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Sueños enfermos

Hace milenios, Dionisio el tirano del Ponto vivía entre el lujo y la gula. La glotonería y la gordura lo dormían tan profundamente que para despertarlo usaban dolorosas agujas hasta que, un mal día, se ahogó en su propia grasa. Hace casi 200 años, Dickens, en “Los papeles póstumos del club Pickwick”, describió magistralmente a Joe, un niño de apetito voraz y cara rubicunda que se dormía en cualquier parte y roncaba fuerte. La exquisita descripción del personaje llevó a la medicina, 150 años después, a descubrir la enfermedad que inicialmente llamó Síndrome de Pickwick. Algunos delgados la sufren y muchos con sobrepeso nunca la desarrollan. Sin embargo, casi 1.700 millones de personas con algún grado de sobrepeso pueden llegar a padecerla.

El síndrome de hipopnea y apnea obstructiva del sueño o hipoventilación alveolar se caracteriza por nocturnos e incómodos ronquidos, intercalados con gravísimos períodos sin respirar que reducen el oxígeno en la sangre. Esto lleva a dolores de cabeza, falta de energía y somnolencia durante el día. Con el tiempo aparecen accidentes automovilísticos y/o laborales, hipertensión, diabetes, hipertensión pulmonar, falla cardíaca, depresión y alteraciones de memoria. El diagnóstico y tratamiento oportunos mejoran la calidad de vida y pueden evitar complicaciones, hospitalizaciones y muerte. La prevención, dieta sana, ejercicio y bajar de peso es lo más importante.

Este viernes es el día mundial del sueño. Una apuesta por “sueño de calidad, mente sana, mundo feliz” para alertar sobre esta peligrosa enfermedad. Claro, es inevitable pensar en los sueños, esa utopía por hacer realidad mientras dormimos, los más profundos anhelos. Nuevas e inesperadas alternativas invitan a soñar mientras muchos candidatos, pesadillas post electorales, debilitan la democracia al desconocer que, ellos mismos, son más el problema que la solución, y cuando, la gran mayoría, tiene lustros dentro del sistema que denigran y que han pervertido como candidatos o gobernantes. La enfermedad, el abstencionismo, crece. Así, más de 20 millones de colombianos habilitados, decidieron no votar. Y más de un millón fueron a las urnas a decirles que, entre el tsunami de tarjetones, la opción más honesta que encontraron fue votar en blanco. Mientras los mesías de derecha e izquierda reniegan de ella o la desconocen, los del centro han sido incapaces de anteponer sus egos para generar una sana alternativa.

Tengo para mí que la mayor pesadilla es que muchos colombianos piensen, actúen y sigan soñando que es mejor una buena guerra que un mal acuerdo. Pero bueno, ya lo decía Yeats “he esparcido mis sueños bajo tus pies; pisa suave porque pisas mis sueños”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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