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¡Recojan su basura!

En el 2013, hace ya ocho años, el comparendo ambiental tuvo su boom en Cartagena. Había notas casi que diarias contando cómo se usaría esta herramienta que como sanción tenía el objetivo de enviar una señal a todos los cartageneros: ¡pilas con la basura!

El comparendo ambiental es una herramienta adoptada en Cartagena a través del Acuerdo Distrital 003 en el año 2011, y después de un tiempo más extenso que prudente, en 2015 comenzaron las sanciones. Un primero de diciembre amanecimos con la noticia de que un famoso restaurante del Centro había recibido su comparendo por dejar desechos de comida, servilletas y plásticos en bolsas de basura regadas sobre el andén de una callecita histórica. ¡Nos sorprendimos! Por fin les pondrían un tatequieto a esos que ven como basureros cualquier esquina o andén de la ciudad.

Un par de años después, nos dimos cuenta que el proceso era tan extenso que podía pasar mucho tiempo antes de que algún comparendo concluyera en sanción. Entonces, no había una real acción ejemplar. Nos quedamos en el trámite y no supimos más.

Una de las primeras lecciones que recibí en mi vida fue no tirar basura a la calle. Hoy aún cada vez que me dispongo a lavar mi ropa, me encuentro con cuanto papelito usé y como no tenía dónde botar decidí guardar en mis bolsillos, como me enseñó mi hermana Catia en uno de esos viajes en bus hasta el Centro, en los que me repetía que la ciudad era de todos y había que cuidarla mucho. Nunca lo olvidé.

Hoy, la ciudad parece una ciudad basura, es todo un gran basurero satélite. Hay basuras en Bazurto, casi como nunca antes se había visto. ¡Es espantoso! Pero también hay basura en los separadores de la Transversal 54, en El Bosque, en los canales, en las esquinas, en todas partes. Sacamos la basura a cualquier hora, en cualquier lugar, a lo que se suma una gestión pobre de quienes recogen las basuras domiciliarias y una gran ceguera por parte de la administración distrital para buscar soluciones a este gran basurero en el que se está convirtiendo Cartagena.

En la Transversal 54, por ejemplo, frente a Los Caracoles, ha crecido una zona bastante popular de bares y discotecas. Hasta ahí, no ha pasado nada, o al menos eso pensé hasta que una mañana fui a llevar a mi hijo a su colegio y decidí devolverme a pie, y entonces vi el espanto en la zona. Montañas de botellas vacías, restos de comidas, servilletas, vasos plásticos, palillos y de cuanta basura puedan imaginarse. Mi “paseo” matutino se convirtió en una ruta de la indignación.

Es tiempo de que le pongamos real atención a esta situación. Más allá de buscar culpables nos señala una necesidad urgente de tomar medidas que vayan desde la educación ambiental desde la primera infancia y que se extienda por todos los niveles de formación; nos indica una necesidad de endurecer medidas que pintan bien pero que al final no han pintado nada, como los comparendos ambientales, y una de las técnicas claves: la sanción social. ¡No podemos seguir soportando en silencio vivir en un basurero!

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