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Cultura y turismo

Uno de los problemas que hemos tenido en la ciudad es la incapacidad de propiciar diálogos y acuerdos horizontales entre las mismas instancias del Gobierno Distrital, y de estas con otros sectores, como el privado y el comunitario, y ello no es atributo de este gobierno, esa práctica viene desde hace varias décadas, cuando por distintas razones se empezó a fragmentar el ejercicio del gobierno.

Una de las consecuencias de esa ‘especialización’, de esa acción marginal y aislada de todo un contexto, que demanda actuaciones integrales, es la dificultad para propiciar sinergias o impactos positivos en diversos frentes, la retroalimentación entre distintas entidades para asegurar mejores condiciones de empleo, ingresos, bienestar y conservación de aquello que ofrece oportunidades a los ciudadanos. Para la muestra, la degradación de algunos recursos naturales que sirven al turismo y el deterioro del patrimonio cultural de orden material, que le sirve de soporte a distintas ofertas turísticas y culturales.

No conozco que en la ciudad se hayan hecho esfuerzos consistentes, duraderos y efectivos por poner sobre la mesa, en un ejercicio de planeación, a los sectores del turismo y de la cultura. No conozco la formulación o por lo menos el intento de construir una política pública de turismo, donde todos los actores se sienten en un mismo plano de igualdad a concertar sobre el turismo que nos conviene o que queremos.

En este mismo sentido tampoco he sabido de intentos serios por construir una política pública para la visibilización, el fortalecimiento y desarrollo de nuestra enorme y diversa riqueza cultural inmaterial.

En todo el mundo se vienen haciendo cambios y ajustes en estos dos ámbitos de la vida de las ciudades, para la muestra lo que se está haciendo en el Eje Cafetero, donde a partir del paisaje y de una planeación inclusiva, se están convirtiendo en una potencia turística; o lo que se viene realizando en otras ciudades, donde las expresiones de culturas urbanas disruptivas o marginales, las están convirtiendo en atractivos turísticos y generando importantes procesos de ampliación de su oferta y, por lo tanto, de nuevas demandas.

En el turismo internacional cada día es más evidente que las ventajas o las fortalezas de una localidad, las dan la suma de esas manifestaciones originales e irrepetibles, casi todas sustentadas en la cultura inmaterial de la localidad y eso no resulta de la nada, eso tiene que ser producto de la concertación y convenios entre autoridades, actores del turismo y comunidades locales. En esto hay que apuntarle a la sencilla expresión de que ‘Todos ponen y todos ganan’.

Aquí no podemos seguir pensando que “yo puedo ser el único que gano y no me importa lo que le suceda a los demás”. Ya es hora de pensar y actuar colectivamente, y remar en una misma dirección y con una buena guía. Corresponde a los actores con liderazgo y capacidad de convocatoria llamar a toda la ciudad para actuar ya.

*Sociólogo.

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