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Ni comunista en Colombia, ni fascista en Italia

Cuando las marchas anti Duque eran “tooscomunistas”, en la reciente marcha contra Petro, “todos salvadores de la patria”. ¿Quién dijo que hablar de derechos humanos es ser comunista?, ¿quién dijo que preocuparse del bienestar de los indios es ser comunista?, ¿quién dijo que tratar de defender la madre tierra contra el desarrollismo a ultranza es ser comunista?, y ¿quién dijo que al que le gusta un estado que funcione y el respeto de las leyes se le tilda de fascista? ¿Quién dijo que querer un Congreso reducido y un verdadero control de la comisión de acusación es ser fascista? George Bernard Shaw decía que si un joven a los 18 años no era revolucionario era un caso perdido para la sociedad.

Cuando miles de jóvenes italianos estábamos a punto de unirnos a la Juventud Comunista del Partido Comunista Italiano la invasión Soviética a Hungría nos impactó, este acto de imperialismo nos volvió antisoviet y por ende anticomunistas y llenó las plazas de toda Europa de manifestaciones protestando contra la infame invasión del Kremlin.

De allí en adelante un hombre extraordinario, don Enrico Berlinguer, fundó el eurocomunismo, “una tendencia política del comunismo de Europa occidental que pretendía ser una alternativa al poder hegemónico del comunismo soviético, para construir un socialismo en libertad, y que nació en la década de los años setenta”.

El eurocomunismo rechazaba el sistema de partido único, aceptando la democracia occidental multipartidista. El eurocomunismo debe mucho a la figura del político y líder comunista italiano Enrico Berlinguer, que empleó el término en 1976. Berlinguer buscaba ampliar la base electoral del PCI para conseguir una mayoría social. En todo caso, ya desde finales de los años sesenta el comunismo italiano se había distanciado mucho de Moscú. Y ahora Italia que se libró del yugo del fascismo ha caído en un régimen de extrema derecha con el peligro de volver al autoritarismo fascista de la mano de Fratelli di Italia con la Meloni, primera mujer presidente del consejo acompañada del legista Matteo Salvini y del eterno Silvio Berlusconi.

Y el primer decreto fue cerrar los puertos italianos a los barcos humanitarios de los refugiados, olvidando que el Mediterráneo siempre fue llamado mare nostrum (mar nuestro) y que dejar gentes a la deriva enfermos, hambrientos, hacinados en unos botes sobrecargados es un crimen de lesa humanidad... esto sí es ser fascista; afortunadamente mi patria es Colombia y no me toca ningún Berlusconi, me toca aguantarme la esposa del flamante negociador José Félix Lafaurie y a Paloma, y al joven Uribe, pero esto se maneja bien en gobierno de izquierda así que lo repito, yo también soy NINI.

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