se levanta debido a situaciones como la inseguridad, el acoso a los turistas, la informalidad, el descuido a los caballos cocheros, la mendicidad, la prostitución y el ambiente sórdido del que se hace acompañar, las dificultades de movilidad, las inundaciones por el aumento del nivel del mar o por lluvias, registros sin tapas, bancas averiadas, estatuas sin lustre, huecos por doquier y demás ‘trampas humanas’ con las que se topan los transeúntes.

En suma, todos esos problemas ameritan con urgencia un plan integral de recuperación, como se propuso en el Concejo en un debate sobre la mala hora del casco histórico.

Desde el 2021 el alcalde venía ofreciendo la designación de un gerente para el Centro Histórico que parece no ha encontrado. Tal vez por ello ha optado por una figura intermedia, esto es, un gerente de la noche, rol que le ha asignado a Pedro Rodelo Asfora, asesor de Despacho, de quien se espera que emprenda diversas acciones seguramente a partir de un plan integral, ya no para todos los problemas del Centro, pero sí para buena parte de aquellos que, siendo graves, muy pocos cartageneros conocen por cuanto suceden de noche; por eso, según la secretaria del Interior, el encargado de la noche acompañará los operativos de control que se realizan no solo en el Centro Histórico, sino en el resto de la ciudad.

Ya sabemos que esos problemas no solo son de seguridad; también se manifiestan otros, como el del manejo de las basuras, los escándalos públicos, la tortura del ruido que no deja pernoctar ni a residentes ni a visitantes que no participan de las copiosas rumbas que alteran la tranquilidad, incluso por la conducta incordiosa de conductores de taxis y otros vehículos, quienes carecen de la prudencia que se deriva del respeto por el derecho al reposo de los prójimos.

Muy buena la iniciativa. Sin embargo, el Centro Histórico tiene problemas no contenidos en sus realidades nocturnas, tal y como se resumieron arriba. Y esos problemas no estarán bajo la competencia de Rodelo Asfora, con lo cual el alcalde le debe aún a la ciudad un gerente para el Centro Histórico que lidere el plan integral de recuperación de este casco patrimonial, que supere el descontrol delirante que en sus callecitas y plazas se padece, y que para una clase de turismo seguramente es atractivo, pero que no lo es para los viajeros que vienen en plan familiar, cultural o de negocios, quienes se sienten amenazados y vulnerados por el caos que desluce de esa joya que poco a poco va perdiendo su brillo.

Bien por el responsable nocturno, pero falta, del Centro, su gerente.

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