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¡Somos ganadores!

No hay primera sin segunda y estamos a 15 días de la segunda vuelta de la más singular elección presidencial de nuestra historia. De los 21.441.605 votantes 15.342.170 optaron por candidatos que levantaron con la bandera del cambio. Gustavo Petro ganó con 8.541.617 de los sufragios liderando el Pacto Histórico, la agrupada oposición, hoy expresión mayoritaria y democrática del interés popular y ciudadano. Con una participación del 54.92%, 3 de cada 5 colombianos votamos disminuyendo la abstención. Con 5.915.335 votos Rodolfo Hernández, sin partido ni organización electoral, sorprendió al candidato de Duque, los partidos y el status quo, Federico Gutiérrez, con 5.069.488. Fajardo rezagado obtuvo 885.218. Para que no haya engaños, el mapa de las regiones devela que la votación del ingeniero Hernández está localizada donde el No ganó en el plebiscito. Por eso ese cambio de la Liga Anticorrupción, individualista, es de estilo, no de modelo, es dependiente del uribismo. El apoyo inmediato de Gutiérrez uniéndosele a Hernández lo ubica en el campo de esa derecha. La suma de votos los hace sentir triunfantes, máxime cuando la encuesta de CNC muestra un empate.

Sí, pero lo cierto es que ganaremos nosotros, con su voto en segunda, porque la fuerza del pueblo de nuevo nutre la mística en alza y la victoria por ser necesaria la haremos posible. Tenemos la solidez del líder, equipo y el programa que garantiza para el país un verdadero cambio democrático. La tarea es lograr que sectores y ciudadanos a los que proponen un salto al vacío pierdan el miedo o superen la fobia inducida contra un demócrata como Petro, voten por el más preparado para gobernar, construir consensos y desarrollar una Colombia en paz. Alcanzaremos los 1.500.000 votos adicionales requeridos, con apoyos y adhesiones como la del exrector y precandidato Alejandro Gaviria, llama a tomar posición porque no hay tiempo para la neutralidad, resalta el sentimiento predominante de cambio entre los jóvenes y los sectores más vulnerables y defiende con independencia y coraje el cambio responsable, el reformismo democrático, el pluralismo, la paz, los derechos sociales, la sostenibilidad ambiental, exaltando que “Gustavo Petro representa la opción de cambio más responsable, institucional y liberal. Los riesgos de un rompimiento institucional sobre todo con el Congreso, pero también con las Cortes son mayores con Rodolfo Hernández”.

Resalta en Petro la articulación de una visión de cambio, los debates, ideas y propuestas, ausentes en Rodolfo Hernández que nunca lo hizo, y lo cuestiona por ser una campaña que solo ha apelado a un discurso anticorrupción, eficaz pero oportunista e inconveniente porque acaba con la confianza en las instituciones, todo por un interés electoral. La lucha anticorrupción necesita fortalecer el Estado no minarlo. Petro destapó la parapolítica, el espionaje o chuzadas del DAS, la red de sobornos de Odebrecht, los falsos positivos, el carrusel de la contratación y no tiene graves acusaciones.

*Abogado ambientalista y comunicador.

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