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Réquiem por el Parque Apolo

Hay ciudadanos que se embarcan en proyectos de beneficio general, pero en su pensar altruista no alcanzan a vislumbrar los efectos adversos de sus obras en una ciudad cuyos gobernantes poco o nada les interesa su sostenibilidad en el tiempo pues ellos están divorciados y/o desconocen lo que es la conservación, el mantenimiento y el ejercicio de la autoridad.

En este orden de ideas no podemos dejar de mencionar a un ilustre ingeniero cartagenero, José H. Rizo Pombo, a quien le debemos el traslado del mercado de Getsemaní que con el tiempo se convirtió en zona de inmundicia. Igual sucedió con la obra de La Bocana Estabilizada de Mareas, que siendo cónsul de Holanda consiguió los recursos y la asesoría de ese país para construirla. Hoy la vemos en vía de su extinción total. A ambas obras les faltaron los tres ingredientes arriba mencionados.

Por las circunstancias actuales que atraviesa el Parque Apolo, del barrio El Cabrero, no podemos dejar de mencionar a otro ilustre cartagenero, don Eduardo Lemaitre Román, quien dedicó los últimos años de su vida a la ampliación de dicho parque y a gestionar con la Corporación Universitaria Rafael Núñez, su operación y mantenimiento por muchos años.

Una vez la universidad se retiró del parque, este quedó a la deriva. Con el esfuerzo y tesón de los vecinos se adelantaron muchas jornadas de limpieza, siembra de árboles, construcción de un CAI que fue abandonado por la Policía en la época de pandemia y desde entonces está convertido en tierra de nadie.

Son muchas las acciones vandálicas a la que ha estado sometido el parque: robo de luminarias y cableado eléctrico, robo de las cabezas de los próceres, robo de las placas de mármol que cubren sus pedestales, habitat de personas indeseables, atracos, etc.

El colmo de los colmos sucedió hace dos días cuando el busto de doña Soledad Román de Núñez fue arrancado de su pedestal, lo cual causó revuelo en todas las redes sociales, hasta el punto de que, en tiempo récord, fue recuperado en el barrio Nariño y devuelto a la comunidad.

Creemos conveniente que las autoridades distritales dirijan una mirada a tan emblemático lugar frente a la casa museo que fue sede de la Presidencia de la República, donde el doctor Rafael Núñez Moledo redactó la Constitución de 1886, compuso la letra del himno nacional, impulsó la construcción del tren Cartagena-Calamar, entre otras obras de beneficio para el país y la ciudad.

Los cabreranos, como una sola familia, nuestras vidas giraban alrededor del Parque Apolo, sede de la celebración del Día de Las Mercedes cuando nos divertíamos en sana convivencia, de lo cual solo quedan las anécdotas y los recuerdos.

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