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Institucionalidad para Ciudad Caribe

“Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”. La frase es de Gabriel García Márquez, y la cito para decir, parafraseándola, que aún no es demasiado tarde para construir el sueño de la integración del Caribe colombiano que nos permita compartir una mejor región para todos.

El primer paso para ello, ya lo han explicado otros, es la conformación de la Ciudad Región que articule social, cultural y económicamente a Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, ideal que debemos retomar y que exige como punto de partida una institucionalidad sólida que reúna, organizada y metódicamente, a quienes deben darle la dinámica que un proceso tan complejo requiere.

Por eso, en una reunión que convoqué recientemente, desde la privilegiada condición que ostento de ser ejemplo de esa integralidad Caribe, como quiera que, soy cartagenero, casado con una samaria, y radicado en Barranquilla, acordamos con los presidentes ejecutivos de las cámaras de comercio de estas tres ciudades que sean esas entidades, como agencias de desarrollo, las que le den esa necesaria institucionalidad, y que ellos asuman la secretaría técnica de esta nueva etapa de la iniciativa.

Con ellos y con los presidentes y directores de los comités intergremiales de Bolívar, Atlántico y Magdalena, constituimos un grupo de trabajo inicial para jalonar la reactivación del proceso, teniendo como primera bandera la conectividad terrestre en doble calzada de las tres perlas del Caribe; y proyectando una reunión ampliada, en junio en Barranquilla, con otros amigos con quienes compartimos este propósito, y con quienes se quieran unir, con el fin de sumar fuerzas, esfuerzos y talentos en pro de este compromiso que tenemos con la región.

Hojas de ruta ya tenemos varias. Alfonso Vegara, experto en desarrollo sostenible de ciudades nos recordó en este primer encuentro, la que él denomina “Metrópoli del Mar”, basada en Modelos Territoriales Policéntricos y datos sobre intensidad lumínica, áreas funcionales, estudio de isócronas, vías y población, para reflejar el gran potencial de la integración del Caribe, organizada como diamante. En el documento base se enumeran los clústeres que podemos promover en esta Ciudad Región en sectores como turismo, energía, marítimo-portuario, agroindustria, manufactura, aeronáutico y aeroportuario, petroquímico, logístico, cultura, educación, salud, economía digital, ecotecnología y soluciones urbanas, y consultoría y servicios avanzados para empresas.

La Ciudad Caribe que promueve Bruce MacMaster, desde la ANDI, se orienta igualmente a aprovechar el potencial que tenemos derivado de las ventajas geográficas y logísticas, los avances en desarrollo económico, y nuestro inmenso acervo cultural, ambiental y turístico, entre otros aspectos. Al presentar la iniciativa Bruce, con cifras del Consejo Privado de Competitividad (CPC), destacó que el PIB de Cartagena, Barranquilla, y Santa Marta sumaba $67,2 billones, que las tres ciudades agrupaban casi seis millones de habitantes, y que tenían ingresos por regalías de $1,9 billones. Datos recientes del Dane dicen que el PIB conjunto de Bolívar, Atlántico y Magdalena pesa 9,3% en el nacional. A 2020 el PIB de las tres ciudades ya llegaba a $92 billones.

Otra propuesta que está puesta sobre la mesa es crear en esta subregión la Zona Económica Especial en la que ha insistido Martín Gustavo Ibarra, y que quizás ahora cobra más vigencia en tiempos de reshoring, nearshoring, y friendshoring. Ricardo Plata, en una de sus columnas sobre este tema, cita un trabajo de BANCOLDEX sobre la competitividad del aparato productivo exportador de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, identificando las fortalezas y los sectores en los cuales se complementan, siendo ellos Químicos y Plásticos, Vegetales, Alimentos y Maderas, y Metales, los cuales, si se consideraran integralmente, tendrían más oportunidades de avanzar en la complejidad de los productos a ofrecer. Todos esos documentos son insumos valiosos para definir y poner en marcha una estrategia racional pero ambiciosa, que haga realidad este sueño de la integración del Caribe, que necesariamente debe comenzar por la subregión que conforman sus tres principales capitales.

En esta reactivación del proceso es clave identificar qué factores aglutinan y cuáles dispersan y encontrar los caminos para superar las tensiones que puedan darse.

La proximidad del cambio de Gobierno nacional debe alentarnos a retomar la senda que nos lleve a cumplir este objetivo, entendiendo que buena parte de que lo logremos o no, será responsabilidad mayoritariamente nuestra, y en menor proporción del poder central.

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