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Salvar el parque de la Comida Caribeña

Al realizar la investigación sobre la historia administrativa de Cartagena a partir de la elección popular de alcaldes, encontramos que uno de los mayores problemas ha sido la falta de continuidad en la ejecución de los planes de gobierno, ya que mientras algunos mandatarios avanzaron en determinadas obras o proyectos de gestión, sus sucesores las han borrado de un tajo, con lo cual la ciudad ha perdido tiempos invaluables en su vida citadina. Ejemplos los hay por doquier como el programa de dragado de caños y lagunas o el de reubicación de viviendas y reforestación del cerro de La Popa, entre otros. De igual manera existe como obra inconclusa el parque de la Comida Caribeña, idea que surgió en 1986 en el gobierno de Manuel Domingo Rojas planeando construir un corredor cultural alrededor del cerro San Felipe incluyendo al área de Chambacú, donde se construyó el parque Espíritu del Manglar, según nos relató Carlos Díaz Redondo, exalcalde de Cartagena que junto a Silvana Giaimo fueron funcionarios de Rojas, y luego en el 2003, siendo alcalde Díaz, ellos mismos lideraron su construcción.

El parque de la Comida Caribeña fue concebido como escenario natural para mostrar la riqueza de la cultura gastronómica y el folclor de nuestra región que se articula con la historia del Castillo San Felipe y se entrelaza con el mangle y las aguas del caño Juan Angola que corren a encontrarse con las corrientes de la bahía, pero que además tenía el objeto social de brindar un lugar y oportunidad de empleo a numerosas familias cartageneras que obtienen su sustento al vender pescado frito, hacer cocteles o las arepas con huevo, para que formalizaran su labor en la preparación y expendio de alimentos, todo con el fin de ofrecer a los turistas, así como a los visitantes locales la mejor variedad de productos con altos estándares de calidad.

Sin embargo todas esas bondades del proyecto hasta hoy no han sido tenidas en cuenta, después de años de abandono el local fue entregado en comodato a la Policía Nacional que lo utilizó para varias de sus dependencias, pero se desconocen los motivos por los cuales la edificación volvió a quedar sin uso, permaneciendo sin vigilancia como si no tuviera dueño, a expensas del deterioro por la falta de uso y mantenimiento de su estructura. Proponemos la reinauguración del parque como un centro de servicios de gastronomía y folclor donde los visitantes prueben la sabrosura de los platos típicos, mientras se deleitan con los sonidos y letras de la música local. La Alcaldía de Cartagena tiene la palabra para salvar este proyecto.

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