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UdeC: 194 años

El conocimiento acumulado exigió la formación de comunidades que lo concentraran, decantaran y transmitieran. Maestros y estudiantes unidos bajo un mismo techo. Así surgieron las primeras universidades, hace unos 1.000 años; sin embargo, tengo para mí que el concepto nació realmente en La Academia de Platón y fue mejor plasmado en el hermoso cuadro de Rafael, La escuela de Atenas.

Santander y Bolívar, como pocas veces, estuvieron de acuerdo en la creación de la Universidad de Cartagena, un día como hoy, en 1827. Con la frase: “Hoy se abre a todas las puertas de todas las ciencias”. José Joaquín Gómez, su primer rector, inició sus labores académicas y, a renglón seguido y de manera premonitoria predijo su impacto para la ciudad y la región: “Regocijaos con el establecimiento de esta universidad: ella es para vosotros un manantial de prosperidad del que gozarán vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos”.

Coherente con lo anterior, hoy la UdeC tiene más de 20.000 estudiantes. La inmensa mayoría del Caribe colombiano y, en desmedro de sus arcas, más del 90% de ellos son de estratos 1, 2 y 3. 194 años de liderazgo construyendo el presente y futuro de la región y el país al tiempo que transforma mentes y pensamientos.

La UdeC ha salido del claustro y, además de sus diversos campus incluye centros tutoriales en San Juan, El Carmen, Magangué, Mompox, Lorica y Cereté. Creo que con sus 39 programas de pregrado, 34 especializaciones, 30 maestrías y 7 doctorados intenta seguir a Dijkstra: “No es tarea de la Universidad ofrecer lo que la sociedad le pide, sino lo que la sociedad necesita”.

La UdeC logró, y mantiene, una Acreditación institucional de Alta Calidad que rubrica su vigencia y competencia. Por décadas, sus estudiantes y egresados escudriñaron, investigaron, diagnosticaron y cambiaron el entorno. Y durante la pandemia siguió siendo así, desde todas sus áreas se trabajó en beneficio de la ciudad y la región.

Pudo ser mejor, ¡sí! Y puede y debe ser mejor. Es cierto; la UdeC puede, y debe, ser más, y en consonancia con la provocadora y retadora frase que hoy la caracteriza debe estar “siempre a la altura de los tiempos”; en armonía con la realización personal, la búsqueda de una sociedad más justa mientras propicia el intercambio cultural, científico y tecnológico que redunde en resolver los problemas locales y globales.

Millones de personas, estudiantes, docentes y empleados pasamos por ella y lo más importante, ella pasó y pasa por nuestras vidas. En esa interacción todos cambiamos, crecimos y vivimos. Hoy, en sus 194 años, es necesario, aunque no suficiente, decirle a la UdeC, ¡gracias! Lo dijo GB Stern: “La gratitud en silencio no sirve a nadie”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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