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¿Hasta dónde?

¿Hasta dónde iremos a caer en este proceso que pareciera no tener límite en cuanto a los indicadores que presenta el Boletín N° 26 de la Encuestas Pulso Social del DANE, publicado el pasado 23 de septiembre? Esta encuesta se hizo sobre 10.740 personas de 23 ciudades del país y como dice la misma entidad, su intención es tomarle el pulso a la sociedad colombiana, buscando saber la forma “en la que los hogares colombianos se están sintiendo y los problemas a los que se están enfrentando”.

Para empezar, como usted amable lector se lo imagina, seguimos muy mal. En el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) estamos en el último lugar. Cuando en algunas ciudades el ICC pasa de 40 puntos, en Cartagena, es solo de 18. Desde diciembre del 2021 este valor viene cayendo en la ciudad, con la particularidad de que está conformado por variables como: percepción de la situación económica del hogar (comparada con la de hace 12 meses y dentro de 12 meses comparada con la actual), percepción de la situación económica del país y percepción sobre la posibilidad de comprar bienes semidurables.

En el mercado laboral ocupamos el puesto 20, superando solo a Sincelejo y Montería. En cuanto a la pregunta que indaga sobre la “actividad en la que ocupó la mayor parte del tiempo la semana pasada”, solo el 37,8% de los cartageneros estuvieron trabajando, pero en el rango de ‘buscando trabajo’ tenemos el mayor nivel de respuestas en todo el país.

En la pregunta sobre ¿cuánto tiempo se demora usted en su viaje de ida al trabajo? Estamos por debajo de Bogotá y Barranquilla, donde los promedios de minutos fueron de 58, 47 y 42. Esto lo que refleja, además de todos los riesgos que supone hoy desplazarse en Transcaribe, son los problemas asociados a la calidad de vida, al tiempo con la familia o a la opción cada vez creciente, de tomar una mototaxi, no importando la accidentabilidad.

En la pregunta sobre percepción de pobreza y desigualdad ocupamos (¿adivinen?) el último lugar entre las 23 ciudades de la encuesta. Lo que estimo preocupante es que a la pregunta de “qué tanta responsabilidad tiene el Estado en reducir las diferencias en ingresos entre pobres y ricos?, solo el 29% respondió que “mucha responsabilidad”, cifra que nos coloca solo por encima de Riohacha, con una percepción del 22%. Este dato es preocupante, pues según las respuestas, si no es en el Estado, ¿en quién creen los ciudadanos que es la responsabilidad de reducir las diferencias en ingresos?, ¿será en el mismo mercado laboral?, ¿en la suerte? o ¿en Dios?

Invito a los lectores a que descarguen y lean este informe, para que de primera mano vean que en casi todos los indicadores tenemos los peores resultados, como en la página 72, 74, 76.

Lo que debe prender las alarmas es que los niveles de violencia, sicariato, inseguridad, abuso sobre los turistas, son solo reflejo de un problema más grave y profundo, del cual este informe del DANE es solo un conjunto de indicadores. La realidad suele ser más tétrica.

*Sociólogo.

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