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Las regiones en la campaña

Las campañas presidenciales son la oportunidad para que los distintos candidatos expongan sus propuestas sobre diferentes temas de interés en el país. La actual contienda electoral no es la excepción y, con diferentes enfoques y prioridades, los candidatos realizan sus propuestas sobre el desarrollo regional. Este no es un tema menor ya que Colombia tiene un desarrollo desigual entre sus entidades territoriales, donde unas ofrecen un grado de bienestar cercano al de países de desarrollo medio y otras similar a otros con pocos avances.

Una mirada histórica de la vida republicana del país muestra que, después de establecer una organización federal del Estado en los primeros intentos de organización, la Constitución Política de 1886 consolidó un país unitario centralizado. Ese esquema se mantuvo hasta 1991, cuando la Constitución Política vigente definió al país como un país unitario descentralizado.

En los treinta años de esta constitución se han logrado importantes avances en la cobertura de algunos bienes públicos provistos por el Estado, principalmente en educación y salud. Tal vez no al ritmo que muchos quisiéramos, pero sin duda con importantes avances en la materia. Aun así, se mantienen las desigualdades regionales en la provisión de algunos bienes públicos. De esta forma, la posibilidad de un mayor bienestar de las personas termina influido por el lugar donde nacen.

En las últimas décadas se han dado dos tendencias contradictorias frente a la política regional. Por un lado, la Constitución de 1991 ha sufrido cambios que han revertido el proceso. Por ejemplo, se ha reducido el monto de los recursos transferidos bajo el argumento que la definición constitucional generaba una excesiva volatilidad que hacía impredecible los montos de las transferencias. Además, se establecieron reglas de juego para la administración de los fondos con el fin de garantizar la estabilidad macroeconómica nacional. Descentralización con responsabilidad fiscal, decían las autoridades nacionales, mientras los recursos se iban reduciendo.

Por otro lado, el Gobierno nacional ha fortalecido la administración central mediante la creación de más dependencias para la supervisión de los gobiernos subnacionales, así como agencias nacionales sectoriales que entran a competir con las competencias asignadas a las entidades territoriales y, además, a disputar con ellos la ejecución de distintos proyectos en los territorios.

Esta organización del Estado hace compleja su administración, ya que en muchos casos pueden darse conflictos en las competencias y los recursos distribuidos entre el Gobierno nacional y los gobiernos locales. Además, no se han realizado cambios importantes en los impuestos a cargos de los entes territoriales. Tal vez trabajar en una mejor definición de estos elementos, así como el fortalecimiento de la calidad del gasto regional, serían temas que ameritan ser abordados en el debate presidencial.

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