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la mina de oro

Cartagena es ampliamente reconocida en el contexto americano y en buena parte de Europa, por su patrimonio cultural de índole material, como el legado de arquitectura civil, militar y religiosa de mayor importancia y testimonio de la presencia por tres siglos de España en nuestros territorios. Sobre ese patrimonio material, reconocido en 1984 por la Unesco y elevado a la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad, se montó buena parte de la imagen de la ciudad y por lo tanto del turismo. Este fue el soporte que permitió la llegada de un elevado numero de visitantes hasta hace unos pocos años. Hoy todo ha cambiado y seguirá cambiando, así no lo creamos o no lo aceptemos.

Hoy cerca del 70% del turismo internacional tiene otras características y se moviliza por otras razones. La mayoría de los visitantes son personas menores de 40 años, viajan en parejas o con niños y niñas, tienen clara información del sitio que van a visitar, no los atraen los museos, edificios ni casi nada de lo que hasta hace poco eran los símbolos de las ciudades; para esta población joven todo eso no le dice nada.

Hoy el turismo internacional y buena parte del turismo nacional va a buscar experiencias culturales o sensoriales, momentos únicos o irrepetibles, ambientes agradables, limpios, sostenibles, cocinas locales originales y autóctonas, paisajes culturales urbanos o rurales, poblaciones locales auténticas, ya sean grupos étnicos, campesinos o de otro tipo, pero no modelos de cine o montados como escenarios para engañar incautos.

Hoy el turista valora, admira y paga por aquello que no encuentra en una guía de turismo o en un buscador de internet. Por eso puede ser tan valioso para ellos ver un atardecer sobre una playa tomándose un café o una bebida típica, recorrer unas calles de un barrio tradicional, escuchar a una cocinera explicando como se hace un mote de queso o como se logra fritar una porción de pescado que quede crujiente y con un sabor único como el que da el ajo.

Para en este tipo de turismo, que el nuevo Gobierno Nacional piensa fortalecer como una de las estrategias para propiciar oportunidades y equidad, resulta que Cartagena es ni más ni menos que una mina de oro, que aún estamos por explotar, pues tenemos casi todo por hacer, fortalecer o desarrollar, desde nuestra amplia cocina tradicional y popular, las danzas, música, artesanías y un amplio etcétera, hasta llegar a eso que es tal vez el más valioso de nuestros recursos: su población, su gente, la forma de ser, de expresarnos, de relacionarnos, de tomar la vida, de asumir al visitante. Ese ser un poco extrovertido, descomplicado, locuaz, atento y en buena medida receptivo, es lo que nos convierte en una mina de oro, que como tal, debe ser planeada, organizada, formada y direccionada, de tal forma que ese oro le corresponda o le revierta a una gran mayoría. Eso es posible. Solo se requiere voluntad, información y decisión.

*Sociólogo.

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