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Días sin moto, sin comercio y sin seguridad

El mototaxismo es una alternativa para las personas que tocan las puertas del mundo laboral formalizado, pero que nadie las abre. Muchos de ellos son profesionales que con esa actividad llevan el alimento a sus familias. Además, resulta ser una gran alternativa de movilidad en una ciudad con trancones, pocas vías, y una malla vial deplorable.

El problema de empleo no es solo de Cartagena. Además de los programas de emprendimiento del PES, se debe vincular el Gobierno nacional para que mitigue el desempleo, a través de los ministerios del Interior, Justicia, Transporte, Educación y Trabajo, tal como lo manifesté en el concejo de Cartagena (2015), además del nuevo Ministerio de la Igualdad.

Lo primero es reconocer el problema y paso seguido identificar y caracterizar a quienes viven de este servicio. Sus propietarios pagan impuestos, seguro y tecnomecánica los 365 días del año, por lo cual las medidas restrictivas permanentes a este sector, hacen que se afecte su economía.

El día sin moto es inútil, solo genera percepción de gestión, pero no es una solución real; además viola el derecho a la igualdad toda vez que no existe el día sin carro y se pone en riesgo la capacidad adquisitiva de las familias, pues está demostrado que los días sin moto no mejoran la seguridad, por el contrario, afectan el comercio, la movilidad, la economía formal y la economía popular.

Sobre la restricción a parrilleros en algunos sectores y/o barrios de la ciudad, se puede decir que en su momento era necesaria, amparado en la ley 769 de 2002 donde se reseña que “se le da a los alcaldes y gobernadores la facultad de tomar medidas restrictivas a los vehículos de manera TEMPORAL para poder tomar medidas y acciones contra un fenómeno social dónde se vea involucrado este tipo de vehículos con alta incidencia”. Durante la restricción, el alcalde tiene la responsabilidad de tomar medidas que subsanen los hechos, como instalar cámaras, crear sistemas de persuasión, disuasión y de reacción, en lo posible, articuladas de manera que pueda participar la ciudadanía, gremios y comercio; una vez lo haya hecho debe levantar las medidas.

En Cartagena circulan más de 130.000 motos; aproximadamente el 60% son utilizadas por moto trabajadores para su sustento diario, más de 300.000 ciudadanos se alimentan de esta actividad. Otro porcentaje es el motociclista que hace uso de este vehículo para ir a su trabajo o movilizarse en sus actividades, bien sea solo o con parrillero, pues es un derecho que adquirió al comprar el vehículo. Y, por último, en un porcentaje más pequeño, están las motos de alto cilindraje que muy poco circulan en las zonas urbanas.

De las cifras anteriores hay un porcentaje mucho menor que es el delincuente en moto, es responsabilidad de la autoridad detectar a quien hace daño a la ciudadanía y brindar seguridad; las medidas no deben ser permanentes, son para planear estrategias. Hay que diferenciar entre moto ciclista, moto trabajador y delincuentes en moto.

*Exconcejal de Cartagena

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