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La violencia que reta al gobierno de Turbay en Cartagena

Hasta el sábado 10, Cartagena ya sumaba al menos siete homicidios en febrero, incluido el de un dragoneante de la Cárcel de Ternera. Una racha criminal que en enero dejó 35 asesinatos y convirtieron ese mes en el segundo inicio de año más violento desde 2010 (el primero fue enero de 2022, con 36 casos). Esos homicidios, en su mayoría sicariatos, retratan la crítica situación de seguridad en La Heroica. De hecho, el fiscal general Francisco Barbosa dijo, hace tres semanas en una visita, que la ciudad necesitaba una intervención urgente.

Desde antes de posesionarse como alcalde, Dumek Turbay anunció el Plan Titán 24 para hacerle frente a la ola de criminalidad. Esa política, con la que por ahora la Alcaldía ha priorizado medidas en bares y plazas del Centro Histórico, está a cargo del general retirado Carlos Rodríguez.

Aunque Turbay ha sacado pecho por los resultados del Plan Titán 24 en su primer mes de gobierno –y desde la Alcaldía muestran las acciones de enero como exitosas “en la recuperación de la seguridad y del espacio público”–, las cifras dicen otra cosa.

Y los indicadores son críticos, porque detrás hay “unos factores socioeconómicos que son casi que causas estructurales de la violencia”, le dijo a La Contratopedia Caribe, en 2021, Freddy Goyeneche, director del Centro de Observación y Seguimiento del Delito (Cosed).

“Los sicariatos son economía informal porque generan ingresos. Ser sicario es una actividad que se está regularizando, perversamente, en la ciudad como alternativa de ingreso”, dijo Goyeneche en aquel momento.

A los factores señalados por Goyeneche se suma la característica de puerto que tiene la ciudad. Las terminales marítimas son usadas por las bandas para la exportación de droga; incluso, las autoridades han advertido que varios de los picos de homicidios ocurren en Cartagena tras las incautaciones.

Hasta el mismo William Dau, siendo mandatario distrital, dijo en junio de 2022 que Cartagena estaba tomada por el Clan del Golfo. Ese año la ciudad ocupó el puesto 47 en el escalafón de las 50 más peligrosas del mundo.

Esta realidad, sin duda, le plantea un reto mayúsculo a Turbay, quien hizo buena parte de su campaña a La Aduana contando los homicidios ocurridos durante la administración de su antecesor Dau. En aquel momento, el candidato Turbay hizo de la seguridad una bandera electoral y catalogó los crímenes –y la inseguridad en general– como falta de mano dura distrital; sin embargo, los más de 40 homicidios que Cartagena ya suma desde enero evidencian que el anuncio de mano dura no basta para frenar esa realidad; por el contrario, esa violencia demanda medidas que requieren del concurso de otros gobiernos locales y de entidades nacionales, más allá de los controles policiales en calles y plazas. Es poco probable, por tanto, que los resultados sean tan inmediatos, como Turbay prometió en campaña.

*Cofundadora de La Contratopedia Caribe.

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