<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

Encuestas, presiones y deseos

Contrario a lo que proyectaron sus creadores, las encuestas de intención electoral se convirtieron desde hace varios años en Colombia y en otros países, en un arma política que se esgrime de manera velada o sutil, conforme a los momentos estratégicos de campaña.

Las tergiversaciones de sus propósitos comenzaron cuando los políticos entendieron que la rigurosidad estadística podía ser permeada, y lograron que algunos encuestadores inclinaran la balanza de los resultados antes de su publicación, e hizo carrera la tristemente célebre frase ‘Quien paga la encuesta gana’. Esa práctica se consolidó bajo la premisa de que las afinidades de una parte de los electores y de financiadores de campañas migraban hacia quien demostraba crecimiento en las encuestas, fenómeno que también dio origen a otra imaginativa premisa de nuestra democracia: ‘La gente se sube al bus ganador’, la cual conllevó a otra complementaria: el ‘voto útil’. Las grandes cajas de resonancia de las encuestas siguen siendo los medios masivos de comunicación, que también permeados por intereses de diverso tipo, se fueron introduciendo en las aguas pantanosas de la dinámica estadística - política, buscando fungir como exponentes de verdades cuantificadas. Pero al dejar de ser invisibles los hilos conectores entre medios de comunicación y el poder político, varios de los primeros decidieron tomar abiertamente partido, y hacer uso de las encuestas para presionar con ellas que la intención electoral se incline acorde a sus deseos.

No se puede cortar a todos con la misma tijera, efectivamente existen firmas encuestadoras serias, y medios de comunicación responsables, pero al igual que con los partidos y movimientos políticos, la desconfianza es generalizada. Para tener un enfoque local en el debate generado por la publicación de las más recientes encuestas de intención electoral a la Presidencia de la República, apelo a conceptos de dos respetados economistas e investigadores:

Camilo Rey trinó: “La composición de la muestra debe ser similar a la composición de la población en características básicas. Encuesta CNS - Semana sobrerrepresenta opinión de estrato alto y subrepresenta opinión de otros estratos. Este truco eleva artificialmente al ganador en estrato alto: Fico”.

Por su parte, Óscar Brieva Rodríguez, director de la firma Mediciones Estratégicas, dijo sobre la misma medición: “Creo que la interpretación que hizo la Revista Semana es amañada, manipulada, lo que no es extraño a ese medio de comunicación, pero respaldo la seriedad del CNC”. Con relación a otra encuesta realizada por la firma Guarumo y Ecoanalítica, publicada por El Tiempo, aseguró: “Tengo discrepancias con las metodologías que ellos utilizan; siempre sus resultados se salen del normal del resto de encuestadoras, poco aciertan. Creo que también hay intereses y manejos inadecuados de la información”.

Sería saludable que los ciudadanos se resistieran a que tales mediciones dobleguen su voluntad, y ejercieran el derecho al voto de manera libre.

*Asesor en comunicaciones.

Ver más de




Más noticias